sábado, 23 de enero de 2010
Tú no provienes de un Embrión
Scott Klusendorf:
En breve, no provienes de un embrión, fuiste alguna vez un embrión. En ningún punto de tu desarrollo prenatal experimentaste algún cambio substancial o de naturaleza.
Empezaste como ser humano y permanecerás así hasta que mueras. Está bien, te faltaba madurez en las etapas tempranas de la vida (como cualquier infante), pero eras humano.
“Las cosas vivientes no se convierten en criaturas diferentes por el hecho de cambiar su forma” escribe Greg Koukl. “Más bien, crecen y se desarrollan de acuerdo a cierto patrón físico preciso precisamente por la clase de ser que ya son”.
Take your vitaminZ. http://takeyourvitaminz.blogspot.com/2010/01/
La autoexaltación de Dios
“ He aquí el fin del asunto: Dios es el único ser en el universo en quien su propia exaltación no es acto de un ego en necesidad, sino un hecho de donación infinito. La razón del porqué Dios busca nuestra alabanza no es porque El sea menos Dios hasta que la obtenga, sino porque El no estará feliz hasta que no se la demos".
"Esto no es arrogancia. Esto es gracia".
"Esto no es egomanía. Esto es amor".
- John Piper, Is Jesus an Egomaniac?
Tomado de Of first Importance, http://firstimportance.org/2010/01/19/gods-self-exaltation/trackback/
viernes, 22 de enero de 2010
El único trabajo cristiano es buen trabajo bien hecho en el Señor
De un ensayo de Dorothy Sayers “Why Work?” publicado en Creed or Chaos (New York: Harcourt Brace, 1949):
El enfoque eclesiástico hacia un carpintero inteligente por lo general se confina a exhortarlo para que no se emborrache o sea desordenado en sus horas de descanso, y que venga a la iglesia los domingos. Lo que la iglesia debiera decirle es esto: que la primera demanda que su religión le hace es que construya buenas mesas.
...Dejemos que la Iglesia recuerde lo siguiente: cada trabajador, y cada hacedor, es llamado a servir a Dios en su profesión u oficio -no fuera de ello. Los Apóstoles se quejaron justamente cuando dijeron que no les correspondía abandonar el servicio al Señor para servir las mesas; su vocación era predicar la palabra. Pero la persona cuya vocación es preparar hermosas comidas también podría protestar en justicia: no nos corresponde abandonar el servicio de nuestras mesas para predicar la palabra.
La Iglesia gasta tiempo y energía, es más, comete sacrilegio, cuando demanda que trabajadores seculares descuiden sus propias vocaciones para que hagan obras cristianas -que en esencia significan trabajo eclesiástico. El único buen trabajo cristiano es buen trabajo bien hecho. Dejemos que la iglesia vea que los trabajadores son personas cristianas que hacen bien su trabajo, como para el Señor: así entonces, todo el trabajo sería trabajo cristiano, no importa si es labor de costura y bordado eclesiástico o limpiar las cloacas de la finca.
HT: Tom Nelson http://thegospelcoalition.org/blogs/justintaylor/2010/01/18/the-only-christian-work-is-good-work-done-well-unto-god/
Cantos de pájaros en Haití
No es necesario reensayar la devastación. Haití está destruído.
Algunos de nuestra iglesia hemos hecho trabajo misionero en Haití en el transcurso de los años. Una enfermera que ha hecho misiones médicas recordaba grandes espacios de terreno carentes de árboles. La pobreza es tan profunda, que han ido tras la vegetación como combustible. El hambre es tan desesperante, que se han comido los pájaros.
Ella dijo que no hay cantos de pájaros en Haití porque han cortado todos los árboles y se han comido los pájaros. Esta es una imagen vívida de la pobreza de Haití.
Si bien es verdad material, más importante es que se trata de una amenaza a la verdad espiritual. ¿Dónde está la esperanza en Haití? ¿A quién llorarán los árboles si no hay nadie? ¿Quién hablará en medio de la desesperanza? ¿Quién será luz en la oscuridad?
La Iglesia.
Como siempre lo ha sido, y siempre será. La Iglesia estaba en Haití mucho tiempo antes que el terremoto, y la Iglesia estará ahí mucho después que el radar de CNN lo hayan retirado de Haití, mucho tiempo después que las conversaciones se hayan secado alrededor de los pozos de enfriamiento de agua internacionales.
La Iglesia continúa en Indonesia, reconstruyendo después del tsunami. La Iglesia se halla en Louisiana y Mississippi, reconstruyendo luego del huracán Katrina. La Iglesia se halla en El Salvador luego de su terremoto. Todavía permanece en Texas luego del huracán Ike. Todavía en los límites más lejanos del mundo.
La Iglesia continuará ahí porque nuestro Dios omnipresente es el único Dios y Su Hijo Jesús gobierna la tierra.
La gente de la Iglesia Misionera de Dios será el canto de los pájaros de Haití, cantando con corazones y manos del amor de la gloria de Dios dentro y sobre ese país.
via The Gospel-Driven Church by Jared on 1/19/10
http://gospeldrivenchurch.blogspot.com/2010/01/songbirds-in-haiti.html
jueves, 21 de enero de 2010
¿Odia Dios a Haití?
El siguiente escrito de Albert Mohler pone en perspectiva la naturaleza de la catástrofe en Haití. Aunque un poco largo, vale mucho la pena.
Las imágenes de Haití recuerdan escenas del Infierno de Dante. La escala de la calamidad es sin precedentes. Haití ha casi desaparecido como país. El terremoto provino de movimientos en placas subterráneas localizadas a 6 millas de profundidad, siguiendo una línea previamente detectada desde hace muchos años. Pero nadie pudo prevenir una catástrofe de esta magnitud. El terremoto de 7.0 llegó como pesadilla, colapsó la ciudad de Puerto Príncipe, colapsó villas enteras aledañas, multitud de cuerpos despedidos por el aire o atrapados bajo montañas de escombros.
Orfanatorios, iglesias, mercados, casas, edificios de gobierno, todo colapsó. No hay funciones civiles. Sin electricidad, se han cortado comunicaciones y los esfuerzos de ayuda son muy limitados. Los cuerpos se acumulan, la esperanza perece, y la ayuda, aunque en camino, no llegará a tiempo para muchas víctimas.
La nación más empobrecida del Hemisferio Occidental ha sufrido una catástrofe a todas luces apocalíptica. Y en verdad, es difícil no comenzar a describir el terremoto como un desastre de proporciones bíblicas. Pareciera como si la ira de Dios cayera sobre la nación caribeña. Agreguemos al coctel el hecho de Haití ser conocido por su historia de sincretismo religioso -mezclando elementos de diversas fes, incluso de prácticas ocultas. El país se conoce como vudú, brujería y una tradición católica grandemente influenciada por lo oculto.
La historia de Haití es un catálogo de desastres políticos, uno después de otro. Algunos invocan tradiciones de pactos con el Diablo en sus guerras de independencia para explicar todo lo que ha marcado la tragedia de la historia haitiana -incluso ahora, el terremoto de enero 12, 2010.
¿Es que Dios aborrece a Haití? Esta ha sido la conclusión de muchos, quienes apuntan al terremoto como evidencia directa del juicio de Dios.
Dios juzga a las naciones -todas y cada una- y Dios juzgará las naciones. Su juicio es perfecto y Su justicia es segura. El gobierna sobre todas las naciones y Su soberana voluntad se muestra en el ascenso y caída de naciones e imperios y pueblos. Cada molécula de materia obedece Su mandato, y los terremotos revelan Su reino- igual que las mareas de ayuda y asistencia que fluyen hacia Haití ahora mismo.
Un cristiano fiel no puede aceptar que Dios es un simple espectador de eventos mundiales. La Biblia enseña con claridad el gobierno soberano de Dios sobre toda Su creación, todo el tiempo. No tenemos derecho a decir que Dios se sorprendió por el terremoto en Haití, o creer que Dios no habría podido impedir que sucediera. El gobierno divino sobre la creación se ejecuta en hechos directos e indirectos, pero su norma es constante. El universo, aún después de las consecuencias de la Caída, todavía demuestra el carácter de Dios en todas sus dimensiones, objetos, recurrencias. Y, con todo, no tenemos derecho a decir que sabemos el por qué una catástrofe como el terremoto de Haití sucedió en ese lugar y en ese momento.
La arrogancia de la presunción humana es un peligro real continuo. Podemos señalar la causa del accidente automovilístico debido a la embriaguez del conductor, pero no podemos señalar o investigar los efectos del vudú sobre un terremoto -al menos no tan directamente. ¿Juzgará Dios a Haití por su oscuridad espiritual? Por supuesto. ¿Es el juicio divino comprensible a nuestro sentido -al presente? No. No se nos ha otorgado tal conocimiento. Jesús mismo advirtió a sus discípulos contra esta clase de presunción.
¿Por qué no hubo un terremoto que sacudiera la Alemania nazi? ¿Por qué no un tsunami que devorara los campos de muerte en Cambodia? ¿Por qué Katrina, el huracán, destruyó más iglesias evangélicas que casinos? ¿Por qué tantos dictadores asesinos viven hasta la ancianidad mientras que tantos misioneros mueren jóvenes?
¿Odia Dios a Haití? Dios odia el pecado, y castigará tanto pecadores individuales como naciones. Pero lo que esto significa es que cada individuo y cada nación será hallada culpable cuando sea medida por el estándar de la perfecta justicia de Dios. Dios aborrece al pecado, pero si Dios simplemente odiara Haití, no habrían allí misioneros; no habría ayuda proveniente de otras naciones; no habrían esfuerzos de rescate -no habría esperanza alguna.
El terremoto, como cualquier otro desastre, nos recuerda que la Creación gime bajo el peso del pecado y de los juicios de Dios. Esto es verdad para cada célula de nuestro cuerpo, tanto como para cada partícula de la corteza terrestre en cualquier punto del globo. El cosmos entero espera la revelación de la gloria de la Venida de nuestro Señor. La Creación gime a una por la esperanza de la Nueva Creación.
En otras palabras, el desastre nos recuerda que el Evangelio de Jesucristo es el único y real mensaje de esperanza. La cruz de Cristo declara que Jesús ama Haití -y que el pueblo haitiano es objeto de Su amor. Cristo nos hace mostrar Su amor hacia los haitianos, y compartir Su evangelio. En medio de tragedia tan inmensa, Cristo nos mueve a correr en ayuda del sufriente pueblo haitiano, y de correr y contarles sobre Su amor, Su cruz, y salvación sólo en Su Nombre. Todo en la tragedia en Haití enfoca nuestra necesidad de redención. La tragedia pudiera abrir nuevas puertas al evangelio entre el pueblo haitiano. Esto sería para la gloria de Dios. Mientras tanto, el pueblo de Cristo debe hacer todo lo posible que podamos hacer para aliviar el sufrimiento, curar al herido, consolar al dolido. ¿Y si el pueblo de Dios es llamado a esto, cómo podemos decir que Dios aborrece Haití?
Si tienes dudas sobre esto, abre tu Biblia en Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su único Hijo, para que todo aquel que crea en él no se pierda, sino tenga vida eterna. Este es el mensaje de Dios para Haití.
I am always glad to hear from readers and listeners. Write me at mail@albertmohler.com. Follow regular updates on Twitter at www.twitter.com/AlbertMohler.
miércoles, 20 de enero de 2010
martes, 19 de enero de 2010
sábado, 16 de enero de 2010
Tiempos de Sufrimiento
"Los tiempos de sufrimiento son los tiempos de cosecha para el cristiano" (Thomas Brooks).
"Los tiempos de sufrimiento son tiempos de enseñanza" (William Bridge).
"La debilidad y el dolor me ayudaron a estudiar cómo morir; y eso me preparó para estudiar cómo vivir" (Richard Baxter).
"El dolor y el sufrimiento no son necesariamente señales de la ira de Dios; pueden ser exactamente lo opuesto" (John Blanchard).
- a traves de Lewis Almonte
viernes, 15 de enero de 2010
Hábitos de Lectura
Aquí en Guadalajara hemos encontrado un anuncio publicitario buenísimo, hecho por la Librería Gandhi:
SI NO TE PONES A LEER, VAS DERECHO AL INFIERNO*
*algunas restricciones aplican
No hay educación neutral, en pocas palabras. Cada sistema de pensamiento busca ser creído, ser de influencia sobre la vida y conducta de sus seguidores.
La Biblia es un libro. Hecho para ser leído, meditado, reflexionado, creído y vivido, es decir vivir bajo su gobierno. Aplican restricciones para entrar al cielo.
¿Qué lees? ¿Qué crees, cómo vives?
¿Conoces las restricciones para entrar al cielo?
jueves, 14 de enero de 2010
Teología del Crecimiento
Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe (Juan 3:30)
Bajo nuestra humana naturaleza, lo usual es yo crecer, y muchas veces a costa de otros. Los argumentos son los de siempre: sueños de grandeza, relaciones personales, relaciones de trabajo, de la comunidad, etc. Subir, subir, subir.
¿Quién debe crecer y quién debe menguar? Noten que las palabras provienen de Juan el Bautista, asediado por sus mismos discípulos al ver el aumento en la popularidad de Jesús. ¡Qué respuesta la de Juan! Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.
Bajo nuestra nueva naturaleza en Cristo, lo usual es yo mengüar y que mi prójimo crezca. Hay que particularizar. ¿Quién es mi prójimo? ¿Quien es tu prójimo?
¿Procuras mengüar en tu yo, y que otros crezcan?



