sábado, 13 de febrero de 2010

Meditación del 13 de Febrero

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza” (Romanos 15:13).


El versículo contiene tres de las mejores medicinas espirituales. Paz, gozo y esperanza. El Cristianismo consiste de gozo y paz En otras palabras, que el Señor Jesucristo ha dado a su iglesia todo lo que necesita para vivir en continuo disfrute.


El hombre de temperamento saludable puede relacionarse bien con todos y en cualquier ambiente, pues su sangre espiritual contiene dos elementos o minerales que -si él quisiera, y más que quisiera- debiera mostrar siempre: gozo y paz.

Es además un fuerte estímulo, no sólo para pedirlo a Dios en oración, sino también para aguardar confiados que lo pedido pronto será concedido, nótese la construcción del texto: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer.”

Creer es un deber de toda criatura para con el Creador, repito que se trata de un necesidad; no obstante el deber es puesto aquí como un deleite, o que al ejercitar la confianza en Dios, que es nuestro deber, se nos promete felicidad: “Todo gozo y paz”. Esto es único en el carácter misericordioso de nuestro Dios, y además maravilloso: el deber es también dulce promesa.


Así son los dones del Dios al cual estamos mandados y llamados a servir. El verso resume lo que decían los reformadores, que el fin del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de El para siempre. O que la fe le glorifica, y al glorificarle nos llena de gozo y paz.

Es agasajar nuestra imaginación con pensamientos de la vida eterna, o que Cristo es nuestro por siempre. Este gozo sólo Dios puede darlo, o que el gozo es un acto de amor. El marido manifiesta amor a la esposa, ella se goza y responde con amor. Óigalo: “Entonces mi alma se alegrará en Jehová; se regocijará en su salvación” (Salmo 35:9).


¿Por qué el salmista dice "en su salvación", acaso no es eso un don, o que no es Su Persona? La respuesta es que el salmista está diciendo, no sólo que su alma se goza en el Señor, sino también en la forma de relación que hay entre Dios y él, que se expresa en puro amor, ya que se trata de la salvación.

Pablo lo dice con estas palabras: “Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

La salvación es la más excelente muestra del amor de Dios. Los dones temporales afectan más lo carnal del individuo, pero no tanto el alma creyente, lo que sí hace con creces el gozo y la paz. Amén.

P.Oscar Arocha. www.ibgracia.org

viernes, 12 de febrero de 2010

El éxito

...es una jornada, llena de retos y oportunidades.
No te pierdas.

Meditación del 12 de Febrero

“Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna, por medio de Jesucristo nuestro Señor” (Romanos 5:21).


La gracia es una reina, Dios la hizo para reinar, de modo que donde ella habite, por necesidad gobierna, no acepta menos que eso.

Y la corona de la gracia cristiana es el amor.

El amor cristiano es la suma de toda gracia y virtud, de modo que si alguien tiene amor cristiano, puede estar completamente seguro que la gracia y el poder de Dios mora en él, y para tal persona será obligado practicar la santidad.

Por la simple razón de que la gracia de Dios no es un mero concepto mental como una idea o una palabra en el intelecto, sino que es un principio espiritual activo que gobierna y dirige la vida de las personas que han nacido de nuevo.


Un estudio elemental del Nuevo Testamento sobre el principio de la gracia nos enseñará que la tendencia de toda gracia cristiana es la práctica, porque el lugar donde la gracia se asienta es el centro de la voluntad de la persona.

El corazón es el sitio de donde salen todas las órdenes que mueven la disposición o la voluntad, lo que hace y quiere hacer el hombre, allí mismo hace su morada el principio divino de la gracia, de modo que si está, resulta obligado la práctica o ejecución de Sus mandatos. Todo lo que el hombre hace, primero lo desea, luego la voluntad es puesta en movimiento.

La práctica de un hombre es lo que hace libre y voluntariamente, no forzado; lo que hace estando a solas, sin presión, es allí donde la voluntad actúa libremente. Este hombre ora y habla con Dios a solas, hace el bien sin buscar que otros lo vean, esa es su práctica. Obedece a Dios estando en presencia o ausencia de sus hermanos. Si alguien se propone teñir de rojo las aguas de un río, debe hacerlo en la cabecera, donde nace el río: de seguro que todas las aguas serán enrojecidas. La gracia tiende a la práctica de la santidad.


Como está escrito: “El amor no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad" (1 Corintios 13:6); el amor es como la luz, que no se mezcla con nada aunque alumbre todo. Puede iluminar un templo como un burdel. El amor divino puede desear lo mejor aún para malos hombres, sin embargo no se regocija en la maldad. La caridad cristiana no se regocija en el mal, aun cuando el mal sea hecho a su propio enemigo. Cuando David se enteró que Saúl, su perseguidor, había muerto, su reacción fue de amor: “E hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el anochecer por Saúl y por su hijo
Jonatán” (2 Samuel 1:12).


He aquí la reacción de la gracia de Cristo en un corazón creyente, porque el único enemigo del amor es el pecado y la iniquidad. Su regocijo es la verdad, se goza en el progreso de los que anden en el camino de la verdad, su placer es el progreso del evangelio, aunque él mismo sea menguado, o dejado atrás. “El amor no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad”. Amén.

P.Oscar Arocha. www.ibgracia.org

Cuando la dirección de Dios llega a través de la corrección

Fielmente, Dios dirige los caminos de quienes confían en El con todo su corazón (Proverbios 3:5-6). Pero algunas veces, como experimentara Moisés en Exodo 18, Dios nos dirige mediante palabras de corrección de alguien más.

* * *

La reunión entre Moisés y Jetro fue dulce. Moisés contento de recibir nuevamente a su esposa y sus dos hijos. Y Jethro maravillado al escuchar de labios de Moisés la historia de las diez plagas, el pilar de la presencia de Dios, la travesía del Mar Rojo, la provisión del maná, el agua de la roca. Jetro se gozó en gran manera con tales demostraciones sin paralelo del poder divino y confesó la supremacía de Dios en todas las cosas.

Luego, observó las labores diarias de su yerno. Moisés era claramente un profeta extraordinario, líder y juez. Pero gastaba el día entero resolviendo problemas y disputas. Y el número de personas en fila que esperaban ser escuchadas crecía a medida que transcurría el día. Jetro podía sentir su frustración. Parecía como una erupción a punto de explotar.

Cuando finalmente Moisés tomó un descanso, Jetro pidió que le aclarase una cuestión: “¿Qué es esto que haces con el pueblo? ¿por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? (v.14). Observen que Jetro no asumió estar en lo correcto. Quizás Moisés tenía alguna buena razón. Hacer la pregunta fue sabio y amable. Esto le dió a Moisés oportunidad de explicar el trabajo que Dios le había asignado: el Señor instruyó a Moisés sobre la ley, y él enseñaba al pueblo a aplicarla en situaciones particulares.

Esto era útil. Moisés entendía su llamado y trabajaba duro para servir a todos.

Al comprender esto, entonces Jetro le dice: no está bien lo que haces; desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo (v.17-18).

En otras palabras, la misión es correcta pero el método está equivocado. Sistemas erróneos pueden socavar las mejores intenciones.

Ahora bien, Moisés estaba acostumbrado a ser criticado. Algunas facciones casi de continuo ponían su liderazgo en entredicho. Pero con Jetro era diferente. El vió el problemas, buscó entenderlo, identificó la debilidad central, y ofreció una solución (v.19-23) que incluía y servía tanto al llamado de Moisés como a las necesidades del pueblo. Jetro realmente quería el bien de ambos.

Un consejero así es muy raro en este mundo.

Imagino que el consejo correctivo debe haberle picado un poco a Moisés. A mí me habría picado. Nuestras caídas y orgullosas naturalezas odian que nos señalen errores o debilidades propias.

Pero la respuesta de Moisés revela su humildad. No puso a Jetro aparte, como alguien de fuera sin entendimiento. Tampoco intentó proteger su reputación al mentir que había estado pensando en el asunto él mismo. Y tampoco sacó a relucir su rango o recordarle a Jetro quién escuchaba más la voz de Dos. Moisés recibió el consejo de Jetro con humildad y rápidamente lo implementó.

Un líder así es muy raro en este mundo.

Hay algo más, asombroso, en la respuesta de Moisés. Aunque recibía revelación frecuente y directa de Dios, no tenía cerrado el entendimiento en cuánto a cómo Dios habla o dirige. Puesto que Dios gobierna todas las cosas, él podía fácilmente dirigirle a través de su suegro o a través de una nube. Moisés no era tambaleado por las opiniones humanas. Pero era un hombre cuyo oído estaba presto, siempre escuchando a Dios. Había sido transformado por la renovación de su mente y por las pruebas capaz de discernir la voluntad de Dios (Romanos 12:2).

* * *

¿Qué nos enseña Jetro sobre el proporcionar corrección santa a alguien?

Primero, hemos de identificar maneras específicas de cómo Dios está trabajando en y a través de una persona y gozarnos en verdad con él o con ella.

Segundo, hemos de tener presente el bien de cada quien involucrado y ser capaces de describir en qué consiste.

Tercero, hemos de hacer preguntas esclarecedoras antes de criticar o aconsejar, con el fin de tener idea precisa de la situación.

Y cuarto, hemos de ser específicos en nuestra corrección, con gracia, y de ser posible, trabajar con él o ella para encontrar una solución útil.


¿Qué nos enseña Moisés sobre recibir corrección de alguien más?

Primero, todos nosotros, aún los más dotados, tenemos áreas que ameritan corrección.


Segundo, la corrección es una oportunidad para cultivar valorar la gloria de Dios y el bien de otros por encima de nuestra reputación. Nos ayuda a no pensar más alto de nosotros mismos de lo que debiéramos pensar.


Tercero, Dios puede traer corrección por medio de la persona menos esperada. Debiéramos mantener nuestros oídos y comunicación abiertos y ser receptivos a sus ideas.

Jon Bloom. Desiring God.

http://www.desiringgod.org/Blog/2240_when_gods_direction_comes_through_correction/

jueves, 11 de febrero de 2010

Lo inefable

Yo muero extrañamente... no me mata la Vida,
no me mata la Muerte, no me mata el Amor;
muero de un pensamiento mudo como una herida...
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor

de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida
devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?
¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?

¡Cumbre de los Martirios!... Llevar eternamente,
desgarradora y árida, la trágica simiente
clavada en las entrañas como un diente feroz!

Pero arrancarla un día en una flor que abriera
milagrosa, inviolable!... Ah, más grande no fuera
tener entre las manos la cabeza de Dios!
Delmira Agustini (1886-1914), Uruguay.

¿Atemorizado, sin idea o desinformado?

De cara a cambios y oportunidades significativas, a menudo la gente cae en alguna de estas tres categorías. Y si tú quieres ser de ayuda, es muy útil reconocer en cuál están.

Los desinformados necesitan información y visión para tener idea de lo que harán. Se acercan a los problemas con calma y optimismo, pero requieren ser enseñados. El término desinformado no es peyorativo, sino un estado temporal.

Los sin idea son gente que no saben qué hacer, y que ignoran que no saben qué hacer. Ignoran las preguntas que deben hacer. Resulta insuficiente darles instrucciones. Primero hay que mostrarles cómo luce la plataforma en que están y luego empezar a trabajar...

Y los atemorizados son gente que resistirá cualquier ayuda que puedas proporcionales, y que te culparán por el estrés que el cambio produce. La gente miedosa gusta de dispararle al mensajero. Patos.

La peor clase de gente atemorizada es aquella con poder. Por ejemplo, alguien dentro de una multitud de personas atemorizadas, alguien con una pistola, alguien gerente de una compañía. Si eres confrontado por un gerente así, es tiempo de correr.
Antes de que alguien cambie, tiene que aprender; y antes de que aprenda, es necesario que cese de tener miedo.
Una de las razones de que grandes ideas se originen en compañías pequeñas es que hay menos temor al cambio en niveles superiores. Es un error cuando el consejo directivo o los accionistas recompensan a un gerente hiper-confidente pero temeroso, en lugar de llamarlo a capítulo cuando se aira contra el cambio.

La primera vez que quise surfear, me dió miedo. Luce genial, pero en una gente de mi edad...
Un instructor paciente disipó mis dudas hasta que estuve en disposición de empezar. Cuando uno empieza, encuentra que las cosas que creía importantes resultan irrelevantes, mientras que las cosas desconocidas son importantes para meterse al océano. Al final, y solo entonces, uno es lo suficientemente listo para aprender.
Ahora surfeo, bastante mal por cierto, pero al menos sé por qué.

Consuela al temeroso, entrena al sin idea y enseña al desinformado.

Meditación del 11 de Febrero

"Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha" (Juan 18:10).


En la ocasión Pedro ve al Maestro en peligro y, celoso por Jesús, reacciona con violencia. No extraña la reacción de Pedro porque tanto él y los otros discípulos habían prometido al Señor su disposición de dar la vida por El, y sabemos que dentro del grupo Pedro siempre fue el delantero, y así también había sido el primero en defenderlo.

Ellos se habían preparado teniendo consigo dos espadas, y lo habían hecho por la palabras que Cristo les dijo, aunque lo dijo en otro sentido y le mal interpretaron: "El que no tiene espada, venda su manto y compre una" (Lucas 22:36). Pedro tuvo una espada, y lo que hizo fue bueno en parte porque es evidencia de su amor, confianza y celo por Cristo, puesto que ellos siendo doce tenían dos espadas contra una multitud o que estaban seguros que Jesús era capaz de vencer al enemigo aun con esta desventaja, eso fue bueno, pero también malo porque actuó violentamente.

Pedro tenía un espíritu impulsivo, y Jesús le amonestó porque quiso librarlo de la muerte. Antes había hecho rodar por tierra a Judas y sus acompañantes con tan sólo hablarles, no necesitaba espada para vencerlos; en ese momento Pedro perdió la razón. El fue un gran apóstol, pero eso no quita que seguía siendo un hombre.


Ahora bien, nadie entienda que esto justifica el carácter precipitado de cualquier cristiano. No, de ninguna manera, porque Jesús lo reprendió, o que si tú caminas con tal temperamento, Cristo se levantará contra ti. Nótese: "Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado ¿No la he de beber?" (v11).

No será extraño que en ocasiones buenos hombres lleven una buena causa de manera imprudente. No queramos nunca tener una grandeza de espíritu semejante, no quiera nadie ser como Pedro, sino como Jesús.

De todos modos el Señor le frenó, como si le hubiese dicho: Yo no quiero que tú seas un peleador, sino un predicador.

Y lo mismo hará nuestro Salvador con los suyos que sean como Pedro, y esto porque así está prometido: “Que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). Amén.

P.Oscar Arocha. www.ibgracia.org


miércoles, 10 de febrero de 2010

COMO CREAR UNA PRESENTACION DE CALIDAD TED

Las charlas de las conferencias TED son algunas de las mejores. Mientras que la conferencia en sí sólo es para unos 1,000 asistentes, por invitación, la mayoría de las presentaciones son gratis online.

Te recomiendo fuertemente que visites alguna de las conferencias (TED talks). En su página web hay dos oraciones que resumen sus fines. La primera es su línea principal: “Ideas que vale la pena propagar.” Esto es lo que hace TED. La segunda es “charlas sólidas dadas por personas fuera de serie, gratis para el mundo.” Fantástico.

Una de las razones que hace tan buenas estas charlas es que los organizadores proveen a los conferencistas con una guía (los mandamientos TED, un juego de palabras con los 10 mandamientos, en inglés then comandments). Admito que el concepto de “mandamientos TED” no es muy bueno en sí, pero la guía es de mucha ayuda. Hela aquí:

  1. No harás trotar tu numerito usual
  2. Soñarás un Gran Sueño, o expondrás algo Nuevo Maravilloso, o compartirás Algo que nunca has compartido antes.
  3. Revelarás tú curiosidad y pasión.
  4. Contarás una historia.
  5. Comentarás con libertad sobre las declaraciones de otros, con el fin de crear conexiones benditas y controversias exquisitas.
  6. No inflarás tu propio ego. Serás vulnerable. Hablarás de tus fallos así como de tus éxitos.
  7. No venderás desde el escenario: ni tu compañía, ni tus bienes, ni tus escritos, ni tu desesperada necesidad de fondos; o serás enviado a las tinieblas.
  8. Recordarás todo el tiempo que reír es bueno.
  9. No leerás tu discurso.
  10. No robarás el tiempo de los que siguen a continuación.

(HT: Garr Reynolds; SA)

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Meditación del 10 de Febrero

"Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo sábado hacer bien o hacer mal; salvar la vida o quitarla?” (Marcos 3:1-2).


El sábado era día de gran veneración para los judíos, y ellos pensaron que era excelente oportunidad para ensuciar la reputación de Jesús o blasfemar Su nombre a los ojos del pueblo, o que la ocasión fue propicia para que los fariseos manifestasen su malicia.

Si Jesús sanaba al lisiado de la mano, levantarían denuncias contra El y parecería que su apreciación era justificada, ya que pensaban que Jesús era un impostor, los demás verían más claro lo que ellos antes habían denunciado: "Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle" (v2). Su maldad anticipa su ventaja, se inició la operación de su caso. Es posible que Jesús haya visto con ojos de compasión al lisiado, pues el relato no dice que el hombre haya solicitado favor alguno, y los fariseos al observarlo pensarían que la oportunidad era buena, si se tienen en cuenta lo ocurrido ese mismo día: "Aconteció que Jesús pasaba por los sembrados en sábado, y sus discípulos se pusieron a caminar arrancando espigas" (2:23). Estaban enojados porque Jesús hacia bien en día de reposo.


Jesús les hace la pregunta: "¿Es lícito en los días de reposo sábado hacer bien o hacer mal; salvar la vida o quitarla?
(v3). El caso del paciente era digno de la mayor compasión, en cambio el público pensaba lo contrario: en lugar de orar e interceder por el bien del prójimo, usaban la situación para alimentar su maldad. Si el lisiado hubiera sido sanado en una clínica o un hospital por un método ordinario que tomara quizás un año, ellos no tendrían problemas con eso, pero si el milagro se realiza ahora, en un instante, entonces se enojarían. Los límites de maldad a donde puede llegar el corazón incrédulo son inconcebibles.


Cristo no se acobardó. Su corazón siempre estuvo sintonizado en hacer el bien, aun cuando los malos se molestaran. Caminó por encima del prejuicio de los que se le oponían e hizo que el milagro fuese más manifiesto a los ojos de ellos, nótese: "Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio" (v3); esto es, colócate en lugar visible a toda la concurrencia.

Jesús se esfuerza en darnos convicción de pecado, que seamos conscientes de nuestras faltas de misericordia, impiedad e irracionalidad, nos hace ver la enfermedad de nuestras almas para que pidamos curación, porque se deleita en sanar. Nadie piense que hubo allí gozo en avergonzar, sino que se trata de un proceso de terapia espiritual, que se dejaran conducir por El para salvarlos.

En el pasaje paralelo la crueldad de ellos se hace más evidente: "Le preguntaron diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado? Pero él les dijo: ¿Qué hombre hay entre vosotros que tenga una oveja, que si ésta cae en un pozo en sábado, no le echará mano y la sacará?" (Mateo 12:11).

Ellos eran más compasivos con un animal, que con una persona. Agrega nuestro pasaje: "Pero ellos callaban" (v4). No pudieron responder palabras, les cerró la boca.

En el pasaje brilla la ternura de Jesús con ellos, no obstante se le oponían con mal corazón, de donde se infiere que la dureza de corazón es contender con Dios, es pelear contra Su amor y es el mayor enemigo que Dios tiene de este lado del infierno.

Así que, digamos como Lutero: “Dios nos libre”. Amén.

P.Oscar Arocha. www.ibgracia.org

martes, 9 de febrero de 2010

Habacuc 2:18-20

¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿La estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?
¡Ay del que dice al palo: despiértate; y a la piedra muda: levántate!
¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu denro de él.

Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.

Meditación del 9 de Febrero

“Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación” (Salmo 35:9).


De las palabras del salmista podemos destacar algunos asunto relacionados con el gozo. El lugar de sus dulces sentimientos fue su alma, o su hombre interior, no fue agua sobre sus hojas o algo superficial, sino un agüacero que empapó las raíces de sus entrañas, no hay sentimiento que baje tan profundo como esto, un sentimiento íntimo.

Tal es el anhelo de todo ser humano, disfrutar de sentimientos dulces, deleitosos, hondos, tranquilos, y de corazón.

Eso es gozar.

Si el tinte de la alegría es echado aguas abajo se tiñen las corrientes que descienden, en cambio si las aguas son entintadas en la cabecera todas las aguas corrientes abajo toman ese agradable color. Así el gozo del salmista, fue en su alma, llenó todo su ser, y así lo revela: “Mi alma se alegrará… Se regocijará; estuvo alegre, y además regocijado, lo cual es gozo sobre gozo. Notamos el objeto de su gozo, el Señor; dicho de otro modo, que el conocimiento de Dios enciende el gozo cristiano, verlo con ojos del alma, o de fe.

Por último el regalo, o lo que Dios trajo: “Su salvación”.


En resumen: Vio a Dios en su alma, le fascinó, más aún por el regalo recibido, Cristo Jesús. El gozo cristiano es disfrutar de un claro sentido del amor de Dios en Cristo. Es agasajar la imaginación con pensamientos de vida eterna, o que Cristo es nuestro.

La salvación no es otra cosa que la vida eterna, y así está escrito: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). El amor de Dios en Cristo, vida eterna y salvación son términos equivalentes; eso es gozarse más en el Dador que en dones recibidos.


Otro caso lo prueba: “Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación” (1Samuel 2:1). El punto es ampliado, ya que Ana no sólo se gozó, sino que además se alegró, regocijó, fortaleció; y los poderes de su alma fueron ensanchados.

Ahora la razón de todo este mar de deleite: “Por cuanto me alegré en tu salvación”. Esto es, que alma fue inundada de un claro sentido del amor de Dios. Lo cual ensancha el corazón creyente y lo llena con dulzura y contentamiento, cuyo efecto obligado es cantar acciones de gracias: “Para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salvación” (Salmo 9:14). El gozo abre las puertas y el canto sale. Se dan dos tipos de creer, uno con la cabeza y otro con el corazón, y cuando es con el corazón, el efecto obligado es gozo: “Todo gozo y paz en el creer”.

Sea, pues, la fe nuestra perenne fuente de gozo. El creyente es por naturaleza una persona alegre. Amén.

P.Oscar Arocha. www.ibgracia.org

lunes, 8 de febrero de 2010

EL PECADO IMPERDONABLE

Con la atención última otorgada a las adicciones y la pornografía, pudiera ser que los escrupulosos entre nosotros se sintieran desatendidos. Pero, al igual que existe un adicto en nuestro interior, también hay un legalista que se siente culpable e incapaz de alcanzar la medida. He aquí algo para este legalista.


Palabra por palabra, el pasaje sobre el pecado imperdonable nos deposita la mayor carga de culpa en toda la Escritura.

“A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (Mateo 12:32).


Esto es suficiente para captar la atención de ambos, del libertino y del escrupuloso. Me pregunto cuántos de ustedes quisieran saltar este pasaje. Podemos recordar con exactitud el día que encontramos por primera vez este problemático verso. La mayoría fuimos capaces de seguir adelante y enfocarnos en otros pasajes más suaves de la Escritura. Pero hay una pregunta remanente cada vez que encontramos Mateo 12:32 “¿Seré yo?.”


Para otros, este pasaje es pegajoso, hasta la obsesión.“¿Seré yo?” no es ya una pregunta sino una confesión “Soy yo.” Si existiera alguna duda, la simple lectura puede invitar un pensamiento fugaz desagradable acerca del Espíritu Santo. Helo aquí: si no has cometido antes el pecado imperdonable, lo acabas de hacer; seguro que no querías hacerlo en serio, ¿o sí? Tal parece como una respuesta mucho más común que “No pienses en elefantes rosas.” El elefante aparece mágicamente. En uno u otro caso, el pensamiento blasfemo emergió y te sentiste sentenciado.

La lista de obsesionados por este temor es muy larga.

El consuelo popular ofrecido por amigos de buenas intenciones es bien conocido: “si piensas haber cometido el pecado imperdonable y te sientes miserable por ello, significa que no lo hiciste. Puesto que te sientes mal por ello, no eres culpable de ello. Así que no te preocupes. Sólo a quiénes no les importa son los potencialmente culpables.”

Esta respuesta tiene buen sentido en el contexto mayor del pasaje. El problema es que solo funciona para aquellos temporalmente atrapados por un momento y que de todos modos saldrían de ello. Para quiénes se hallan en problemas profundos, el consejo requiere de más substancia.


Entonces, ¿qué hacemos con este bellaco pasaje?


El contexto inmediato del pasaje. Los fariseos acababan de ser testigos de la curación de un hombre endemoniado, ciego y mudo. Otros que habían sido testigos de la exhibición de poder tenían una respuesta apropiada. “Y toda la gente estaba atónita, y decía: ˘¿será éste aquel Hijo de David?” (Mateo 12:23). Los fariseos, sin embargo, permanecieron endurecidos de corazón, “por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios” (9:34). Sin duda alguna, estaban comprometidos en su arremetida contra Jesús. Está claro el pecado imperdonable: es blasfemia hablar contra el Espíritu Santo, y blasfemia, en esta situación, significa atribuir el poder del Espíritu Santo al poder de Satanás.

De modo que si deseas tener una primera idea en la aplicación del pasaje, lee la historia del milagro hecho por Jesús. ¿Crees que Jesús lo hizo porque estaba alineado con Satanás? Y no le des mente a tus fugaces pensamientos.

Los fariseos no tenían dudas. ¿Crees en verdad, en tu corazón, que Jesús hizo este milagro por el poder de Satanás? No, no lo crees. Una persona así no leería nada sobre el pecado imperdonable.

Esto es el comienzo, pero sigue siendo un pasaje de difícil interpretación. Para poder derivar de él conclusiones precisas, tomaré algunos principios generales obvios de la Escritura o claros a partir del texto mismo. Después, como haríamos con cualquier otro texto difícil, consideraremos el contexto mayor, tanto en el evangelio de Mateo como de la Escritura en general para obtener ayuda que sostenga y refine estos principios.


En primer lugar, el pasaje se refiere a los líderes del pueblo. La Escritura establece con claridad que los líderes conllevan estándares diferentes porque sus pecados acarrean consecuencias mayores. Moisés fue el primer ejemplo, y hay muchos más (Ezequiel 34, Jeremías 23). Santiago escribe que “no os hagáis maestros muchos de vosotros, hermanos míos, sabiendo que recibiremos mayor condenación (3:1). Si tú no eres líder oficial de una iglesia, el pasaje de Mateo no se dirige a ti en primer lugar.


En segundo lugar, el pasaje se refiere a líderes de corazón endurecido que ni se inmutan ante las palabras de Jesús y que están determinados a socavar Su ministerio. Si tienes consciencia (y la tienes), fácilmente puedes encontrar episodios de dureza de corazón en tu propia vida, que te hacen pensar de nuevo que el pasaje habla de ti. Pero la dureza de corazón de los fariseos muestra agresividad. Incluye resistir la obra del Espíritu (Hechos 7:51), hablar blasfemia contra el Señor, e influir sobre otros para que hagan lo mismo. Tú no tienes estrategias con la intención de desbaratar la fe de otras personas. Tus pensamientos condenatorios son temporales. Se quedan dando vueltas en tu mente cuando tú mismo preferirías que se fueran.


El pasaje no está hablando de ti. Lo que Jesús dijo es verdad, por supuesto, pero hay muchos pasajes de la Escritura dirigidos a gentes específicas que no son las palabras de Dios para ti en particular. Sin embargo el pasaje puede inquietarnos todavía. La pregunta molestosa es: ¿será posible que algunos pecados no sean perdonados? Esta es realmente LA perturbadora pregunta. Y para responderla veamos el contexto mayor.


El contexto general del libro de Mateo. Hay dos temas relevantes al pasaje: conflicto con los líderes judíos y perdón de pecados.

Respecto a los líderes, el Evangelio según Mateo no dice nada bueno. Al inicio Juan el Bautista confronta a los líderes como “generación de víboras” (3:7). Juan no pelea contra la gente. Juan pelea contra los líderes.

Después, Jesús establece una distinción entre los líderes y el pueblo. Caracteriza al pueblo como “ovejas perdidas” (9:36), pero a los líderes -fariseos y saduceos- como pastores opresores, egoístas, malos conductores. En todo el libro de Mateo las líneas de batalla están muy definidas, los líderes están resueltos en su antagonismo contra Jesús. Sin excepción, cada mención sobre los líderes es negativa. Y el evangelio arriba a una conclusión con los sietes ayes de Jesús dirigidos contra ellos (v.23), las parábolas de Jesús, denuncias apenas cubiertas con velo finísimo (v.25), y el esquema de los líderes para encubrir toda evidencia de la resurrección (28:11-15).


Dado el énfasis de Mateo sobre este antagonismo, uno tiene la impresión de que una persona laica ordinaria no sería culpable del pecado imperdonable. Este es el tenor del libro. La acusación es contra líderes inconmovibles en su oposición y blasfemia. Ellos no luchan contra pensamientos de elefantes pintados de rosa. No, su blasfemia viene en un paquete que incluye su total compromiso en arrastrar a otros lejos de Jesús. Antagonistas de corazón no les importan las palabras de Jesús.


El otro tema relevante en Mateo es el perdón de pecados. “Le pondrán por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados” (1:21). Así empieza el libro. En lugar de decirle a un paralítico que ha sido sanado, Jesús escogió decirle “tus pecados son perdonados” (9:2). Al hacerlo proclama que El realmente tiene autoridad para perdonar pecados. Mateo cierra su libro de modo similar que empezó. Inmediatamente antes de Getsemaní, Jesús reveló el significado más profundo de la Pascua, cuando dijo “esta es mi sangre del pacto, derramada por muchos para perdón de pecados” (26:28). El corazón del Evangelio de Mateo es el perdón de pecados, así como es el corazón de la Escritura. No hay mezquindad para nada en la oferta de perdón de Jesús.


Cuando uno pide perdón, Dios perdona. Esto es fundamental al evangelio de Cristo. Entonces, ¿qué nos informa sobre el texto esta clara verdad?


Jesús dijo que había perdón para palabras dirigidas contra él. ¿Por qué dice que no hay perdón de pecados dirigidos contra el Espíritu? Para tener lugar algo único. Típicamente, Jesús no toma para sí insultos y acusaciones blasfemas (Lucas 23:33; 1 Pedro 2:23-24). El resolvió vivir en dependencia del poder de su Padre y del Espíritu (Lucas 4:14). Cuando tomó posición, lo hizo a nombre del Padre (Juan 2:14-17) o, en este caso, del Espíritu Santo. Jesús estaba agudamente consciente que sus milagros eran consecuencia del poder de la obra del Espíritu en él (Lucas 5:17). De manera que, para él, los fariseos estaban en última instancia contra el Espíritu.


¿Acaso decía Jesús “pueden enredarse conmigo, al menos en este momento histórico, pero no con el Padre o el Espíritu”? Mínimo era precisamente esto. ¿Hablaba de blasfemia persistente más que un momento ocasional? Sí. ¿Decía que si los líderes no tenían inclinación a solicitar perdón, pues no recibirían? Sí.

El contexto mayor de la Escritura, como un todo, confirma estas direcciones. Y descubrimos, como era de esperar, que Jesús repite enseñanzas bien conocidas del Viejo testamento.


El contexto del resto de la Escritura. El obvio precedente es el Faraón en Exodo. Al igual que los fariseos, observó las señales milagrosas del Señor y rehusó creer.

“Y dijo Jehová a Moisés: cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo” (Exodo 4:21)


“Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho” (Exodo 8:19).


“Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que soy Jehová” (Exodo 14:4).


El juego entre el Faraón endureciendo su corazón y Dios endureciendo el corazón del hombre ha mantenido a los intérpretes muy ocupados, lo menos que podemos decir es que el proceso fue decisión mutua. El Faraón no ardía en deseos de escuchar al Señor; su compromiso era la gloria de Egipto y los propósitos de Dios no servían a sus intereses.


Ahora Jesús, el gran Moisés y verdadero emancipador, ha venido con señales milagrosas, y la historia se repite. La dureza de corazón del faraón anticipa el corazón de los fariseos. Aquél no quiso liberar al pueblo de su esclavitud; los fariseos no quisieron que el pueblo lograr la libertad provista por Jesús. El primer opresor fue Egipto, luego Roma, pero ambos prefiguran la esclavitud al pecado y la muerte. A pesar de la oposición, Dios librará a su pueblo, y la resistencia de sus líderes sólo dará más gloria al rescate de Dios. Ningún poder humano puede restringir la liberación asegurada por Jesús.

Este es el mensaje real de la interacción entre Jesús y los fariseos: Dios endurece el de por sí duro corazón de los líderes y libera al pueblo. Lo de Egipto fue un ensayo, lo real es con Jesús. Cuando te localices en el pasaje, colócate a ti mismo entre aquellos liberados.


Esto pone de cabeza nuestro condenatorio “¿Seré yo?” Al ver el panorama por entero, cuando los líderes endurecen sus corazones y se distancian del perdón de pecados, y cuando pretenden influir en otros a que hagan lo mismo, algo sucede. Estos eventos tuvieron lugar justo antes de mostrarse la gloria de Dios en el mundo. La liberación está en camino. La oposición farisea es señal de que Dios actuará de modo decisivo.


Nos encontramos ahora en el otro extremo de la liberación. Jesús fue a la cruz y fue levantado de los muertos. No hay nada que nos impida perdón de pecados. La Cena del Señor, seguridad del perdón de pecados y comunión completa con Dios mismo, ha reemplazado la Pascua. Gozo, no condenación, es la orden del día.

Sin embargo la liberación ha tenido lugar en mitad de la Historia, no al final. Al final, no habrá más pecado, pero por ahora, luego que Jesús fuese a la cruz y antes que retorne y ponga fin a la injusticia, al pecado y a la muerte, a todos el pecado nos es familiar.

Para ser precisos, a medida que crecemos en el conocimiento de Dios vemos más pecado que antes en nuestras vidas. Pudiera ser que el pecado no sea tan evidente en nuestras acciones externas, pero el Espíritu Santo nos ayuda a ver que todas nuestras buenas obras están manchadas de fidelidad mixta. Este pensamiento no resulta placentero en principio, pero su fin no es desesperarnos. Al contrario, sólo un pecador conoce la belleza del perdón. Sólo un pecador puede amar tanto así (Lucas 7:47).


Conclusiones. Al reunir todo el material podemos dibujar lo siguiente.

  1. Claramente, son los líderes quienes están en la mira. Mateo no dice nunca una buena palabra sobre ellos. El crudo lenguaje del Evangelio está siempre dirigido contra los líderes, no al pueblo. La gente común nunca fue recipiente de tales reproches. Por ejemplo, Pedro, todavía no un líder, negó a Jesús -ciertamente una forma de blasfemia, pero es perdonado por completo. En contraste, los fariseos no sólo endurecieron sus corazones sino que intentaron que otros hicieran lo mismo. Una cosa es alejarse de Jesús. Otra muy diferente es hacer que otros lo hagan.
  2. El pecado imperdonable es altamente significativo. No es resultado de pensamientos compulsivos, intrusos, que preferiríamos restringir o borrar. Proviene de un corazón contumaz contra Cristo, que le menosprecia en palabras y obras. El pecado no es un pensamiento que pasa. Es desafío pertinaz. Si tu fe se tambalea pero no te dedicas a alejar a otros de Cristo, este pasaje no se refiere a ti.
  3. Los fariseos son una señal. Son los faraones del Nuevo Testamento y simbolizan la oposición del mundo a la palabra de Dos. En el caso del Faraón, la narrativa nos enseña que su dureza no le fue meramente “impuesta” por el Señor. El Faraón estuvo más que dispuesto a endurecer su propio corazón; Dios cooperó al darle al Faraón lo que éste quería.
  4. Los fariseos son una advertencia. Es difícil identificar cómo luce hoy en día el pecado imperdonable. La intersección única entre el ministerio terrenal de Jesús, sus milagros, y los recalcitrantes líderes judíos es todo un reto para las aplicaciones personales. Pudiéramos aplicar el pasaje a los líderes de la iglesia que caen en pecado, pero la mayoría no guía a otros intencionadamente al mismo pecado, y muchos se arrepienten. Esto no cae dentro del patrón del pecado imperdonable. El caso más evidente parecería ser el de teólogos y predicadores que niegan la deidad de Jesús, su sacrificio expiatorio y resurrección, y que intentan que otros hagan lo mismo. Una aplicación es cierta: los fariseos y otros líderes son señal y advertencia para nosotros. Recibe a menudo el estímulo del evangelio, y cree la verdad de la Escritura.
  5. Dios perdona a quienes vienen a El. Siempre que vayamos a Cristo en arrepentimiento, encontraremos perdón. En la Escritura no existe ningún recuento de alguien con santa tristeza y arrepentimiento, que no haya sido perdonado. Nadie. Ni uno.
  6. Si todavía luchas con el miedo de haber cometido el pecado imperdonable, permite que tu iglesia te ayude. Si has hecho pública profesión de fe, y te encuentras en buena posición en tu iglesia, entonces acepta con seriedad los juicios de tu iglesia. Dios obra a través de su pueblo. Si tus líderes te conocen y no te han disciplinado, busca consuelo en su supervisión y créeles cuando te dicen que tú no has cometido este pecado. También, asegúrate de tomar la Cena del Señor. La pregunta #81 del Catecismo de Heidelberger dice “¿Quién viene a la mesa del Señor? Quiénes estén verdaderamente molestos consigo mismos por causa de sus pecados.” Esto aplica a ti.


Edward T. Welch, M.Div., Ph.D., is a licensed psychologist and faculty member at CCEF. He has counseled for over twenty-five years and has written many articles, booklets, and books including When People Are Big and God Is Small; Addictions: A Banquet in the Grave; Blame It on the Brain?; Depression: A Stubborn Darkness; Crossroads: A Step-by-Step Guide Away from Addiction; and Running Scared: Fear, Worry, and the God of Rest.

Posted 1-27-2010

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Meditación del 8 de Febrero, 2010

“Como un pastor, apacentará su rebaño; con su brazo lo reunirá. A los corderitos llevará en su seno, y conducirá con cuidado a las que todavía están criando” (Isaías 40:11).

Cristo pastorea de manera completa y fiel. Cuida de la iniquidad, protege del peligro, premia su débil obediencia, consuela y los salva. ¿A quiénes? A los que somos de El.

Cuida de la iniquidad. Esto lo hace apartándolos de aquellos caminos hacia lo cual sus propios corazones están inclinados: “¡Ciertamente bueno es Dios para con Israel, para con los limpios de corazón! En cuanto a mi, por poco se deslizaron mis pies; casi resbalaron mis pasos” (Salmo 73:1-2). Unas ocasiones quita el obstáculo; otras, da fuerza para resistir las tentaciones, dando la puerta para salir de ella (1 Corintios 13).

Protege: Mete a todos bajo sus alas, los protege para que nunca más se aparten de El; nunca más volverán a caer en la esclavitud del diablo: “No me volveré atrás de hacerles el bien” (Jeremías 32:40). Es cierto que Satanás no cesará en su intento de llevarlos de nuevo a la esclavitud, de que hagan el mal; pero Cristo no los abandonará, sino que los cuidará hasta el fin.

Premia. Como un rey, también recompensará la obediencia de los suyos y los estimulará al servicio: “Estas bendiciones tuve porque guardé tus mandamientos” (Salmo 119:56). Además, ha prometido premiar todos y cada uno de los servicios que ellos le rinden en Su reino: “Dios es galardonar de todos los que le buscan” (Hebreos 11:6).

Consuela. Consuela y pacifica los problemas internos cuando el espíritu de ellos se encuentra agitado y tumultuoso: “Y la paz de Cristo gobierne en vuestros corazones” (Colosenses 3:15). Aquel quien pacifica las olas furiosas del mar, es el único que puede calmar eficazmente el corazón: “El hablará paz a su pueblo” (Salmo 85:8).

Salva. Pero el privilegio de los súbditos del reino de Cristo también es enorme, inefable y maravillosamente grandioso. Han sido liberados de la condenación que trae consigo el pecado (Juan 8:36); pero no sólo de la paga o consecuencia, sino también del dominio del pecado (Romanos 6:14). Alguno dirá y ¿por qué el pecado me ataca? Porque todavía no hemos derribado al enemigo que ocupa la tierra, estamos en pie de lucha, pero el decreto divino que los despojó de ser amo de nosotros ya fue dado. Quedan algunos filisteos que es menester sacar de la tierra. Así como un cielo no puede tener dos soles, un alma no puede tener dos reyes.

Por ultimo, la salvación completa de todos los cristianos es el privilegio de todos aquellos sobre los cuales Cristo reina: “Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria” (Salmo 73:24). Amén.

P.Oscar Arocha. www.ibgracia.org

domingo, 7 de febrero de 2010

La multifacética Gloria de Jesucristo

"En Jesucristo... encuentras infinita altura e infinita condescendencia; infinita justicia e infinita gracia; infinita gloria y la más pequeña humildad; infinita majestad y mansedumbre trascendental; reverencia profunda para Dios y equidad con Dios; sentido de valor de lo bueno y la más grande paciencia ante el sufrimiento de la maldad; un gran espíritu de obediencia y dominio supremo sobre cielos y tierra; soberanía absoluta y resignación perfecta; auto suficiencia y completa confianza y sostén en Dios."