jueves, 22 de abril de 2010

Meditación del 22 de Abril

“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37:4).


El salmo es muy apropiado a nuestra presente peregrinación, es decir las circunstancias por las que atraviesa la Iglesia de Cristo. A veces, el bienestar visto en impíos agobia al creyente e inclina a impaciencia y al deseo de correr con los incrédulos en su desenfreno con apariencia de felicidad. Óigalo: “No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad… Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo… Los impíos desenvainan espada y
entesan su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder” (v1,7-8,14).

No sólo asaltados por codicias que enferman sino también físicamente atacados por hombres malvados. Éste cuadro produce una mezcla de amargos y ahogantes sentimientos, nótese: “impaciencia… envidia… enojo… excitación hacer lo malo”.

En otras palabras, es usual que un alma sea debilitada con esa visión. La situación de los creyentes en tal situación le enferma, oprime, desconcierta. Los virus que enferman el alma creyente suelen entrar por los ojos. A esto se llamaría contagio visual.


Allí el escritor divino trae el remedio: “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (v4). La solución ofrecida es una medicina que quite el descontento, mandando al afligido a examinar sus sentimientos y codicia por cosas inferiores y que compare con lo que tiene en Cristo, o que voltee su alma en otra dirección superior.

Deleitarse en Dios es un mandato a los que son de la fe en Jesús. Oremos así: Señor, enséñame a deleitarme en ti. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

miércoles, 21 de abril de 2010

2 Pedro 3:18

De Regreso A La Cruz - Spot A

En Vida o en Muerte

El Pstor Mehdi Dibaj en un juicio que se le hizo porque se le acusaba de traicio al Islam, estas fueron sus palabras: "prefiero saber que Dios, el todopoderoso, esta conmigo, aunque esto signifique que todo el mundo esta en mi contra". Y mas delante dice: "Para mi, la vida es una oportunidad de poder servirle, y la muerte no es mas que el privilegio de poder estar con El".

Meditación del 21 de Abril

“Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta” (Juan 16:8).

La idea aquí es que Dios comunica una revelación de Sí mismo al creyente, que lo satisface y lo deleita.

Cuando el deseo de un hombre está sintonizado sólo en Dios, lo único que le llena es conocerle aún más. La revelación divina en el corazón de todo buen hombre satisface el alma, llena el corazón, basta o es suficiente. Y en otro lugar el profeta lo escribe así: “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová” (Oseas 6:3).

La declaración del profeta denota entusiasmo, inicio deleitoso, la entrada al deleite inicia con una iluminación del cielo. La ausencia de luz perturba, impide ver la entrada a la fiesta, pero si el lugar está debidamente iluminado el corazón se alegra de lo cercano de la fiesta, nótese: “conoceremos, y proseguiremos”.

Luz o conocer es previo al entusiasmo. Cuando Dios comienza a mostrar misericordia, seguirá, y nos meterá dentro de su habitación de deleite. Recordemos que nuestro personaje habitaba en época de oscuridad, y al ver la aparente felicidad de los impíos, sus sentimientos experimentaron: “impaciencia… envidia… enojo… excitación hacer lo malo” (Salmo 37).


El remedio para un tiempo como el que nos ha tocado vivir es deleitarnos en Dios. Inicia con una entrada de luz. El conocimiento de Dios produce gozo, alegría o deleite en el corazón del hombre o mujer creyente. El Señor Jesús lo dice maravillosamente: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (
Juan 17:3).

Vida es equivalente de gozo, alegría o deleite. El sentido de nuestro verso es paralelo al del salmista: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, para inquirir en su templo” (Salmo 27:4).

Es un dictado de nuestra naturaleza conocer cada vez más del original de donde venimos, o conocer más al Creador. El asunto es conocer al Señor y sus tratos con nosotros de manera más clara y distintiva. Quien mejor conoce un marido es su propia mujer. Y si ella está en peligro, con oír los pasos del marido o protector, siente seguridad, crece en ella un claro sentido de preservación, y esto le da gozo o deleite, conlleva sentido de confianza al corazón. Sea pues nuestra oración: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta” (Juan 16:8). Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

martes, 20 de abril de 2010

Agricultores eficaces

¡Qué privilegio!
Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento... (2 Pedro 3:18).

Es imposible crecer en estatura, o hacer crecer el cabello o cambiar de modo natural alguna otra característica de nuestro cuerpo. Pero Dios en su misericordia nos concede el privilegio de cambiar el alma y crecer.

Crezcamos.

Meditación del 20 de Abril

Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová” (Salmos 27:4).


David había experimentado la dulce bondad del Señor. Es como si hubiera resuelto no descansar hasta conseguir el interés de su alma.

Su interés general contiene dos particulares: Uno, "Para contemplar la hermosura de Jehová”; corona de todos sus deseos, no para curiosear ni especular, sino para deleitarse en la sublime contemplación de la fuente de toda la hermosura del Señor. Dos; "Para inquirir en su templo". Esto es, poder averiguar, conocer aún más y más de Dios, porque hay un océano sin fondo de excelencias divinas en la presencia del Señor y mientras más conocemos, más buscamos y queremos.

El ministro Howe lo resume así: Que los anhelos y deseos de un verdadero Cristiano, la satisfacción que busca son conocer cada día más a Dios, poseer un más claro entendimiento del Ser Divino, y así tener seguridad de su amor y buena voluntad. Mientras una persona más conozca a Dios, más feliz es.


Ahora bien, nuestras necesidades están más allá de toda medida de un bien finito, o que nada de lo que ha sido creado puede satisfacernos.

Pudiéramos trabajar para la obtención de cualquier bien pero la triste e innegable realidad es que al final nos deja vacíos, insatisfechos y no disminuye el deseo de querer más.

Por otra parte, debido a que todavía no hemos sido perfeccionados, no sabemos cuál es nuestra verdadera necesidad, y lo prueba el hecho de que siempre estamos deseando. Alguien lo dijo así: “¿Quién nos mostrará el bien?” (Salmo 4:6).

Con los incrédulos es terrible: no saben lo que es y nunca lo tendrán. No pueden ser felices con lo material, y a Dios nunca lo disfrutarían. Lo de aquí abajo no les llena, y lo celestial no es suyo.


¿Por qué el verso dice "Una cosa" habiendo tantas excelencias en Dios?

Porque es como una cadena de muchos eslabones; así que, “la cosa” es una visión espiritual de hermosura. El espíritu que acompaña las ordenanzas de Dios es amor, fe y esperanza. De modo que cuando dice: "Una cosa he demandado", significa que le lleve a las otras.

Su determinación se ha de recibir como una invitación: estás invitado a deleitarte en Dios. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

lunes, 19 de abril de 2010

Meditación del 19 de Abril

“Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto” (Salmos 4:7).


Como rey, David conocía el gozo de una abundante cosecha, poseyó o vivió esa experiencia pero ahora confiesa que el deleite divino es mayor. Participó en ambos casos, en lo material y espiritual.

En el deleite divino ha de haber comunicación y participación de Dios con uno. Y mientras haya más luz o conocimiento en el corazón del creyente, mayor el deleite. El salmista tuvo luz natural, espiritual, comparó en fe o con buen juicio y concluyó con un argumento certero: “Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos”. Allí Dios es disfrutado, el alma goza el cielo estando en la tierra.

¿Significa entonces que hay que probar el pecado y luego comparar con la senda cristiana? No, la Palabra de Dios nos ilumina para ello, por eso somos llamados a confiar: Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad” (Salmo 37:3).


Estos deleites son comunicables en la senda del amor a Cristo.

A un niño le es muy difícil aceptar que una inyección en su carne sea beneficiosa para sanarle, porque no es algo agradable. Pero una mente madura, prudente o sana, un bien conveniente será también agradable a su buen juicio, aunque no lo sea a su mente carnal.

Procuremos que el deleite sea agradable y honesto. Agradable en el disfrute y honesto en la manera de obtenerlo. Hay deleites legítimos e ilegítimos. La idea es que no podemos deleitar o disfrutar un bien a menos que de una manera u otra participemos de ese bien. Por tanto, que los sentidos, el apetito, la imaginación, la memoria o la voluntad, en un grado mayor o menor, por corto o largo tiempo, posean o entren en contacto con el gozo divino.


Hermano amado: haz todo cuanto tengas a tu alcance para ser dirigido al amor de Dios. Que el espíritu de amor, virtud y sano juicio gobiernen tu vida. Como está escrito: “Que el Señor encamine tu corazón al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo” (2Tesalonicenses 3:5). Procura incentivar esa semilla divina de compasión y generosidad que fue sembrada en ti en el día de tu conversión.

Procura guardar tu alma de las codicias mundanas; desvía tus deseos a los tesoros celestiales, y no tanto a los bienes terrenales. Pon guarda a tu hablar, que tus palabras sean sabias, sazonadas con gracia. Diariamente ama la lectura de tu Biblia, y procura estar en paz con todos tus familiares, amigos y relacionados.

Esto te exhorto, por una sencilla y poderosa razón: el deleite de Dios es para un alma santificada. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

domingo, 18 de abril de 2010

sábado, 17 de abril de 2010

Amigos

He aquí algunas perlitas a considerar:

La amistad se encuentra en uno, no en los demás. Si la cultivamos en nuestro propio ser, con sabiduría, la encontraremos y nos gozaremos en la amistad de otros.

El tiempo no condiciona la amistad. Tampoco la "raza" ni las limitaciones propias o ajenas.

Tiempo y distancia no son los factores que destruyen una amistad. Más bien son las dudas, y nuestros temores.

Si perdemos una amistad, también hemos perdido una parte de nosotros mismos. Frases, gestos, temores, alegrías, ilusiones... todo lo compartido también se va.

jueves, 15 de abril de 2010

Su historia debe ser contada




En el ano 1872 nació en Escocia John Harper, en el seno de una familia cristiana. A los 13 anos entregó su vida al Señor, como resultado de haber sido impacto por Juan 3:16. A los 18 años, una pasión por la cruz lo consumió a tal punto que ganar almas se convirtió en la pasión de su vida. Esta pasión era tal que solía decir a Dios en oración: "Señor, Dame almas o muero".
A los 32 años, tuvo un encuentro cercano con la muerte, cuando casi se ahogó en el mediterráneo (una de las 3 veces en las que casi se ahoga), pero ante la cual dijo: "no le temo a la muerte, pues creo que la muerte súbita, súbitamente me llevará a gloria".
En el año1911, Harper fue invitado a Chicago, a Moody Memorial Church a predicar por 3 meses en un periodo de avivamiento. Luego de esos 3 meses, regresó a Escocia, a su iglesia. Pero en Abril del 1912, fue invitado nuevamente a predicar allá. Y mientras se preparaba para su viaje, un miembro de su iglesia le pidió que no fuera, pues mientras oraba, tuvo un mal presentimiento de que algo pasaría, a lo que el replicó que creía que Dios tenia un propósito con este viaje.

Providencialmente hubo un cambio en la agenda de su viaje. Este estaba supuesto a abordar en el barco "Lusitania", pero debido al cambio en la agenda del viaje, subió al barco "Titanic". Conocemos la historia. Un 15 DE ABRIL DEL 1912, El Titanic se estrelló contra un iceberg y el resto es historia. El barco comenzó a hundirse. Ante tal situación Harper clamaba: "mujeres, niños e inconversos primero", algo que no solo dijo, sino que también hizo al ceder su puesto en un bote a un inconverso.
Cuando estaba en el agua helada, peleando por su vida al igual que cientos, aferrado a un trozo de madera, le predicó a todo el que pudo. A un hombre en particular le dijo: "¿Eres Salvo?". El señor le dijo que no. Harper comenzó a predicarle con pasión. Por alguna circunstancia, el movimiento del agua los separó, pero más adelante los volvió a juntar. Harper le preguntó otra vez: "¿Eres ya salvo?". El señor le dijo que no. Harper comenzó a predicarle con pasión nuevamente.

Por alguna razón, Harper resbalo del trozo de madera donde estaba, cayo en el agua y se hundió, de donde no volvió a salir. Lo curioso del caso es que Harper apareció en la lista de los que no se habían salvado, aunque sabemos que aquella muerte súbita lo llevo súbitamente a estar con Cristo.

Pero la historia no termina ahí. Aquel hombre a quien Harper predicó fue rescatado y confesó a Cristo como su Salvador y Señor. Fue posiblemente la ultima alma ganada por Harper, o yo diría, por Dios a través de Harper.
Cuando leí esa historia esta mañana, lagrimas brotaron de mis ojos y mi sincera oración a Dios fue: Señor, prefiero perder la vida antes que desperdiciarla. Concédeme consumirme y gastarme en ganar almas para Cristo. Concédeme perder mi vida por causa de Cristo y del evangelio.

Dios les bendiga, PJJP

Fotos del Reciente Bautismo en IBG

martes, 13 de abril de 2010

Integridad

La integridad no toma el camino fácil; no hace las decisiones fáciles; no elige la senda de los placeres temporales.
Por encima de todo, integridad es lo que usted hace cuando no hay nadie a su alrededor para controlarlo. La integridad se demuestra mejor cuando nadie nos está observando.

¿Qué es integridad?
La palabra deriva del latín integritas, que quiere decir "totalidad", "lo acabado", "lo completo". La raíz es integer, que significa "intacto", "íntegro", "entero".
La integridad es para el carácter personal o corporativo lo que es la salud para el cuerpo, o la visión 20/20 para los ojos.
Una persona íntegra no está dividida (esto sería duplicidad), ni aparenta lo que no es (eso sería hipocresía). La persona es "total", su vida está "unida" y las cosas funcionan armónicamente. Las personas con integridad no necesitan esconder nada ni temerle a nada. Sus vidas son libros abiertos. Son enteras.

La integridad involucra la totalidad de la persona interior: corazón, mente y voluntad.
Una persona íntegra tiene un solo corazón. No trata de amar a Dios y al mundo al mismo tiempo.
Una persona íntegra tiene una sola mente, una sola perspectiva (un solo "ojo") que mantiene a su vida corriendo en la dirección correcta. Después de todo, la perspectiva ayuda a determinar el resultado.
Una persona íntegra tiene una sola voluntad, busca servir a un solo Señor.

Charles R. Swindoll. JOSE, un hombre de integridad y perdón. pp 205-206

Meditación del 13 de Abril

“Nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos” (Efesios 1:4).


Santificación y fe no son causas sino medios de elección. El verso no dice "porque éramos santos", sino para que pudiésemos serlo. Vienen a ser miembros de la Iglesia de Cristo aquellos a quienes Dios llama para salvación: “Y creyeron cuantos estaban designados para la vida eterna” (
Hechos 13:48).

Todos y cada uno de los santificados por el Espíritu y que creen la verdad pertenecen a los elegidos de Dios. La elección es un secreto de Dios, se puede conocer por los frutos en quienes creen.


La
gracia de la santificación no es tanto profesión visible de dedicación a Dios sino más bien un acto interno, del corazón, y una manifestación de real cambio en la vida. Mire este texto: “Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados, pero ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios” (1Corintios 6:11). Fueron perdonados mediante la fe en Jesús y santificados, se vio un cambio real de abandonar el pecado y amar la verdad.

Si usted es capaz de ver esto en su vida, entonces tiene buena evidencia de ser una nueva criatura.

La santificación por el Espíritu será conocida en nosotros no tanto por una vida de externa dedicación al Señor, lo cual está incluido, sino más bien por una inclinación interna hacia Dios y el cielo, viviendo una vida de acuerdo a eso.

Significa creer el evangelio. Se trata de una fe viva, no muerta.

¿Qué es una fe muerta? El apóstol dice así: “No creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia”. Recibieron el evangelio pero su deleite y complacencia eran las cosas del mundo, esto es fe muerta, característica de los seguidores del Anticristo.

De modo que un simple aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador que no se acompaña de santificación del Espíritu no salva. Estas gracias van juntas, son inseparables.

El evangelio debe ser oído con la cabeza, sentido en el corazón y visto en la voluntad, entonces podremos decir que ciertamente allí entró la verdad. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

lunes, 12 de abril de 2010

JHJ

John Henry Jowett (JHJ) solía decir que "un pastor no merece una hora para predicar un sermón, si no puede darlo en una sola oración".

He aquí una muestra:
LA GRANDEZA SE REVELA MAYORMENTE POR NUESTRAS ACTITUDES.

Meditación del 12 de Abril

"A lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 2:14).


Las personas que en el tiempo son efectivamente llamadas a salvación por Dios, lo son por medio de santidad y fe, con el fin de que obtengan gloria eterna.

Este llamado que el Señor hace por medio del evangelio está unido a nuestra vocación de cristianos. Y así mismo es dicho por el escritor divino en nuestro versículo, pues en el mismo pasaje se menciona con un lenguaje que habla, no de separación entre estas gracias, sino de unión: elección, llamado, fe, santidad y gloria, como eslabones de la misma cadena.

Los elegidos son llamados por la predicación del evangelio, se les da fe, son santificados y luego heredaran gloria eterna.


El verso dice así:
“A lo cual os llamó”, anteriormente nos revela que ese llamado es de parte de Dios. Solo El Creador tiene la autoridad y poder para cambiar el corazón humano. Un cristiano no es nada ni tiene nada a menos que Dios se agrade obrar en él por Su divino poder.

Poner la gracia del cielo en el alma del hombre es algo de infinita potencia: “Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad por medio del conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia” (2 Pedro 1:3).


Estamos expuestos a mucha oposición y corrupción natural en contra del evangelio. Solo Dios, que llama las cosas que no son como si fuesen, puede llamar un impío como creyente y este ser transformado por la operación del Espíritu.

Se trata de que el individuo sea llamado y de pronto empiece a creer y ser gobernado por una realidad espiritual invisible, que no ve ni puede sentir: “Porque el Dios que dijo: "La luz resplandecerá de las tinieblas" es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo” (2Corintios 4:6). No podemos pensar, ni efectuar, ni perseguir las cosas espirituales sin el poder de Dios. No cabe la menor duda: Dios es quien llama.


Este llamado a las c
riaturas es hecho evidente de alguna manera visible o externa, y eso es precisamente lo que hace el Creador: “A lo cual os llamó mediante nuestro Evangelio”; el instrumento para llamar es el evangelio.

Se trata de una elección de parte del Creador para con las criaturas, pero eso no anula que Dios trata con el hombre como hombre; es decir, que ellos conservan la libertad de escoger, no los fuerza para hacerles el bien si ellos no quieren, sino que el mismo que los enseña es el mismo que los maneja, o que los maneja por medio de verdadera enseñanza, les abre los ojos que estaban ciegos, luego les muestra el bien y ellos atienden el llamado. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

domingo, 11 de abril de 2010

sábado, 10 de abril de 2010

Celo

"Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia" (Romanos 10:2).

El celo es bueno. Es el corazón puro de Dios moviendo todo en la historia hacia la redención final (Isaías 9:7).

Pero nuestro celo es mixto.

Nuestro celo puede ser del Espíritu o de la carne. No debiéramos asumir que cuando lo consideramos virtud (celo) y no vicio (complacencia), entonces nuestro celo está bien. Citando a Jonathan Edwards, "en la experiencia cristiana no hay nada que sea más susceptible a una mezcla corrupta que el celo."


¿Qué había de error en el celo de los judíos? Que no era "conforme a ciencia": Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree (v.3-4). Los judíos eran celosos de su propia justicia. Pablo les dice "hay que dejarlos, no son complacientes sino apasionados, pero su celo no entiende la justificación sólo por fe."


Esto me ayuda. Me hace preguntarme qué hay dentro de mi propio celo. Porque si se trata de mi propia justicia, de mostrar cuán radical soy, cuán riguroso, de que no soy un cobarde, luego entonces mi celo es auto-justificación. Proviene de la carne, mediante la ley.


¿Cómo se revela a sí mismo el celo de la carne?

Porque está gobernado por la ley, trata a los demás con la ley. No se regocija de otros sino que les encuentra fallas, salta a conclusiones, acusa, es argumentador, no escucha, se alegra en cierto modo cuando un hermano está caído, ama estar en lo alto. Este celo no es para Dios. Es para el Yo. Y es poderoso. Disminuye la estatura de la iglesia al robar a cada quien cosas hermosas que podrían haber sido.


¿Cómo se revela a sí mismo el celo del Espíritu? De múltiples maneras. Pero su intensidad nunca contraría lo siguiente: "Mi yugo es fácil" (Mateo 11:30).

Tendemos a creer que 'con Jesús, mientras más duro, mejor'. No siempre es así.

La palabra 'fácil' también se traduce como 'benigno' en Efesios 4:32: antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo".

El celo verdadero es benigno. Se derrite en nuestra boca. Baja fácilmente.

Sí, luego hay que echar fuera los cambistas del templo de vez en cuando; pero el celo de Jesús siempre preguntará "En benignidad, ¿cómo puedo hacer esto tan fácil como sea posible, incluso a costa de mí mismo?"


Que esta Semana Santa sea un buen tiempo para endulzar nuestro celo por Dios con benignidad hacia unos y otros.

Ray Ortlund. http://thegospelcoalition.org

Meditación del 10 de Abril

“Pero nosotros debemos dar gracias a Dios siempre respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación del Espíritu y la fe en la verdad” (2 Tesalonicenses 2:13).


Estas son palabras de consuelo, dichas después que el apóstol ha hablado extensamente sobre los juicios que vienen sobre el Anticristo y sus seguidores, de donde inferimos que cuando se hable o se predique de los terribles juicios de Dios sobre los incrédulos también es la voluntad del Señor que no se deje de agregar una nota de consuelo para el corazón de los creyentes.

Son palabras del Espíritu de Dios hablando por medio de uno de sus ministros.

Fue la práctica del apóstol donde quiera que veamos escritos suyos de esta naturaleza, y también de otros: “La que produce espinos y abrojos es desechada, está cercana a la maldición, y su fin es ser quemada. Pero aunque hablamos así, oh amados, en cuanto a vosotros estamos persuadidos de cosas mejores que conducen a la salvación” (Hebreos 6:8-9). En esta misma carta se ve lo mismo: “Porque conocemos al que ha dicho: "Mía es la venganza; yo daré la retribución." Y otra vez: "El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo! Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma” (Hebreos 10:30-31,39).


En los escritos del apóstol Juan encontramos la misma consideración: “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no sigue pecando; más bien, Aquel que fue engendrado de Dios le guarda, y el maligno no le toca. Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero está bajo el maligno” (1Juan 5:18-19).

Cuando hablemos del triste estado de aquellos hombres y mujeres de este mundo que han sido seducidos por el hombre de pecado, aun así siempre podremos decir con certeza: “Pero nosotros debemos dar gracias a Dios siempre respecto a vosotros”.

En las ocasiones en que los predicadores aterroricen a los impíos con los juicios de condenación que pesan sobre ellos, también deben decir claramente a los creyentes que esos juicios no son su porción.


Es un gran favor del cielo que hayan hombres y mujeres elegidos que no serán ahogados con el error de los inicuos, y esto debe ser proclamado con tanta fuerza como lo otro. A los suyos Dios ha enseñado mejores cosas, les ha dado luz no solo para diferenciar el error de la mentira sino también para que no caminen en oscuridad. Y para dar mayor fuerza a esta verdad baste considerar lo que Pablo dice en otro lugar: “Ellos trastornaron la fe de algunos. A pesar de todo, el sólido fundamento de Dios queda firme" (2 Timoteo 2:18-19).

Hay un pueblo aparentemente débil, de carácter humilde, inscrito en el Libro de la Vida del Cordero, que no será finalmente seducido por las artimañas del hombre de pecado. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

viernes, 9 de abril de 2010

Grupo de la fe

Además del gozo, en fe siempre hay paz:
Efesios 2:17-18 Nuestra paz, por medio de Jesús, primero es con Dios. En lugar de ira y enemistad entre Dios y nosotros, ahora por medio de salvación en Jesús y demostrada en nuestra obediencia, ahora hay amor y paz (ver Romanos 8:6).

Romanos 3:17-18 Esto es vivir diferente a como viven los demás hombres. Quienes no tienen temor de Dios pero saben que Dios existe y juzga y ve todas las cosas, son individuos que ni siquiera conocen el el camino de la paz.

Mateo 5:9 Ahora bien, la paz que tenemos con Dios se traduce en que nosotros buscamos la paz. No existe el concepto de un hijo de Dios que no busque paz. La Biblia nos exhorta a que siempre que se pueda (esto es, que hagamos todo lo posible de nuestra parte) estemos en paz con todos los hombres.

Hebreos 12:14-15 ¿Es importante la paz? Sí, muy importante. Tan importante que, cuando la Biblia dice que sin santidad nadie verá a Dios, al mismo tiempo nos dice que busquemos la paz: seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá a Dos.
De hecho, la Biblia nos dice que seamos cuidadosos porque la falta de paz con los hombres (la presencia de amargura, por ejemplo) puede llevarnos a que no alcancemos la gracia de Dios, a que seamos dejados fuera.
Persio David.