sábado, 11 de diciembre de 2010

Ejercicio para una comunidad misionera

El autor propone que la gente marque con una palomita lo que considera verdadero y tache con una cruz lo que considera no verdadero respecto a su comunidad evangélica. Dejar en blanco lo que consideren dudoso. El análisis de resultados servirá para identificar debilidades y fortalezas e identificar tendencias culturales susceptibles de modificación. (PDF version is available here).
A. Dios: ¿son/están centrados en Dios?
1.     Las personas exaltan a menudo la bondad y grandeza de Dios en conversaciones normales.
2.     Nuestra adoración corporativa estimula el afecto de la gente hacia Dios (amor, temor, esperanza, confianza, deseo). 
3.     La oración es parte regular de nuestra vida conjunta.
4.     La gente suele orar junta fuera de reuniones así como cuando la ocasión lo amerita.
5.     Cuando oramos en comunidad, la mayoría del pueblo contribuye.
6.     Cuando oramos en comunidad, luego se hace difícil porque todo el mundo quiere participar.
7.     Nuestras oraciones están enfocadas en Dios y Su gloria, no en nosotros o nuestra comodidad. 
8.     Confiamos en la soberanía de Dios en lugar de intentar hacer Su trabajo de conversión o preocuparnos de los resultados.

B. Amor: ¿eres/estás centrado en otros?
1.     A menudo, la gente se reúne con otros de su comunidad en horarios fuera de reuniones.
2.     La mayor parte de la gente come con otros miembros de la comunidad al menos dos veces a la semana.
3.     La gente se ayuda de manera práctica, por ejemplo haciendo tareas de unos por otros.
4.     La gente tiene sentido de responsabilidad de unos por otros.
5.     La gente emplea “nosotros” en lugar de “ustedes”. (“Nosotros debiéramos... en lugar de “ustedes debieran...”).
6.     La gente es generosa con su tiempo, dinero, hogares y posesiones. 
7.     La gente está dispuesta a discutir su tiempo y dinero.
8.    La gente que toma decisiones lo hace pensando en la comunidad y la consulta.

C. La Biblia: ¿son/están centrados en la Palabra?
1.     Hay hambre por la Palabra de Dios y excitación cuando se enseña.
2.     La gente habla a menudo de cómo el Espíritu Santo les habla mediante Su Palabra.
3.     Con frecuencia se discute la Palabra de Dios fuera de horarios de estudios bíblicos..
4.     La gente se reúne a leer la Biblia juntos.
5.     Hay evidencias de que la Palabra transforma vidas individuales.
6.    Hay evidencias de que la Palabra está cambiando la vida de la comunidad como un todo.
7.    La gente habla verdad en amor cuando otros enfrentan asuntos pastorales.
8.    ¿La gente busca la verdad sobre Dios en lugar de culpar sus circunstancias?

D. Gracia: ¿eres/estás centrado en la gracia?
1.     La gente es abierta acerca de su pecado y lucha en lugar de esconderlo o pretender que no existe.
2.    Los conflictos se resuelven en lugar de suprimirlos. Se persigue reconciliación pro-activamente.
3.    La gente se arrepiente de actitudes pecaminosas como ansiedad, orgullo, quejumbre, miedo de otros, auto-justificación, amargura, ira y egoísmo.
4.    La gente se arrepiente de buenas obras hechas por motivos de auto-justicia.
5.    La gente no tiene miedo de cometer errores.
6.    La gente se siente capaz de relajarse y disfrutar actividades placenteras.
7.   Gente desgarradas se sienten atraídas a nuestra comunidad.
8.   Constantemente regresamos a la cruz en conversaciones, oraciones y alabanzas.

E. Misiones: ¿eres/estás centrado en misiones?
1.     Involucramos no creyentes en la vida de nuestra comunidad.
2.     A menudo tenemos oportunidades para hablar de Jesús.
3.     Somos flexibles y nos arriesgamos por causa del evangelio.
4.     Cruzamos límites culturales.
5.     Contribuímos a la renovación de nuestro vecindario y ciudad.
6.    Valoramos inclusión en trabajo, negocios, arte, cultura, servicio público y gobierno.
7.    Tenemos la visión de empezar una nueva comunidad o congregación evangélica.
8.    Nos involucramos activa y generosamente en misiones alrededor del mundo.

Tim Chester, Dic 2010. tim@theopenhouse.co.uk

Meditación del 11 de diciembre

“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda" (Mateo 20:20).

El Señor Jesús les había dicho a todos ellos lo que sucedería en breve. Leemos: “He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte. Le entregarán a los gentiles para que se burlen de él, le azoten y le crucifiquen; pero al tercer día resucitará” (v.18-19). Lo que  la madre oyó de los labios de Jesús fue la maldición de Sus sufrimientos y muerte. En respuesta ella ahora habla de Su gloria, es decir muestra fe. 
Oye de Su cruz, ella ve una corona: “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda“(v.20). 

Si ella hubiese visto a Herodes extender su cetro de poder a disposición de Jesús, y los principales gobernantes de Israel vinieran humillados a los pies de Cristo, o aquella sociedad sumisa bajo el gobierno del Hijo de Dios, lo propio era pensar en un reino. Pero en cambio ella oyó de traición, burlas, maltratos y muerte y sin embargo no dio mente a tal cosa. 
El cuadro de esta buena mujer argumenta que la creencia de su corazón era capaz de triunfar sobre toda adversidad: “Es, pues, la fe la constancia de las cosas que se esperan y la comprobación de los hechos que no se ven” (Hebreos 11:1).

La madre no dudó lo que el Señor Jesús ha predicho hace unos instantes, creyó en que lo iban a matar; lo creyó, y también creyó que la instauración del reino sería después de la resurrección. 
Su hablar testifica que su bien futuro dependía del poder de Jesús. 
No contaba con ninguna otra cosa que no fuese el favor de Cristo. 

Contrastando entre esta mujer y los apóstoles, mire este cuadro: “A éstos también se presentó vivo, después de haber padecido, con muchas pruebas convincentes. Durante cuarenta días se hacía visible a ellos y les hablaba acerca del reino de Dios… Por tanto, los que estaban reunidos le preguntaban diciendo: Señor, ¿restituirás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:3,6). Vieron la realidad del Reino después de Su resurrección. Ella lo vio mucho antes. Es digno de maravilla y del mayor elogio que una simple mujer pudiese ver resurrección y gloria futura a través de la muerte y pasión de Cristo. Para ella la muerte no podía impedir que Cristo reinase.

Su caso es semejante al ladrón que a la hora de la muerte se fortaleció en esperanza: “Y le dijo: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42). En el momento más débil del Señor Jesús le vió poderoso, capaz de vencer la muerte y salvarlo. 
Oír a un hombre sano y próspero proclamar de su gratitud y confianza en Dios no será de tanto valor. Pero si en el extremo de su debilidad puede creer en esperanza, sería mucho más noble. La fe tiene mucho más valor cuando se manifiesta en el momento en que las dificultades son mayores.

Hermano, ¿Qué ves en el Cristianismo? Es posible que veas debilidad, problemas aparentes, fracasos, actividad que se opone a tus planes terrenales, pero te invito a ver tu futuro -no en las cosas que están pasando a tu alrededor y las que se anuncian peores- sino en lo que Dios ha prometido en Cristo Jesús: “Considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada” (
Romanos 8:18). 
No ignoro que quizás tu presente circunstancia sea miserable: en religión mucha confusión, en salud peligro de enfermedad -si no es que ya estás enfermo-, en lo económico necesidad, el dinero no alcanza, en lo político ni mencionar de tantos engaños. 
Será tu sabiduría no detener tu vista en cosas como así sino en lo que Cristo tiene para ti detrás, oye la Palabra de tu Dios: “Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichosos para el hombre de paz” (Salmo 37:37)
Medita qué es la vida cristiana, tu vida cristiana, porque el esplendor de vida que buscas no está aquí sino en el otro mundo.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

viernes, 10 de diciembre de 2010

Chesterton

Meditación del 10 de diciembre

“Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (Juan 11:39-40)

Cuando el creyente y el ser humano en general pasan por una situación adversa, lo natural es apartarse de Dios, se esperan de las criaturas favores que sólo pueden ser hechos por el poder de Dios. 
Esta debilidad es una de las razones por la cual el Señor envía aflicciones a nuestras vidas: para curarnos de imaginar cosas irreales. Entonces nos molestamos, y peor, pensamos que es correcto enfadarnos. Concluimos que tales pruebas son contra nuestra felicidad pero en tales tratos Dios tiene otros planes. Llevará nuestras almas a que renuncien a confiar en la criaturas, y allí estaremos hasta que tengamos la convicción que el brazo de los hombres es débil e infiel.

Marta tenía esa inclinación humana, ansiedad por las cosas terrenales, debilidad que Cristo le reprochó y le dijo que una sola cosa era necesaria. Aquí le reprende otra vez y levanta sus ojos al cielo para hacerle sentir la necesidad de buscar allí un mejor recurso que los que podía encontrar en la tierra. Como si le dijese que para mirar correctamente hacia arriba había que morir a lo que aquí abajo nos fuera valioso.

Las aflicciones santificadas tienen esta bendición, nos hacen ver cuán poco tiene el mundo para darnos. “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (v.25). Esto es, que aun cuando tus amigos y consuelos o todo aquello que te sea excelente y valioso muera, aun así si crees en Mí, nunca morirás. 
Se llama "aflicción santificada" cuando la providencia divina nos lleva a renunciar de las criaturas para confiar en Dios, tal como hace Jesús aquí con Marta. Que su dolor y humillación lleven su corazón a buscar ayuda eficaz, la cual viene de Dios. Por el contrario, una aflicción no santificada conduce al individuo a esperar ayuda de los hombres y a quejarse en contra de su prójimo. 

Las aflicciones de la misericordia de Dios tienen ventaja, David lo expresa así: “Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos” (Salmo 119:71). Purifica tu mente cuestionando sus consejos. En tal caos no podrás hacerle una mejor pregunta a tu propio corazón que cuando te traiga una recomendación le cuestiones así: ¿Qué ha dicho Dios? o ¿Qué me ha prometido en este caso particular que me acontece? ¿Cuál es mi deber en esta situación? 
Marta dijo que su hermano tenía cuatro días de muerto, que hedía, sin embargo la voz del Señor fue muy diferente: “Quitad la piedra”. Recuerda que toda potestad en los cielos y en la tierra es de El, que Su oficio es Salvador, librarte de tus problemas, o lo que es lo mismo, santificarlos para el bien y fortaleza de tu alma.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

jueves, 9 de diciembre de 2010

Los cielos cuentan...

Meditación del 9 de diciembre

“Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham” (Génesis 22:1).
 
¿Después de qué? Después de las adversidades y dificultades que tuvo. Es propio pensar que ahora llegaron a su fin -y como después de la tormenta viene la calma- ahora quizás terminaron. Pero no, después de eso fue probado. No será extraño para el creyente que el fin de alguna dificultad sea el inicio de una próxima prueba. Agobio de opresiones no 
exonera de eventuales contratiempos. 

Viendo la historia de Abraham podemos decir que ningún oro fue probado en un hormo tan caliente. Oigamos: “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí” (v.1). Respondió en corazón sumiso: “Heme aquí”. La prueba de su absoluta confianza. 
En asuntos divinos no se consulta con carne o sangre, si lo hubiese hecho no habría ofrecido Isaac a Dios. Cuando el consejero de uno es el Señor, no hay necesidad de otras consultas, ponerse a estudiar el asunto, quejarse o dilatar el mandato.

El Señor, viendo el corazón de Abraham, le señaló la obra a ejecutar: “Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de 
Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (v.2). 
Es posible que ni aun su esposa Sara supiese ya que sus sentimientos de madre hubieran estorbado esta disposición sumisa. 
Si el patriarca no atendió los lamentos de su hijo, aprendió también a no tener en cuenta los sentimientos de su esposa. Sería cortesía excesiva guardar respeto a la censura e ideas de otros si el asunto es obedecer a Dios. En esto no necesitamos ideas o consejos ajenos. Sea Dios primero siempre y sobre todas las cosas.

Hermano, conocerás el amor de Dios en tu vida si te consagras en sacrificarte haciendo Su voluntad. Abraham y su hijo supieron que Dios les amaba porque ellos y no otros fueron escogidos para hacer este sacrificio. 
Si, bajo sufrimientos, honras la Palabra de Dios y Sus mandamientos, es prueba inequívoca de que eres objeto de Su amor, que El se deleita en tus buenas obras. Cuando te corresponda hacer algo para honrar al Señor y se presentan dificultades, por favor no te concentres en esas dificultades, abre tu oído para oír Su voz y hacer lo que te mande.

Los encargos que Dios te haga podrán parecer duros en sus comienzos, pero consoladores en su conclusión.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El complejo de Super-mujer. La mujer sin Dios de Proverbios 31.


[Nota: este artículo apareció en el blog Girls Gone Wise]
Complejo de Super-mujer: deseo de ser excelente en todos sus roles (líder, profesional, madre, esposa, etc.) que a menudo conduce a la expectativa de ser una Super-mujer que puede y debe hacerlo todo.  Si busca el término en el diccionario, encontrará mi foto al lado de la definición. No me había dado cuenta que llenaba este perfil a la perfección sino hasta hace unos meses. Recién casada, tomando clases de verano, cocinando a diario, trabajando fuera de casa 40 horas a la semana, metida hasta el fondo en actividades de iglesia, leyendo 200 páginas diarias preparando clases, intentando ser amiga, hija, la esposa perfecta... ¡Exhausta y ni siquiera con hijos todavía!  Luego de trabajar una tarde de sábado durante 10 horas corridas finalmente me quebré.
¿Por qué estaba tan exhausta? ¿Tan irritable? Mi esposo estaba bien alimentado, la casa limpia, tenía buenas notas en mis estudios y los ministerios de la iglesia iban bien. Me parecía que hacía todo lo que se supone hace la mujer de Proverbios 31, ¿por qué me había roto? ¿Qué tiene de malo ser una Super-mujer?
  1. La Super-mujer está demasiado ocupada para Dios.
Al final del día, exhausta, mi necesidad era una buena noche de sueño y almacenar fuerzas para el siguiente día. Le decía a Dios “estoy muy ocupada, tengo que hacer muchas cosas mañana y necesito dormir de modo que hoy no puedo leer Tu Palabra.” En pocas palabras, rechazaba el medio para que Dios me hablara, trajera paz y contentamiento y alegría. Porque la Escritura refresca y alimenta nuestras almas pero yo me estaba consumiendo espiritual y físicamente sin ella.
Estaba condenada al fracaso como Super-mujer porque no tenía lo único que revive nuestra alma cada día (Salmo 19:7).  La mujer de Proverbios 31 se refresca a diario, habla con sabiduría, es ejemplo a otros porque se alimenta de la fuente de toda sabiduría e instrucción cada día... Dios (Proverbios 31:24). En lugar de querer ser una Super-mujer, necesitaba ser más como la mujer de Proverbios 31, buscar al Señor y Su Palabra, luz a mis ojos y gozo al corazón (Salmo 19:8).
  1. La Super-mujer piensa que puede salvar el día.
Cuando uno intenta ser super-héroe no hay lugar para que Dios salve el día. Cuando El no es el centro, no está en control, nuestra vida no será pacífica ni exitosa (Proverbios 3:5-6). Si intentas ser una Super-mujer, eventualmente fallarás y te romperás (Proverbios 14:12), solo cuando Dios está en control hay paz y descanso. Yo confiaba en mí misma, algo muy estúpido cuando verdaderamente se piensa, porque somos pecadoras, simplonas. ¿Por qué estaba confiando en mi misma cuando tenemos un Salvador perfecto (Salmo 18:30), amante, fuerte, en control del mundo entero y que anhela lo mejor para mí (Deuteronomio 30:16; Salmo 37:4-5)? ¡El es quien yo quiero salve el día!
  1. La Super-mujer intenta ser perfecta.
Saben, hay muchas mujeres que piensan en la mujer de Proverbios 31 como una especie de Super-mujer. Ama de casa inteligente y lista, buena con los negocios y el dinero, sabe coser, y su esposo e hijos piensan que es la mejor. ¡Es perfecta!
Dios requiere lo mismo de Sus hijas, ¿correcto? ¿Acaso no está todo en la Escritura? Ciertamente están y Dios quiere que seamos así pero hay una gran diferencia entre una Super-mujer y la mujer de Proverbios 31. La diferencia es Dios.
Puedes ejecutar todo lo que hace la mujer de Proverbios 31 pero si tu corazón no está centrado en Dios entonces eres otra Super-mujer destinada al fracaso. Dios sabe que solo El y Su Hijo Jesucristo son perfectos, ¿por qué intentas serlo tú? ¿Quieres parecer la chica más talentosa de tu clase? ¿La mejor esposa de tu pequeño grupo? ¿La soltera más codiciable? El complejo de Super-mujer se centra en el Yo.
Dios no valora como nosotros la perfección externa, premios y distinciones de los hombres. El único requisito Suyo es que le busquemos y temamos -a El-, como la mujer de Proverbios 31 (Proverbios 31:30). Dios no nos ha llamado a ser Super-mujeres. Nos ha llamado a ser mujeres santas.
Cuando colocamos nuestras pesados horarios y largas listas de quehaceres en Sus hombres, la carga se hace ligera porque El la lleva por nosotros (Mateo 11:28). Dios sabe que no podemos manejar la carga de ser Super-mujeres. Te colapsarás igual que yo.
Si has sido como la mujer de Proverbios 31, colocando todo en las manos de Dios, ¡gracias! Has sido ejemplo para tus hermanas y necesitamos más mujeres como tú. Es mi oración ser como tú y menos como la Super-mujer.
¡Quitémonos la capa y dejemos que Dios salve el día!
Diane Montgomery, 2010 (Escribe regularmente en la revista online  Unlocking Femininity, su pasión es teología práctica para la mujer de cada día.http://www.cbmw.org

Meditación del 8 de diciembre

“Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel” (Éxodo 1:12).
 
Una de las verdades más enseñadas en la Biblia es que vivimos en un mundo caído. Por más alto que volemos, tarde o temprano volvemos al piso. 
Cuando los hijos de Israel estaban en penurias, sin comida, se les abrió una puerta de salvación: Egipto. Esa nación fue un granero en medio de la hambruna, un oasis en el desierto, pero luego su libertad se convierte en cárcel y después son tratados como hombres inútiles, vagos, ociosos. Las vueltas que da la vida. Un Faraón los favoreció y el otro los maltrató.

En otras palabras, muy a menudo Dios obra por medios contrarios. 
Si tuviéramos eso en cuenta, nuestra confianza en el Señor y sus promesas serían mucho menos afectadas por las circunstancias de nuestro peregrinar. Es como si alguno quisiera vaciar una piscina sacándole agua, y mientras más le saca más se llena. Dios actúa por medios contrarios. Los egipcios pensaron que los israelitas no podrían resistirles y que en consecuencia la población se reduciría, sin embargo no resultó así: “Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel. Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y amargaron sus vidas." 
El escritor divino usa un juego de palabras difíciles de tragar con el fin de transmitirnos los sufrimientos del pueblo de Dios por el rigor y severidad con que eran tratados.

Los comisarios egipcios intentaban disminuir al pueblo de Israel y que no les representase peligro, atemorizarlos y que sirvieran al imperio con sumisión, que se dedicaran al trabajo y a nadie se le ocurriera la idea de conspirar. Sin embargo Dios usó este maltrato con el fin de fortalecerlos más. 
En ocasiones la providencia nos mete en adversidad moderada, no destructora, para robustecernos. He aquí que quienes se consideraban fuertes, vinieron a ser los débiles y miedosos: “De manera que los egipcios temían a los hijos de Israel”. Fueron por lana y salieron trasquilados. Los hebreos se propagaban cada vez más, y el resultado fue que la malicia de los egipcios resultó impotente.

Faraón fue malo porque los israelitas prosperaron, quizás hubiera sido más excusable si los hubiese castigados por desobedientes o conspiradores, pero no fue así, sino porque les iba bien. Faraón se sintió ofendido porque Israel prosperó. Lo que debe ser motivo de amistad y beneficio fue causa de malicia. No hay cosa más odiosa a los ojos de un hombre malvado que la prosperidad de una persona buena y hacendosa. Al orgulloso le molesta sobremanera el humilde. El ojo malo ve peligro y enemistad incluso entre sus amigos e inofensivos colaboradores. Sólo cuando el espíritu de Cristo more en un corazón será que tales sentimientos malvados podrán mortificarse.
Dios hará por Su pueblo todo lo que ellos esperan de El. 
El Señor ha comprometido Sus atributos para que sean ventajas para Su pueblo: "Dios de Israel, es Dios para Israel" (1Crónicas 17:24). Esto es, que cumplirá todo lo que se espera y te guiará en temor para favorecerte. Lo que fue Dios para los israelitas también lo es para ti. Resta que te dediques a cultivar fe en Cristo, porque será esa fe lo que te hará ver que hay un Rey por encima de todos los reyes de la tierra, y que ese Rey gobierna para nuestro bien.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

martes, 7 de diciembre de 2010

TRABAJO Y ORACION

Dietrich Bonhoeffer (1906-1945), teólogo alemán, quien fuera ejecutado en un campo de concentración nazi, escribió lo siguiente sobre trabajo y oración:
Después de la primera hora de la mañana, el día del cristiano pertenece al trabajo. “Sale el hombre a su labor, y a su labranza hasta la tarde” (Salmo 104:23)... Orar y trabajar son asuntos diferentes. La oración no debiera ser estorbada por el trabajo, pero tampoco el trabajo debiera ser impedido por la oración. Fue voluntad divina que el hombre trabajara seis días y reposara y celebrara delante de Dios en el séptimo, también ha sido voluntad divina que cada día sea para el creyente de oración y trabajo. La oración requiere su tiempo propio. Pero la mayor parte del día pertenece al trabajo. La inseparable unidad de ambos será más clara cuando cada uno reciba su cuota indivisa. 
Sin la carga y labor cotidiana, la oración deja de ser oración. Y sin oración, el trabajo ya no es trabajo. Solo el creyente sabe esto. De modo que la distinción clara y precisa entre ambos es lo que mejor manifiesta su unidad...
Unidad de oración y trabajo, la unidad diaria, es la presencia de Dios subyacente en la exhortación de Pablo a “orar sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). De modo que la oración del cristiano se extiende más allá del tiempo dedicado a ella hasta el tiempo mismo del trabajo. Rodea el día por entero, y al hacerlo no obstaculiza el trabajo. Promueve el trabajo, lo afirma, le da mayor significado y contentamiento. Cada palabra, cada oficio, cada pieza de trabajo se convierte en una oración... “y todo lo que hagáis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús” (Colosenses 3:17).
Matt Perman http://www.whatsbestnext.com

Meditación del 7 de diciembre

“Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento” (Lucas 2:6)

El texto informa las circunstancias en que nació el Señor Jesucristo, el Salvador del mundo. En cuanto a posesiones sabemos que las mansiones eternas de los cielos son Suyas, la tierra y su plenitud son de su propiedad. Con todo no rehusó ser echado en un pesebre, ni se quejó. Su llegada a este mundo fue por una puerta de pobreza: “No había lugar para ellos en el mesón” (v7)
Eran muy pobres, pues a Don Dinero le es fácil encontrar hospedaje en lugares cómodos, y si no hay habitación, la compra. Hay que suponer que diligentemente buscaron donde posar pero no encontraron. 
El hecho parece ser reflejo de la condición de la época, de mucha insensibilidad: que una mujer de aquella misma ciudad, de nobleza y virtud, no encontrara quien le hospedara, nadie se condolió ni se compadeció de su figura encinta. Una joven mujer a punto de parir es enviada a un establo, que por más limpio esté no deja de ser lugar para animales, por lo general construido en el fondo del patio. 
Una escena de necesidad que no movió al amor sino a  indiferencia o menosprecio. Desde antes de nacer fue despreciado por los hombres y hoy sigue siéndolo por muchos.

Por tanto, no tenemos razón alguna para amargarnos si somos rechazado por el mundo. No dudo que el impulso ocurra, pero si consideras debidamente el ejemplo de Jesús, de seguro que el desagrado sería eliminado, cuando no muy disminuido. La razón es obvia, todo es de Jesús, y aquí nada es nuestro. Y si  Jesús siendo dueño -puro y perfecto- actuó con humildad, es más propio y lógico que nosotros también. Todo lo que tienes y usas en este mundo es prestado, un día te lo pedirán. Así que, no te pongas en el lugar que no te corresponde,  vivirás más en paz pues el favor de Cristo está con los humildes: “Lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios… Si a mí me han perseguido, también á vosotros perseguirán” (1Corintios 1:27; Juan 15:20).
 
Dios no busca gente que lo haga brillar, sino individuos a quienes la práctica del Evangelio los haga brillar como buenos y obedientes. Sé, pues, humilde en todo, moderado en tus gustos y gastos, la bendición del Señor estará contigo.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

lunes, 6 de diciembre de 2010

Sobre el salario pastoral

Puede ser un asunto espinoso. Mi sugerencia es que un grupo pequeño de personas respetables ayude a establecer el salario del pastor principal. Algunas veces podría incluirse en este equipo a pastores de otras iglesias o líderes de organizaciones, de modo que hayan “pares” y no solamente personal subordinado.
El pastor principal debe ser parte del proceso y en última instancia estar de acuerdo con el resultado, pero en vista de la naturaleza del tema es indispensable que guarde su corazón y haya deferencia de espíritu. 
Por igual, todos los integrantes del grupo necesitan tener la actitud correcta -bendecir y honrar en verdad a su pastor principal. Necesitan “luchar” por él de modo que el pastor no tenga que luchar por sí mismo.
He aquí algunas citas que pueden ser de ayuda a cada parte.
Escrituras a tener en cuenta por el pastor principal:
  • no hago esto por ganancias (2 Corintios 2:17; 1 Timoteo 3:8; 6:5; Tito 1:7)
  • estoy libre de amor al dinero, contento confiando en Dios (Hebreos 11:5-6)
  • soy irreprochable, en dolorosa lucha para hacer lo recto ante los ojos de Dios y los hombres (1 Timoteo 3:2; 2 Corintios 8:21).
  • mis seguidores no tienen deudas conmigo -con gusto gasto mi vida por ellos (2 Corintios 12:14)
  • considero la devoción hacia mí como dirigida a Dios [no a mí en realidad], la derramo delante del Señor (1 Crónicas 11:18)
Escrituras a tener en cuenta por el grupo que establece el salario:
  • mis líderes son dignos de doble honor (1 Timoteo 5:17)
  • mi propósito es alegrar sus vidas (Hebreos 13:17)
  • podemos atender a sus necesidades, ser rápidos en intentar ayudarles y proporcionar sustento y estímulo (1 Crónicas 11:18).
PJ Smyth

Meditación del 6 de diciembre

“Y he aquí, cuando supo que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, una mujer que era pecadora en la ciudad llevó un frasco de alabastro con perfume Y estando detrás de Jesús, a sus pies, llorando, comenzó a mojar los pies de él con sus lágrimas”(Lucas 7:37-38).
 
El cuadro frente a nuestros ojos es maravilloso. Por un lado, una mujer notoriamente conocida como pecadora y que por iniciativa propia busque del Salvador. Extraordinario en el sentido literal del término. 
Dice el refrán que "aves del mismo plumaje vuelan juntas", pero he aquí la mujer busca volar con un santo, alguien cuya sola presencia aumentaría el sentido de culpa y vergüenza. Las manchas son más notorias donde hay más luz. La voz del Evangelio es muy común, se oye donde quiera, pero su poder es muy escaso. Hay millones de oidores, pero pocos convertidos. Esta mujer es, pues, admirable.

Por otro lado, vemos al Señor Jesús en Su gran misericordia recibir a pecadores. Ella fue movida por la gracia de Cristo, confiada en que su estado no empeoraría ni sería disminuida ni avergonzada, sino perdonada. El problema de esta mujer no fue asunto de debilidad, pues por debilidad todos somos pecadores, sino de práctica, del ejercicio diario de su propia voluntad, algo permanente y abierto. No dice que fuese ladrona, asesina o idólatra, sino dar satisfacción sin freno a su codicia carnal.

Que era pecadora en la ciudad” (v.37). Fue pecadora, pero tan pronto conoció a Jesús ya no más. Al conocer a Cristo sus ojos son transformados en fuente de lágrimas. Al conocer a Cristo sus cabellos se convierten en toallas para secar los pies del Salvador, todo su ser pasó al servicio del hijo de Dios. 
Su presencia en busca de Jesús testificaba del cambio. Cuando alguien viene a la Iglesia en busca de Dios, el hecho en sí manifiesta un cambio, de ahí en adelante es no perder lo avanzado. 
“En la ciudad” denota la esfera de acción. Mientras más conocido es un vicio, más escándalo produce. El pecado es pecado, el hecho de que muchos lo conozcan no lo hace más pecado sino más ofensivo. Ella era muy conocida en su tiempo, y no por virtud, sino por vicio.

Ahora bien, en el texto es notoria la compasión divina , pues al no mencionar su nombre y sí el pecado denota aborrecimiento a lo que hacía, pero protege su reputación. Es asunto de justicia castigar el mal, pero misericordia perdonar al ofensor. Lo peor de esta mujer es asunto del pasado. 
Cristo vino a buscar pecadores, entonces todo verdadero creyente tuvo un feo pasado, su pecado frente a la justicia divina.

Notamos su humildad: “Y estando detrás de Jesús, a sus pies, llorando, comenzó a mojar los pies de él con sus lágrimas” (v.38). No se paró frente al Señor sino que estuvo detrás, se cuidó de eso. Ella no vino a conquistar un hombre sino buscando el Salvador de su alma. Su vista hacia el suelo, en gesto de humillación. Vino a Jesús como pecadora arrepentida. Maravilloso cuadro.

Hay una verdad muy clara: Cristo es perdonador, vino a perdonar y salvar. 
Se agrega a esto Su grande misericordia. La perdonó, la defendió y la honró delante de todos.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

sábado, 4 de diciembre de 2010

LA FOTO DE HOY

Lirios

Meditación del 4 de diciembre

“Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.” (Mateo 14:15-17).

Como si hubiesen dicho "estamos para enseñar doctrinas, no para llenar estómagos." Reacción propia de los discípulos pues sólo Cristo podía sanar y alimentar las multitudes. Miremos el ambiente: “El lugar es desierto, y la hora ya pasada”. No cabe duda que el Señor escogió este ambiente como el más apropiado para hacer este milagro. Usualmente es así con El, prepara el ambiente para favorecernos y nuestras almas queden impresionadas con Su poder y misericordia.

La situación puso presión sobre los discípulos. Hora de recogerse y no había donde comprar comida. Sólo podían esperar en Dios. La mano de la misericordia es con el necesitado, aquí los llevó a una situación de necesidad sin posibilidad de provisión. Fue al final del día, cuando el hambre azota y el corazón se abre para recibir con agrado. 
La multitud tuvo entusiasmo en seguirles pero se habían olvidado de la comida. Difícilmente un hombre saludable podría olvidar su estomago, en pocas horas no podrá ignorar el pedido de pan.

Los discípulos conocían sus propias debilidades y pidieron que “Despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer”. 
Tuvieron fuerte sensibilidad pero una fe débil. Pensaron en la necesidad ajena y cómo resolverla, pero no pensaron que Cristo pudiera hacerlo, ni siquiera pasó por sus mentes tal posibilidad.
Lo habían visto sanar toda enfermedad pero no pensaron que fuese capaz de darles de comer: “Despide a la multitud.” Así somos, listos para tomar el camino más obvio, menos de acuerdo con la voluntad de Dios. Cuán ciegos somos. Qué buena cosa sería aprender a confiar en las disposiciones de la sabiduría y misericordia divina.

El Señor les dio extraña respuesta: “Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse” (v.16). Esto es, no hay razón alguna para pedirles que se vayan. Los discípulos no entendieron. Su siguiente mandamiento fue más sorprendente: “Dadles vosotros de comer”, la orden pudo haberles parecido irracional. 
Como si la responsabilidad de alimentarlos fuese de ellos y no Suya. 
Los caminos de Dios son muchas veces misteriosos, pero siempre compasivos. Habrá ocasiones cuando el Señor nos pida hacer lo que no podemos, con el propósito de que humildemente nos sometamos, favorecernos, y finalmente crezca nuestra dependencia de El, que luego nada nos falte. 
Como hace la mamá con el bebé, lo llama, él no puede caminar, trata, abre los brazos y finalmente ella lo carga en sus brazos. 

Para aprender a depender de Dios es necesario tener antes convicción de nuestra debilidad. Ante el mandamiento que les dio el Señor, los discípulos confesaron su insuficiencia: “Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.” 
Hay aquí una gran enseñanza, y es la siguiente: En el Evangelio los mandamientos del Señor vienen acompañados de Su poder, para que podamos hacerlo. En otro lugar lo dice así: “Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20).

Estos hombres pasaron el día entero tras los pasos de Jesús y fue al anochecer cuando fueron atendidos. Se esforzaron, pero no fue en vano, regresaron satisfechos. Si buscas el favor de Jesús con sinceridad, de seguro que hallarás descanso y paz para tu alma. 
Jesús da mucho más de lo que podemos recibir, total satisfacción. No decimos que siempre hay que esperar mucho, lo que afirmamos es que quienes esperan en El recibirán. 
En el peor de los casos la espera pudiera ser larga, pero la respuesta será segura. Siempre serás atendido.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org