martes, 1 de junio de 2010

Meditación del 1 de Junio

"El gozo de Jehová es vuestra fortaleza" (Nehemías 8:10).


El poder de Dios viene por el canal de la fe. Cuando el corazón es poseído por el amor o gozo de Dios, somos fuertes, poseemos a Cristo por el creer.

Podemos definir gozo como el estado quieto y reposado del alma creyente que surge como fruto de disfrutar un claro sentido del amor de Cristo.

Por ejemplo: "Como entristecidos, más siempre gozosos; como pobres, más enriqueciendo á muchos; como no teniendo nada, más poseyéndolo todo" (2 Corintios 6:10).

Estaba adolorido, sufriendo, y al mismo tiempo poseído de un claro sentido del amor de Cristo hacia él; su poder interno se elevó, y su tristeza ya no era tal, sino como entristecido, una máscara o amague de tristeza.


¿Cómo obtener este gozo?

A pesar de ser fruto de la manifestación de Cristo al corazón, el mismo Señor ha dado medios para que lo alcancemos pues el apóstol exhorta así: "Estad siempre gozosos" (1Tesalonicenses 5:16).

Lo primero es la humildad: "Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios" (Salmo 51:17).

El gozo se ausenta cuando el sentido del amor de Dios se apaga. Pero el corazón dolido por su pecado es atractivo para recibir la misericordia divina. Ninguno estima tanto a Cristo como cuando su alma se halla cargada y abatida. Cristo es amigo de publícanos y pecadores. Cuando el corazón es poseído por ese sentido de pecado, levanta una fuerza inusual para buscar y retener a Cristo, y Cristo también se deleita que sea así.

El profeta lo confirma: "A este miraré, al que es pobre y humilde de espíritu” (Isaías 66:2).


Otro medio es hacer memoria de favores pasados. "Al Señor busqué en el día de mi angustia: Mi mal corría de noche y no cesaba: Mi alma rehusaba consuelo".

La depresión rondaba el corazón, entonces se movió en busca de gozo: "Acordábamos de mis canciones de noche" (Salmo 77:2,6).

Trajo alegría a su alma recordando victorias pasadas, el amor de Dios a él.


El gozo es también levantado por un uso adecuado de los medios de gracia: amor para oír la predicación de la Palabra: "¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca"(Salmo 119:103).

La oración: "Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido" (Juan 16:24).

La comunión con los hermanos: "Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?" (Lucas 24:32). El verso dice: "El uno al otro". Andemos esta dulce senda y tendremos el gozo del Señor, lo cual es nuestra fortaleza.

Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

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