lunes, 26 de julio de 2010

Meditación del 26 de Julio

"A tus manos se acoge el desdichado; tú eres el amparo del huérfano" (Salmo 10:14).

El Dios de Abraham es el Dios de los débiles, porque tanto el desdichado como el huérfano tienen como cualidad principal su enorme debilidad. En este sentido te invito a que considerar estos argumentos.

Mira el encargo que Dios Padre dio a Cristo con respecto a los débiles.

Empecemos con esta profecía: "He aquí mi siervo, a quien sostendré; mi escogido en quien se complace mi alma. Sobre él he puesto mi Espíritu, y él traerá justicia a las naciones. No gritará ni alzará su voz, ni la hará oír en la calle. No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que se está extinguiendo; según la verdad traerá justicia" (Isaías 42:1-3). El Nuevo Testamento lo resume así: "Porque aun siendo nosotros débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos" (Romanos 5:6).

Vino para que tengamos vida y para que la tengamos en abundancia, y Dios se complace en el humilde y en el débil.


De los apóstoles, se nos dice que el más tosco y débil fue Pedro: negó al Señor y después de unos 17 años de convertido también se confundió con la salvación por fe. Nadie llegó tan lejos en debilidad como él, no obstante mira lo que el Señor Jesucristo hizo con Pedro en comparación con los demás: "Cuando habían comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón hijo de Jonás, ¿me amas tú más que estos? Le dijo: Si, Señor; tu sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis corderos. Le volvió a decir por segunda vez: Simón hijo de Jonás, ¿me amas? Le contestó: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo por tercera vez: Simón hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijera por tercera vez: "¿Me amas?" Y le dijo: Señor, tú conoces todas las cosas. Tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas" (
Juan 21:15-17).

A Pedro, quizás el peor y más débil de todos los discípulos de Jesús, el Señor de gracia y verdad lo puso como el mayor de todos, porque de entre todos fue Pedro quien comió mayor misericordia de la compasión de Jesús.


Hermano, no te desalientes con tu debilidad. No son los hombres quienes te glorificarán, sino el Dios cuyo Nombre es este: "El es bueno, y para siempre es Su misericordia, El es el Dios de toda bondad".

Cristo cuidó con más empeño a los débiles en la gracia, y es notorio cómo las Escrituras registran el cuido compasivo, personal y eficaz que dio no solo a Pedro, sino también a otro tan débil como Pedro, a Tomás: "Luego dijo a Tomás: Pon tu dedo aquí y mira mis manos; pon acá tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!" (Juan 20:27-28).


Aunque débil en la fe, aún así
tienes derecho a todas las promesas.

Eres participante de la naturaleza divina, tus aflicciones son limpiadas de toda maldición, eres heredero de la herencia de los santos en luz; te pertenece una herencia incorruptible e inmarcesible en los Cielos: Dios es tu porción, Cristo es tu Salvador, y el Espíritu Santo es tu consolador. Tu mansión es el Cielo, los ángeles tus guardianes, todo eso y mucho más es tuyo, aun cuando tengas fe muy débil.

Hermano, no es la humillación lo que debilita. Es la depresión, el desánimo y la parálisis espiritual.

Por tanto, piensa y medita lo que hay en Cristo para ti.

Considera el texto: "Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá y os salvara. Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sión con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, huirán la tristeza y el gemido" (Isaías 35:3-4,10).

¡Levantaos, pues, almas abatidas! Haced obras de justicia y confiad en Dios.

Amén.

P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

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