martes, 23 de marzo de 2010

Resolución de conflictos. Humildad.

Integral en relaciones saludables, servicio no egoísta y resolución de conflictos es el concepto y práctica de la humildad (Efesios 4:1-3; Santiago 4:6).
El orgullo es un asunto frágil. Frágil porque es falso. Anhelamos aquella estimación de nosotros que no cuadra con la realidad. Anhelamos pensar de nosotros como buenos cuando en verdad estamos seriamente infectados con el pecado. Y como el orgullo es tan frágil pues necesita constante reforzamiento.

1. Buscamos afirmación. Actuamos no en función de amor sacrificial sino por el deseo egoísta de su estimación.
2. Nos deleitamos en las fallas de otros porque esto realza nuestra posición.
3. Sermoneamos (orgullo disfrazado de compasión). Sermonear es lo que hacemos cuando creemos que somos mejores que el otro, cuando sabemos que debiéramos tratarlo con humildad.

Imagine ahora una iglesia donde todo el mundo intenta probarse a sí mismo o quiere ser admirado. Incluso si usted ahora no se siente orgulloso, muy probablemente alcance un punto donde podría sentirse así. Si usted es así, nunca servirá a Dios ni tampoco a otras personas. Todas sus acciones serán de auto-servicio. Porque su propósito será hacerle sentirse merecedor.
¡La humildad será inalcanzable!

¿Qué hacer? John Owen decía que "hay dos cosas adecuadas para humillar el alma de los hombres, primero la debida consideración de Dios y segundo la debida consideración de sí mismos. De Dios, Su grandeza y gloria y santidad, poder y majestad y autoridad. De nosotros, nuestra horrible, baja y abyecta condición pecaminosa". Vernos a través del prisma de la gloria de Dios, como siervos inmerecedores de un gran Rey. Ver a otros a través el prisma de la cruz de Cristo es vernos como pecadores salvos por gracia apuntando a otros pecadores hacia la fuente de gracia. La humildad es inalcanzable. Pero la cruz nos humilla.
timchester.co.uk

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