sábado, 3 de julio de 2010

Meditación del 3 de Julio

“Y Jesús dijo al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y la mano le fue restaurada. Y salido los fariseos tomaron consejo con los herodianos contra él, para destruirle" (Marcos 6:6)


Es notoria la ternura de Jesús con los fariseos, a pesar de que le oponían con mal corazón, donde se infiere que la dureza de corazón es contender con Dios, es pelear contra Su amor.

Dureza de corazón es el mayor enemigo que Dios tiene de este lado del infierno. La escena del pasaje nos dice que hay una combate de la criatura contra el Creador por causa de la dureza.

El profeta habla de ese grupo tan numeroso de habitantes que hay sobre la tierra y que se oponen a Dios: "Les amonestaste para hacerlos volver a tu ley, pero ellos actuaron con soberbia y no escucharon tus mandamientos. Pecaron contra tus decretos, los cuales, el hombre que los cumpla, por ellos vivirá. Dieron las espaldas en rebeldía, endurecieron su cerviz y no escucharon" (Nehemías 9:29). Cada mandamiento de Dios es una oferta de gracia, un mensaje directo de parte del Señor.


El ruego es que abandones tu obstinación, como bien dice el profeta: "Oíd y prestad atención; no seáis altivos, pues Jehová ha hablado. Dad gloria a Jehová vuestro Dios, antes que él haga que se oscurezca; antes que vuestros pies tropiecen contra montañas tenebrosas y la luz que esperáis él os la vuelva densa oscuridad y la convierta en tinieblas" (
Jeremías 13:15-16).

Estás a tiempo de salvarte. Ríndete y da la gloria de que te conquistó voluntariamente, que no fue a la fuerza como hizo con faraón.


El remedio contra la dureza de corazón es la Palabra de Dios y la oración.

Sobre la Palabra es dicho así: "Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones" (Hebreos 3:7-8).

Hay dos maneras de romper el hielo, con martillo o calor. Recibe la Palabra con interés, con amor calido y tu corazón será, no roto, sino fundido. Recíbela con fe, o con la disposición de obedecerla, que tus ideas o pensamientos sean gobernados por la Palabra de Cristo. Que el poder para realizar tus planes y proyectos sea sacado del poder y la Presencia de Dios.

Lee la historia de Josías: "Por cuanto tu corazón se ha enternecido y te has humillado delante de Dios, cuando escuchaste sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes; por cuanto te humillaste delante de mí y rasgaste tus vestiduras y lloraste en mi presencia, yo también te he escuchado, dice Jehová" (2 Crónicas 34:27).


Sobre la
oración el profeta dice: "Les daré otro corazón, y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. De la carne de ellos quitaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne" (Ezequiel 11:19). Sólo Dios puede ablandar el corazón, ve a El y practica el deber de la oración pidiéndole que esta promesa sea también para ti.

Ruega por una mente enseñable como la de un niño, te haga un buen estudiante de Su Escuela, y te conceda también ser afectuoso, amable, tierno, humilde.

No seas como estos fariseos, abandona seguir peleando contra Cristo y Su Palabra. Arrepiéntete de tus pecados y pon tu confianza en la obra de Cristo.

Amén.

P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

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