sábado, 9 de octubre de 2010

Meditación del 9 de Octubre

"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos"  (Gálatas 6:9)
 
El apóstol trae una atinada precaución, tenemos la tendencia a cansarnos de hacer el bien u obedecer a Dios, que es lo mismo.
Somos muy propensos a inflarnos, pero muy rápidos para excusar nuestra irresponsabilidad, sobre todo en lo que aquí se refiere, hacer el bien a otros. Virtud escasa, precisamente aquélla que más ayuda a dar gloria a Dios e identificarnos como criaturas redimidas por Cristo, como está escrito: "En esto conocerán todos que soy mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:35).  Las virtudes más altas son difíciles de alcanzar, y en las que más nos cansaremos.
El texto supone (1) paciencia y (2) hacer el bien; cualquiera que falte lo echa a perder.
 
Paciencia. "No nos cansemos". 
Si la distancia entre dos ciudades es de 146 kms., y alguno sólo ha recorrido 100 km, no puede decir que ha terminado la jornada; debe seguir hasta el fin: "Que le serviríamos en santidad y en justicia delante de El, todos nuestros días" (Lucas 1:75). 
Los buenos frutos aceptables delante de Dios son aquellos que están sazonados con la paciencia, Cristo no los comerá si le ponemos otra salsa: "Mas la que cayó en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia" (Lucas 8:15); buenas obras, con paciencia. Un corazón que se deleita en hacer el bien, siempre. 
No faltará la tentación a desmayar y apartarse del deber, pero la gracia de Dios nos sostendrá.

¿Cómo mantener la paciencia? 
Mientras mantengas tu esperanza de felicidad en el mundo porvenir que Cristo ha prometido, estarás corriendo con paciencia, esperando en quietud la cosecha.

Ahora bien, el cristianismo es religión del corazón más que de la conducta. 
No que la buena conducta se desprecie, de ninguna manera, sino que es como el buen cheque bancario que resuelve muchas necesidades siempre y cuando el papel esté respaldado por lo que se ha depositado en el banco. 
De manera semejante, un acto piadoso será aceptado delante de Dios cuando tiene un corazón temeroso y recto que lo respalda.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

No hay comentarios.: