jueves, 11 de marzo de 2010

instrumentos para Dios.3

TRABAJANDO CON EL CORAZON

Construir una casa requiere conocimiento de artes de ingeniería y arquitectura. De igual modo, construir un hogar requiere conocimiento y sabiduría bíblica, de lo alto, y como mujeres hay quizás cinco grandes áreas que cubrir: Servicio, Relaciones Familiares, Matrimonio, Maternidad y Actitudes.

Pablo instruyó a Tito para que alentara a mujeres mayores a instruir a las jóvenes, y esto incluye aspectos generales así como sutiles en cómo construir, no sea que pensando edificar, en realidad desbaratemos la casa.


SERVICIO. Significa trabajo duro, mantener la casa, preparar alimentos, ir de compras, etc. Pero es trabajo con recompensa, que Dios honra y que honra a Dios.

RELACIONES FAMILIARES. Ser buenas amas de casa, madres, esposas, suegras, nueras. ¿Cómo instruir y corregir a niños pequeños, a adolescentes? ¿Cuándo dejarlos ir? ¿Cómo cuidar a los hijos cuando empiezan a buscar pareja? ¿Qué instruirles? ¿Cuándo podemos considerarlos “listos” para esto?

MATRIMONIO. ¡Sumisión! ante todo, qué significa, qué no significa, por qué es importante. ¿y qué de yugos desiguales?

MATERNIDAD. ¡busca principios bíblicos! te darás cuenta que la mayoría son contrarios a la opinión popular prevaleciente.

ACTITUDES. Hay muchas cosas que influyen nuestra actitud. Ropas, alimentos, modestia, la tendencia que tenemos de comparar al esposo con el galán romántico de la época o de la película favorita... y entre paréntesis, ¿Qué tanta atención o pensamientos le dedicamos a las películas? ¿Percibimos su mensaje real?

Otro tema enorme es sobre chismes y murmuraciones. Hasta el clima afecta nuestra actitud, ¿cómo mantener el clima soleado, brillante y fresco dentro de casa?


Algo muy particular es la creciente tendencia femenina a la pornografía. ¿Cómo? Sí, así es. No sólo las adiciones a lo emocional (novelas románticas, películas y cosas por el estilo) sino la creciente adicción a fotos y películas vía internet para mujeres.


Recomendamos leer el libro Building Her House de Nancy Wilson, que ofrece muchas ideas de interés en cada uno de sus capítulos sobre precisamente cada uno de estos temas.


¿Dónde comenzar?

Todos tenemos bolsillos de ceguera espiritual porque conservamos pecado remanente (a pesar nuestro): vemos muy bien las pajas ajenas mientras que somos incapaces de detectar las propias vigas.

Como creyentes, necesitamos dos cualidades de carácter. 1) la amorosa valentía de la honestidad (amar a otros más de lo que nos amamos a nosotros mismos, y, con humildad, paciencia, ayudar a que otros vean lo que necesitan ver). 2) necesitamos la graciosa humildad de ser vulnerables, “alcanzables” (retirar nuestro perpetuo estado de defensa, dar gracias a Dios que nos ha provisto de ayuda y estar dispuestas a recibirla cada día).


Fuimos creadas con la necesidad de buscar la verdad (una persona, Jesús) para vivir; es vital saber que hay muchas voces que compiten con la Palabra de Dios y desean ocupar espacio en nuestro corazón. Hemos de recordar constantemente que Cristo ha roto el poder del pecado, nos ha librado de su culpa y dominio, aunque tengamos bolsillos de ceguera espiritual.

Por tanto hemos de procurar vivir en humildad, en comunidad honesta de unos con otros. Cada una de nosotras requiere ayuda y cada una de nosotras está llamada a ofrecerla.


Esto significa contar con una agenda de trabajo. Que mi hogar sea una comunidad donde se encarne a Cristo mismo, donde nuestra presencia revele la gracia y la gloria de Cristo, visible a cualquiera que nos visite.


Esto significa desarrollar la agenda de ser encarnaciones vivas de Cristo. Pablo nos llama embajadores para definir lo que significa vivir así. Nuestra vida no nos pertenece.

¿Cómo puedo representar mejor a mi Rey en este lugar, o con esta persona en particular?

Dios nos llama a ser embajadoras de Cristo en nuestro matrimonio.

Dios nos llama a ser embajadoras de Cristo como madres.

Dios nos llama a ser embajadoras de Cristo con nuestros vecinos y amigos y relacionados.

Dios nos llama a ser embajadoras de Cristo en nuestro trabajo secular.

Dios nos llama a ser embajadoras de Cristo en nuestras diversiones.


Somos la representación de los propósitos divinos para la gente que El coloca en nuestra vida. Es reconocer que nuestras vidas pertenecen al Rey.


¿El problema?

La realidad es que no queremos vivir como embajadores. Más bien nos creemos mini-reinas [o mini-reyes]. ¡Por eso es que hemos de morir a nuestro yo! Porque nadie puede servir a dos señores.


¿Saben por qué somos tan buenos para convertir “momentos de calidad” en “monumentos de ira”? ¿Por qué personalizamos lo que nunca ha tenido intención de ser personal? ¿Por qué parece que todo se nos atraviesa y se vuelve un conflicto?

La respuesta es sencilla: porque creemos que nuestra vida nos pertenece y estamos tan comprometidos con los propósitos de nuestra propia agenda que olvidamos la agenda de Dios.

Estar reconciliados con Dios nos acerca más a El. Pero si el pecado continúa morando en nuestra vida entonces nos alejaremos, como ovejas descarriadas, y no seremos adoradores centrados en Dios, sino en nosotros mismos.


¿Remedio?

  1. Cualquier cosa que hagamos ha de tener como objetivo central cambiar el corazón.
  2. Cualquier cosa que hagamos ha de seguir el ejemplo de nuestro maravilloso Señor.

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