jueves, 20 de mayo de 2010
Meditación del 20 de Mayo
“Soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2).
No dice que debemos convenir con los pecados de nuestro prójimo, de ninguna manera, pues Moisés dice: “No aborrecerás en tu corazón a tu hermano. Ciertamente amonestarás a tu prójimo, para que no cargues con pecado a causa de él” (Levítico 19:17). Tampoco dice despreciar los medios escriturales para recuperar al hermano que ande fuera de la senda del bien sino que debemos restaurar con mansedumbre, con firmeza sin dejar de ser tiernos, y esto es imposible practicar sin la debida paciencia en el corazón.
Lo cortés no quita lo valiente.
El texto es una exhortación a la Iglesia y es aplicable a todas las épocas,. Incluso en la mejor de las iglesias siempre habrán diferencias de opinión en no pocos asuntos. Se ha dicho diferencia de opinión o criterio, no diferencia de doctrinas fundamentales.
Las debilidades propias del individuo y las diferencias de opinión suelen ser por lo general las causas de separación entre los miembros de una asamblea.
Es la intolerancia lo que motoriza las separaciones.
La historia de la Iglesia y nuestra propia razón dice que la tolerancia mutua entre los hermanos es asunto que puede abrir una gran compás de criterios sobre lo que debemos y lo que no debemos tolerar.
Es muy evidente que no todo debiéramos tolerarlo. No nos referimos aquí a diferencia de conceptos escriturales básicos. Nos referimos a diferencia de opiniones en asuntos que no son fundamentales ni destructivos para la fe ni la adoración. En cosas menores somos mandados a soportar con paciencia: “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones” (Romanos 14:1).
No atribules a tu hermano con cosas o prácticas dudosas o que no claramente establecidas en la revelación divina. Hay asuntos de disciplina y orden eclesiástico que no son tan claros en las escrituras, y en eso no debemos ser dogmáticos y muchos menos tratar de imponer nuestros criterios al prójimo.
Los recién convertidos piensan una cosa, los más crecidos tienen otra aprehensión o discernimiento. Los niños son muy dados a generalizar, en cambio los mayores son más precisos en su entendimiento.
Un enfermo tendrá dudas y cuestionamiento que un sano no tiene. Mire como lo dice el apóstol: “Así que, todos los que hemos alcanzado la madurez pensemos de este modo; y si pensáis otra cosa, también eso os lo revelará Dios. En todo caso, sigamos fieles a lo que hemos logrado” (Filipenses 3:15-16).
Los más crecidos pensando tal como han alcanzado madurez, o los que han sido instruidos en la mente de Dios han de procurar seguir siendo fieles. Pero al mismo tiempo cuidar de no imponer ni caer en censuras contra el menos entendido sino procurar que ambos sean guiados por la regla del amor.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org
miércoles, 19 de mayo de 2010
Amor práctico
(autor: Persio David) Marcos 10:32-45
Caminaban de prisa, Jesús delante, a sabiendas de lo que vendría. La multitud temerosa, El lleno de amor hacia ellos. Y una vez más expone a su pequeña cohorte los próximos sucesos en Jerusalén, sufrimientos y muerte y luego resurrección. Entonces Jacobo y Juan, de común acuerdo como si lo hubieran premeditado, se acercan y solicitan el “máximo honor”: sentarse uno a la derecha y otro a la izquierda “cuando estés en tu gloria”. Naturalmente los otros diez se llenan de ira -”¿y nosotros qué?” es la idea.
La última parte de la historia trae la enseñanza de Jesús (v.42-45). ¿Cuál es la idea central? Observa que un tercio del párrafo contiene las palabras de Jesús. Aquí está lo importante. Lo demás son circunstancias.
¿Cuál es la idea central?
Los hijos de Dios viven para servir. No es simplemente que sirvan, sino que vivan para eso. No es -o debiera ser- mera ación, sino nuestro propósito de vida. Otra manera de decirlo es “ama al prójimo como a ti mismo”. Jesús lo particulariza cuando habla del amor al prójimo.
Suena maravilloso, pero por causa de nuestra vieja naturaleza tenemos problemas al aplicar esta verdad. Veamos cinco lineamientos generales que el texto sugiere.
- El hijo de Dios -nosotros- no se centra en sí mismo (v.35-40). Este fue el error de Juan y Jacobo. Fueron egoístas y buscaron su propio bien sin tomar en cuenta para nada al mismo Jesús o a sus diez amigos. Y la tentación es fuerte porque la carne es débil. Recuerda: el amor no busca lo suyo (1Corintios 13:5).
- El hijo de Dios no tiene como máxima prioridad sus derechos (v.41). Este fue el error de los otros diez discípulos. También la tentación es fuerte, y nos llega desde que somos niños -”¡él empezó!”. Recuerda: el amor se sacrifica (1Corintios 13:4).
- El hijo de Dios no abusa de su poder (v.42). Enseñorearse sobre otros es marca habitual de quien tiene poder, sean presidentes o jefes o maestros o incluso padres y madres. Abuso se define como cualquier uso del poder incompatible con el servicio. Recuerda: el amor no se goza en la injusticia (1Corintios 13:6).
- El hijo de Dios, mientras más santo es, más sirve (v.43). Cierto, no todo el que sirve es santo, pero sí quien es santo sirve. Mientras más cerca de Dios se encuentre una persona, más derramará su vida por otros. Porque la fe sin obras es muerta; es importante igualar amor con sus manifestaciones (Santiago 2:14-17).
- El hijo de Dios sirve a todos (v.44). Jesús fue explícito. Sin acepción de personas: sin distinción de raza, economía, familia, cercanía, estado de ánimo, etc. Recuerda: el amor es para todos (Mateo 5:46-48).
Una última herramienta, la espada para vencer a Satanás cuando asedie y al viejo yo cuando se queje: Jesús es Dios, Rey y Señor y sin embargo “el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (v.45). ¡La razón de su venida fue servir! Al punto de dar su vida por nosotros mismos.
No te contentes con creer, fe sin obras es muerta. Vive lo que crees.
Meditación del 19 de Mayo
“Jesús le preguntó, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él” (Lucas 8:30).
En tiempos del emperador Augusto una legión contenía 6,826 hombres, esto da idea de la enorme cantidad de demonios que hay en este mundo. Tienen una especie de ejército o están agrupados bajo un gran ángel llamado ahora Beelzebub, el cual quizás fue el primero que pecó y sedujo a todos los otros: “El diablo y sus ángeles... Beelzebub, el príncipe de los demonios” (Mateo 25:41;12:24).
Son numerosos y están abanderados bajo el reinado de Satanás o el diablo.
La naturaleza del diablo es pecaminosa, asesina y destructiva: “El era homicida desde el principio y no se basaba en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo propio habla, porque es mentiroso y padre de mentira” (Jnuan 8:44). Desde el principio busca la destrucción y miseria de toda la humanidad; es el gran destructor de toda la creación de Dios.
El poder del diablo como ángel no es pequeño, sino grande con relación a otras criaturas. No como señor o amo sino como ejecutor tiene poder de la muerte: “Para destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte (éste es el diablo), y para librar a los que por el temor de la muerte estaban toda la vida condenados a esclavitud” (Hebreos 2:14-15). No tiene poder como juez para condenar sino como agente de la muerte y se deleita en matar; o que siendo el pobre pecador condenado por Dios es entregado en las manos del diablo.
Las escrituras le llaman de diferentes formas para indicarnos su poder y carácter; es descrito como un león rugiente: “Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar” (1Pedro 5:8). Adversario no sólo de Dios sino también vuestro o de todos los santos, de ninguna manera un amigo, y así como el león busca devorar toda carne que encuentre, así el diablo en destruir todo hombre, en esto es implacable y de gran fuerza contra los creyentes. Su malicia es muy amarga e intensa. Tiene poder para no cansarse, porque hace dos mil años que esto fue escrito y sigue siendo devorador asiduo y constante.
Donde quiera que te encuentres, en la escuela, trabajo, adoración, negocios, en todo lugar está al acecho para atacarte con pensamientos engañosos y malos. Necesitamos, pues, guardar el corazón en un estado humilde, velando y orando. Porque Dios echó del cielo al diablo y sus ángeles y de continuo están acechando para atacar a los hombres. Oremos, pues, que Dios nos proteja.
Amén.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org
martes, 18 de mayo de 2010
Meditación del 18 de Mayo
“Para que Satanás no gane ventajas alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).
Es obvio de nuestro texto la preocupación del apóstol Pablo por aquellos hermanos, porque Satanás es un enemigo muy sutil y usa muchas estratagemas o intrigas para engañar.
De donde derivamos que los creyentes deben ser diligentes en conocer las tretas del diablo, no ignorantes de sus maquinaciones. El enemigo de nuestras almas es un adversario que constantemente vigila con el fin de tomar ventajas contra nosotros, por lo que debemos ser muy sabios y velar para no caer en sus malignas trampas.
El diablo es el mayor enemigo contra la fe de los santos, para atraerlos a tinieblas o provocar incredulidad. En las tinieblas cualquier voz agradable nos pudiera parecer buena para que la sigamos y así enredarnos contra Cristo. De ahí la enorme importancia para que conozcamos la voz de Dios y sepamos distinguirla de la falsedad y el engaño. Satanásl tiene como fin muy marcado llevar desorden a la creación o producir tribulación y caos, en particular en la mente de los hombres.
Las Escrituras enseñan que somos enfrentados por el diablo y todas sus fuerzas demoníacas, un ejército de ángeles caídos, espíritus de maldad que controlan este cosmos, cuyo propósito común, único y definido es querer separar al hombre de su Creador y Dios, y harán todo lo que esté a su alcance para lograrlo.
Es parte de nuestro deber como cristianos conocer sus maquinaciones para que no nos coja desprevenidos.
Anímate a ser un fiel soldado de Cristo para rescatar a los que están oprimidos por el diablo. Empezando por nuestro propios familiares que se esconden detrás de la mentira y el pecado para hacer prevalecer sus intereses carnales y sin saberlo son esclavos del diablo y sus demonios.
¿Cómo hacer esto?
En general, resistiendo al diablo. Que el viejo hombre con sus hechos sea destruido. Que tú seas de los que son luz y sal en esta tierra, y que los hombres al ver tus obras en luz sean movidos a imitarte y los lleves a Cristo al mostrarles la salvación que hay en el Evangelio.
Cristo combatió en la cruz para redimirnos y ayudarnos: “Enojaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:26-27).
Nuestro señor es más hábil para salvar que nuestro enemigo para destruir. El diablo es una criatura, pero Jesucristo es el soberano Señor y constantemente intercede por nosotros delante del Padre, cuidará todos nuestros pasos: “En el refugio de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre. En un tabernáculo los guardarás de las contiendas de la lengua” (Salmo 31:20).
Anímate, pues a serle un soldado fiel en la obra de rescatar a otros.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org
lunes, 17 de mayo de 2010
Cuando Dios quiere
Una señora muy pobre telefoneó a un programa cristiano de radio pidiendo ayuda.
Un brujo que oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus secretarios y ordenó que compraran alimentos y los llevaran a la mujer, con la siguiente instrucción: Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos, respondan que fue el DIABLO!
Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los secretarios del brujo.
Al ver que la mujer no decía nada, ellos le preguntaron: "¿La señora no quiere saber quién le envió estas cosas?"
La mujer, en la simplicidad de la fe, respondió:
Meditación del 17 de Mayo
“Buscad a Jehová, todos los mansos de la tierra que ejecutáis su decreto. Buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis protegidos en el día del furor de Jehová” (Sofonías 2:3).
La mansedumbre es conveniente para nuestra se seguridad física.
Está profetizado que pronto caerá la ira de Dios sobre los habitantes de la tierra, no habrá seguridad para nadie en aquellos días; sin embargo, el lugar más seguro es la mansedumbre: “Buscad mansedumbre; quizás seréis protegidos en el día del furor de Jehová”. Lo dice claramente: el manso.
Si hay un estado moral más próximo a la inocencia es ser manso. En litigios judiciales los jueces tienen en cuenta dos grandes cosas, primero los hechos y segundo el carácter de las personas envueltas. El carácter manso es de mucho peso en la toma de decisiones, sobre todo cuando los hechos no son muy claros.
Hay hombres que se trasforman en valientes cuando el otro está desarmado, pero un espíritu noble no responde a las provocaciones, ni guarda rencor.
Como escribe el apóstol: “¿Quién es aquel que os podrá hacer daño, si sois ávidos por el bien?” (1Pedro 3:13).
Es un hombre honorable quien en su trato con el prójimo ve de antemano los riesgos de una contienda, y se aparta; prefiere sufrir que contender, aún cuando tenga la razón.
No niega su derecho de defensa, pero evita al máximo las contiendas.
El hombre sabio lo confirma: “Los labios del necio entran en contienda, y su boca clama por los golpes. La boca del necio es su propia ruina; sus labios son la trampa de su vida” (Proverbios 18:6-7). La falta de mansedumbre coloca en lugar de peligro y sobreviene ruina.
El hombre o mujer que aspire estar dentro de su propia piel y con una conciencia quieta debe escoger siempre la senda que le trace la mansedumbre. Más aun, los amigos son preservados con el ejercicio de esta gracia. El enojo separa los amigos, pero ser manso los atrae, o como diría Mathew Henry, es la forma de conquistarlos.
Cuando el estomago tiene hambre caprichosa, no importa el manjar que le ofrezcan, no se siente inclinado a comer, porque no sabe lo que quiere, es un capricho. Así hay hombres que se enemistan contra su prójimo sin causa, y haga lo que hagas no podrás ganarlos, porque ni ellos saben porque están en tu contra.
Saúl se enemistó contra David sin causa. Pero aún en casos extremos e irracionales la mansedumbre tiene gran poder para cambiar el enemigo en amigo, nótese: “Y sucedió que cuando David acabó de decir a Saúl estas palabras, Saúl preguntó: ¿No es ésa tu voz, David, hijo mío? Entonces Saúl alzó su voz y lloró. Luego dijo a David: Tú eres más justo que yo, porque tú me has tratado bien, cuando yo te he tratado mal. Tú has demostrado hoy que me has hecho bien, porque Jehová me entregó en tu mano, y tú no me mataste” (1Samuel 24:16-17). David salvó su pellejo de manos de Saúl por ser manso. La mansedumbre es muy rentable a nuestra seguridad física.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org
sábado, 15 de mayo de 2010
Meditación del 15 de Mayo
“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5).
La mansedumbre es útil en preservar y mejorar la salud del cuerpo.
Oiga lo que dice el instituto Americano del Stress o ansiedad (ASI): “Las investigaciones científicas han descubierto que la respuesta del organismo humano a la ansiedad es como cuando el avión se prepara a despegar. Virtualmente todos los sistemas, corazón, vasos sanguíneos, sistema inmunológico, aparato digestivo, órganos sensoriales, el cerebro... se alteran ante la expectativa de peligro”.
Ahora escuche lo que es la mansedumbre: cuando somos injuriados u ofendidos nos sentimos amenazados y el instinto natural nos pone en pie de guerra, la mansedumbre inicia su trabajo de defensa o preservación al hacernos deliberar, calmar nuestro espíritu, amarrar la lengua y enfriar los sentimientos.
Ser manso también tiene la ventaja de cuidar la salud del cuerpo.
“El corazón apacible vivifica el cuerpo, pero la envidia es carcoma en los huesos” (Proverbios 14:30). O que la mansedumbre contribuye a la salud del cuerpo.
Los científicos han confirmado lo que la Biblia dijo hace miles de años. Enojo e irritabilidad estimulan toxinas que debilitan y enferman nuestro organismo.
Ejercer mansedumbre es una gracia que parece controlar mecanismos de defensa del organismo y librar de esas toxinas.
Dios ha dado su Evangelio no sólo como remedio del alma sino también del cuerpo: “El corazón apacible vivifica el cuerpo”.
No exageramos al decir que la mansedumbre es un medio que contribuye a preservar la salud el cuerpo. “Porque la angustia mata al necio, y el apasionamiento hace morir al simple.” (Job 5:2). Esto es, que cuanto el hombre se siente amenazado y no pone gobierno a sus pasiones, se afecta negativamente alma y cuerpo.
En cambio, el manso tiene remedio anti-estrés y preserva su salud. Amén.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org
viernes, 14 de mayo de 2010
El devocional no es tiempo mágico
(Jon Bloom. Desiring God)
Todos sabemos eso—al menos de palabra. No obstante, somos tentados a pensar que si solamente encontráramos una receta secreta—la mezcla correcta de meditación bíblica y oración—entonces experimentaríamos momentos eufóricos de comunión extática con el Señor. Y si esto no es lo que sucede nuestra receta ha de estar equivocada.
El peligro de esta idea equívoca es que produzca en nosotros decepción y desánimo crónicos. El cinismo se arraiga y nos damos por vencidos porque el tiempo devocional no parece funcionar para nosotros.
Anhelo de comunión íntima con Dios es algo que proviene de Dios. Él lo satisfará completamente algún día. Y el Espíritu nos permite gustar de un anticipo ocasional. Pero Dios tiene otros fines para nosotros en la meditación y oración diarias. Ejemplo:
- Ejercicio del alma (1Corintios 9:24, Romanos 15:4): ejercitamos nuestro cuerpo para aumentar fuerza y resistencia, promover salud general y evitar peso innecesario. Tiempo devocional es como el ejercicio de nuestras almas. Desvía nuestra atención de distracciones y búsquedas decadentes y la dirige hacia los propósitos y promesas de Dios. Si descuidamos este ejercicio nos encaminamos a la ruina.
- Moldear el alma (Romanos 12:2): El cuerpo generalmente toma forma según se ejercite. Trotar moldea de una manera, entrenamiento con pesas de otra. Lo mismo es la verdad para el alma. Se ajustará a la forma en que lo ejercitemos (o no).
- Abundancia Bíblica (Salmo 119:11, 97; Proverbios 23:12): Empaparse de Biblia profunda y repetidamente a lo largo de los años aumentará nuestro cuerpo de conocimientos bíblicos, suministra combustible para el fuego de la adoración y aumentará nuestra capacidad de extraer de todas las partes de la Biblia al aplicar la sabiduría de Dios a la vida.
- Entrenamiento para la lucha (Efesios 6:10-17): Los soldados se someten a un riguroso entrenamiento con el fin de arraigar el conocimiento de sus armas. Cuando de repente se enfrentan con el caos del combate instintivamente saben qué hacer. Por igual, el tiempo devocional nos convierte en guerreros más hábiles.
- Cultivo del deleite (Salmo 37:3-4, Santiago 4:8, Salmo 130:5): Cuando una pareja se enamora hay fuegos artificiales hormonales. Pero en el matrimonio han de cultivar deleite mutuo. Es la búsqueda constante, persistente, fiel, intencionada y cariñosa el uno del otro en el bien y el mal, en riqueza y en pobreza, en enfermedad y en salud, lo que desarrolla capacidad para el placer mucho más profundo y más rico que la fase de fuegos artificiales. Del mismo modo, el tiempo devocional es una manera de cultivar el deleite en Dios. Muchos días podría parecer aburrido. Pero seremos sorprendidos ante el poder acumulativo que tiene para profundizar nuestro amor por y conocimiento de Él.
Meditación del 14 de Mayo
“No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo” (Salmo 37:1,7-8).
Surge la envidia en el corazón del creyente cuando ve que los incrédulos disfrutan en abundancia aquello que uno necesita. Ciertamente la providencia es un gran misterio, que los malvados tienen prosperidad mientras al mismo tiempo los buenos sufren mucho.
No importa como uno lo ponga, la realidad es así y no puede ser negada. Es un cuadro frecuente en toda sociedad y quizás mucho más en la nuestra; produce una mezcla de amargos y ahogantes sentimientos: “impaciencia… envidia… enojo… excitación hacer lo malo” . En otras palabras, es usual que una alma sana sea debilitada con esa visión. Los virus que enferman el alma creyente entran por los ojos.
Pero en el contexto del Salmo 37: “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” (v.3-5). Se pueden ver tres deberes cristianos: Confiar, hacer el bien y deleitarse.
Entonces el deleite o disfrute, no sólo en la vida cristiana, sino a Dios mismo es un deber tan importante como el ejercer la fe o hacer buenas obras. Más que eso, es un remedio.
Siendo, pues, un deber-remedio, el creyente ha de aplicarse con toda diligencia a este curso reparador de su alma. Antes de entregarte a esto es de suma importancia ejercer una mente racional, o que Dios nunca te hubiese mandado a que busques deleitarte en El a menos que tú tengas algo que hacer.
El Señor te trata como criatura racional, y digo esto a propósito, porque algunos se estacionan pidiendo a Dios que le haga esto o lo otro sin ellos hacer nada, como si fueran un pedazo de mármol donde el escultor moldea la piedra, y la piedra ni se entera. Pero el creyente no es una piedra cualquiera: “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1Pedro 2:5).
Somos piedras vivas, capaces de oírle y hacer nuestra parte.
La idea es que Dios dará el deleite y tú debes cooperar. Como dijera John Howe: ‘Aun sabiendo lo que es el deleite espiritual, al menos debes esforzarte contra todo obstáculo que se le oponga o lo obstruya, y esto en el poder del Espíritu Santo.
Así que no pienses que es el disfrute de algo totalmente fuera de tu alcance. Porque aún cuando es verdad que el poder del Espíritu Santo es sobrenatural o extraordinario, aún así Dios en Su gracia y condescendencia lo concede o lo pone a tu disposición’. Amén.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org
jueves, 13 de mayo de 2010
Meditación del 13 de Mayo
"Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, nos hemos conducido en el mundo" (1 Corintios 1:12).
Recibiremos consuelo y deleite después de toda buena acción. Las buenas obras paren frutos de dulzor y deleite espiritual que nutren el alma.
Fuimos creados para encontrar satisfacción en lo superior no en lo inferior, por tanto, sólo encontrarás satisfacción en tu servicio Dios. El paraguas cubre la cabeza, no el calzado. Como todas las cosas tienen un orden propio, así con el deleite: nos deleitamos en lo que sea por encima de uno.
Es razonable; más aún, se trata de una promesa divina: “El hombre de bien estará contento de su camino… Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos” (Proverbios 14:14; Isaías 3:10).
Note el tiempo futuro de la promesa, el Señor ha prometido darnos deleite en el camino y al final.
“Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán… Y cantarán de los caminos de Jehová, Porque la gloria de Jehová es grande… Sus caminos son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz” (Isaías 51:11; Salmo 138:5; Proverbios 3:17).
Todos estos versos fueron revelados por el Señor para ti, o que están escritos para que en tu vida cristiana busques y pidas a Dios que te deleite en Sus caminos como ha prometido, y que El mismo sea tu porción.
Que intencionalmente te propongas buscar satisfacción y deleite en la senda de una vida santa, porque tu Rey ha prometido endulzar todo lo que hagas en amor a Cristo.
Tu Redentor se ha propuesto salvarte y paso a paso fortalecer tu alma, crecerte en la esperanza gloriosa de la vida eterna -la felicidad de todo tu ser por la eternidad- y desde ya hay un reconstituyente divino en cada paso de tu vida cristiana.
El lenguaje no puede ser más claro y la promesa más preciosa: “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31). Considera cuán agradable y bueno es esto, y que en tu consideración no falte la comparación con tu anterior vida cristiana y el deleitoso panorama que se abre delante de tu futuro andar cristiano, y todo con el objeto de hacerte feliz siempre.
La oportunidad te invita a ser más útil a tu Señor, y disfrutarlo más. Amén.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org
miércoles, 12 de mayo de 2010
¿Amistad o lisonja?
Meditación del 12 de Mayo
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23).
Que un deleite puede ser justamente considerado como mundano o artificial si es sobre algo aparte de Dios, o si para obtenerlo no se usan los medios que el Señor ha establecido en Su palabra; medios cuyo fin es deleitarnos en Dios.
Este pasaje refiere un caso muy conocido: se alegraron tanto que en el Día del juicio final hicieron exigencias al Señor Jesús, sin embargo era obras fuera de la voluntad de Dios, su deleite no había sido en el Señor sino en sus obras religiosas. Fue carnal, se complacían a ellos mismos según sus propias reglas.
Se dedicaron a obras que Jesús no les mandó. Vivir fuera de la voluntad revelada de Cristo es lo mismo que hacer el mal. Se deleitaron en hacer obras de maldad con ropaje de religión verdadera.
Cualquiera puede conocer grandes verdades y que al mismo tiempo esas verdades no influencien su vida. Los católicos romanos, por ejemplo, saben que hay un Dios, un Señor Jesucristo, que hay pecado, infierno, gloria, y muchas otras verdades, sin embargo practican idolatría. Una persona visitó la tierra de Israel y cuando vio el lugar donde nació Jesús, el río donde fue bautizado y muchas otras cosas relacionadas con el ministerio terrenal de Cristo, su corazón se inundó de deleite y trajo consigo un frasco con agua del Jordán que le recordasen siempre al Señor Jesús. Y esa misma persona mostraba una vida contraria a las doctrinas de Jesús. Se agradan en lo aparente, no en lo esencial, como quien se agrada en la hermosura de los vestidos y cosas externas, pero les disgustan las doctrinas del Evangelio.
Como si alguno visitase un culto donde Dios sea adorado fielmente, se impresione al considerar el orden bíblico y al mismo tiempo no ama al Dios que adoran.
El engaño de la carne es que sobre la ropa vieja pongamos vestido nuevo. La enseñanza cristiana no es así, manda a despojarnos del viejo hombre y que además nos vistamos del nuevo, creado en la santidad de la verdad.
Lo natural sería tomar el hierro y cubrirlo de oro, pero no, ¡es hacernos de oro por dentro y por fuera! Un verdadero hijo de Dios en el corazón y en la conducta. Esos, y sólo esos, podrán deleitarse en Dios. Ellos y solo ellos heredan vida eterna. Amén.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org
martes, 11 de mayo de 2010
Meditación del 11 de Mayo
“Más yo esperaré siempre, y te alabaré más y más” (Salmo 71:14).
La sangre que corre por los cuerpos pertenecientes al cielo es la sangre del amor, y la alabanza y bendición la obra más cercana de tales corazones. Su voluntad es que nos deleitemos en El, porque ha puesto como un deber lo que es la médula de nuestra felicidad aquí y por la eternidad.
Hermano: Bendigamos la misericordia de nuestro Dios porque Su voluntad es que nos deleitemos en El. Orémosle, porque de seguro contestará nuestras oraciones. El hecho de que nos haya dado entendimiento para comprender correctamente Su Palabra es signo de su favor. En ella nos instruye de la manera en hacerlo, cómo pedirlo y cómo evitar la falsedad y común peligro contra este tan grande y excelente don, el gozarnos en el Señor siempre.
Recordemos que es posible experimentar deleite en la verdadera religión y al mismo tiempo no haber sido transformado a la imagen de Cristo, el propósito final del Evangelio.
¿Qué Dios comunica al creyente que le hace deleitar? Respuesta: Le comunica Su propia vida o una imagen de Sí mismo. No una simple idea de Su ser, sino una semejanza viva comunicada a la mente y formada allí. No una representación sino una imagen real, operativa, penetrante, eficaz, que produce una impresión en el corazón, y poder transformador del alma.
Siendo el Evangelio o el andar en las reglas de Dios, el instrumento para formar esa imagen en el creyente, observe: “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad” (1Timoteo 6:3). No se estudia la Biblia para sólo conocer más sobre las grandes cosas de Dios, o las ofertas que hace el Evangelio sino para algo mucho más que eso.
Oigámoslo nuevamente: “Más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:20-22).
Citando a Martin Lloyd-Jones: Un cristiano es alguien que conoce a Dios y quiere ser como Dios.
Alguno sabrá si está en la religión verdadera si le es deleitosa para sí mismo, o lo que es lo mismo, si influye vitalmente sobre su corazón y conducta.
Que cantemos de corazón sincero como el salmista: “Aleluya. Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.” Amén.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org
lunes, 10 de mayo de 2010
Meditación del 10 de Mayo
“Yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2Timoteo 4:6-8).
Puntualicemos. Pablo estuvo solo, abandonado, anciano en años, próximo a ser matado, pobre, muy trabajado. No sorprende que denomine su jornada de vida como una batalla, una lucha, una ardua carrera.
En términos humanos sería un idealista fracasado. Sin embargo escuche su cántico: “He guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia“. Para que un hombre pecador e imperfecto hable así ha de tener su corazón inundado de deleite, o que su deleite sea tal, que devore los reveses y guantazos recibidos.
El andar cristiano trae consigo tal grado de deleite que aun las peores adversidades no pueden ahogar el gozo de la fe verdadera. La práctica de fe no es otra cosa que confiar, hacer el bien o encomendarnos a Dios. Lo cual se resume así: “Deléitate asimismo en Jehová.”
Si alguno no encuentra deleite en su profesión de fe o religión entonces su fe es muerta o simple carcasa de religión, y la razón es sencilla, porque en Dios siempre hay deleite, lo dice el salmista y lo confirmó Pablo.
Es posible -la Biblia lo afirma y la experiencia lo confirma- que hayan personas que hacen devocional de lectura bíblica y oración diaria, y se deleitan en ello aún cuando no hayan nacido de nuevo. Incluso un mero formalismo de la verdadera religión produce algún tipo de deleite.
Ahora bien, recalcamos y enfatizamos que no pretendemos disminuir la práctica de la verdadera religión o producir dudas en nuestros hermanos. Lo que sí queremos acentuar es que si una forma externa de religión puede traer deleite, cuánto más el amar a Dios y obedecer Su ley.
Atemos esta verdad a otra: el andar cristiano trae consigo tal grado de deleite que aun las peores adversidades no podrán ahogarlo. La promesa divina es veraz siempre: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Amén.
P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

