martes, 26 de octubre de 2010

Meditación del 26 de Octubre

"Tú oyes la oración. Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra, y de lo más remotos confines del mar" (Salmo 65:2,5).
 
Amado y entrañable hermano, eres un gran privilegiado, porque el Altísimo oye tus oraciones.
La mayor parte de la humanidad está destituida de este hermoso y útil privilegio, y cuando están en aprietos o les llegan calamidades o son visitados por ellas, no tienen un Dios al que puedan ir y ser librados.
Es cierto que cuando están afligidos buscan ayuda, pero donde acuden no son ayudadores, porque los engañan, les traen ruina, aumentan las miserias de su alma y son acechados como un león rugiente tras su presa.

Amado hermano mío, creyente en Dios y Cristo, contigo no es así. Tienes un Dios que conoces y El te conoce, un Dios de infinita gracia y misericordia, un Dios lleno de compasión al débil y al necesitado y al pobre y preparado para compadecerse de nosotros en todos y cada uno de nuestros problemas y lamentos y darnos ayuda y el alivio que necesitamos.
Cuán altamente privilegiados son los hijos de Dios, tienen la Santa  Palabra de este mismo Dios, donde aprenden no solo lo que deben pedir sino también cómo pedirlo. Para ellos hay abundantes misericordias, tan abundantes que no se agotan, y además enseña cómo pedir, buscar y recibir esos favores del cielo, porque Dios está más presto para dar que nosotros para pedir, y su queja con nosotros es que no pedimos lo suficiente, que no oramos todo lo que debiéramos y pudiéramos, al punto que de continuo El mismo nos tiene que recordar que le pidamos: "Pedid, y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá. Todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 7:7;21:22).
 
La oración es un poderoso instrumento mediante el cual el Creyente puede prevalecer con el Creador.

Mueve y aplica tu corazón al deber de la oración, porque aun cuando seas débil en tus deberes, por medio de la oración y la gracia de Dios 
puedes convertirte en una alma fuerte:
La oración es un mensajero directo de la tierra al cielo: "Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti y esperaré" (Salm.5:3). 
David enviaba un correo matutino cada día, dirigido a la corte celestial.
La oración hace conmover las entrañas de Dios: "¿No es Efraín hijo precioso para mi? ¿N
o es niño en quien me deleito? Pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Jehová" (Jeremías 31:20).
Cuando Dios oyó el quejido de Efraín, se condolió. Porque nuestro Señor sufre y se compadece de nuestras dolencias.
La oración hace despertar a Dios, cuando nos parece que en relación con Su providencia está dormido: "Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre" (Salmo 44:23). Como si la oración pusiera al Creador a ejecutar los nobles actos de Su Omnipotencia, como si lo despertáramos para que ponga en acción y ejecute lo que estamos rogando.
La oración es como amarrarnos a Dios: "Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti" (Isaías 64:7). Como atarnos con cadenas a las promesas y las declaraciones que el Señor ha dicho de Su buena voluntad hacia nosotros.

Al considerar el poderoso instrumento de la oración a Dios, podemos entender  por qué el Enemigo procura con tanto interés y maquinaciones carnales desanimar o deprimir para que no oremos; se emplea a fondo con  distracciones y pensamientos para abatirnos, turbarnos y que no oremos.

Repetimos: si todo esto es verdad -y ciertamente lo es- analiza:  
Hermano mío, aunque seas débil en los dones, aunque tu corazón esté frío y duro, aunque estés bajo muchas distracciones, aunque el Señor parezca esconder Su rostro a tus oraciones, aunque el Señor parezca enojado contigo, aunque haya incredulidad en tu deber, egoísmo en tus peticiones, aunque tu corazón no esté preparado de acuerdo a las preparaciones del santuario, aunque seas una persona de muchas pasiones...

No obstante todo eso, no tienes causa justa para vivir paralizado o desanimado, sino todo lo contrario, estimulado al deber esencial de orar siempre a Dios.

Por tanto, digamos como
el salmista: "Por eso orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado” (Salmo 32:5).

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

lunes, 25 de octubre de 2010

Santidad

Meditación del 25 de Octubre

“¿Quien entre vosotros teme a Jehová y escucha la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová y apóyese en su Dios” (Isa.50:10).
 
Fe, verdadera fe salvífica, ve en Dios y en Cristo la dulce respuesta a todos sus temores, carencias y miserias; como dice el profeta a los hijos de la verdad:
"Apóyese en su Dios".
Ahora bien, hay en Dios eso que responde a todas nuestras necesidades del alma. Veamos un ejemplo en Moisés: "Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con el, proclamando el nombre de Jehová. Y pasando Jehová por delante de el, proclamo: ¡Jehová, Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Exodo 34:5-6).
“Jehová, Jehová", esto es, el Dios que llama las cosas que no son como si fuesen, o que las cosas que no son El hace que sean, repetido en el texto: "Jehová, Jehová".

Dirás que tus tentaciones son fuertes, que tus codicias son devoradoras y te abaten y te turban con gran amargura de corazón. Pero sé de buen ánimo, porque el Señor dice aquí que Su nombre es el Fuerte, el Todopoderoso, y aunque tú mismo y tus deberes sean débiles, aun así El te cargará en los brazos de Su poderosa y toda suficiente Gracia. 
Pudieras decir que sabes que Dios es fuerte y llama las cosas que son como si no fuesen, pero "temo que no quiera ayudarme." 
A tu temor responde con la palabra de verdad, revelada este pasaje, donde dice de manera muy clara que Su nombre es también: "Misericordioso." De modo que tu Dios no solo es todopoderoso para ayudarte, sino también misericordioso, que se deleita en ayudarte.

El verso agrega que Dios también es compasivo o "Piadoso"; esto es, que El hace bien no porque tú seas bueno -porque no lo somos- y como no lo somos tampoco lo merecemos. Dios es bueno, Dios de Gracia, quien lo hace en Su libre amor, porque ese es Su nombre: "Piadoso".

Dirás: "Pero es que he estado por años pecando en contra de Su ley y no puedo ni siquiera pensar y mucho menos esperar misericordia, me parece que no hay misericordia para mí." 
Aun así dice el Señor: Hijos sean de buen ánimo, anímate, porque si por mucho tiempo has estado pecando y me has provocado a gran enojo contra ti, he aquí mi Nombre: “Tardo para la ira". 
"Pero es que he pecado en abundancia, en exceso; son tantos que no puedo contarlos, y peor, no me he humillado lo suficiente; he roto todos mis votos, he fallado en todos los compromisos que he hecho con el Señor, y esto me turba, me abate, me desanima..." 

Tengo para ti palabras de fe que tu alma debiera aplicar.
A pesar de lo que has dicho, he aquí la respuesta divina: "Grande en misericordia y verdad", como si Dios te preguntase: “¿Eres abundante en pecado? ¿Haz roto la fe conmigo? Pues Yo soy grande en misericordia y verdad. De modo que Yo puedo hacerte el bien; Yo quiero hacerte el bien y lo hago, no porque lo merezcas, sino porque Yo soy bueno. No te he destruido porque soy tardo para la ira, no estoy enojado contigo, aunque hayas negado la fe y confianza hacia mí, aun así: Yo soy grande en misericordia y verdad. Por eso y mucho más,  si turbado, abatido, deprimido, tu remedio es apoyarte en el Nombre de Dios".

"Oh pero estas palabras fueron dichas a Moisés, no aplican a mí sino a los escogidos de Dios, hombres como Abraham, Pedro, Pablo, y otros."
Oye  la respuesta de Dios a semejante argumento:
"Que conserva su misericordia por mil generaciones, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado; pero que de ninguna manera dará por inocente al culpable; que castiga la maldad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación." (Exodo 34:7).
Las misericordias de Dios no se agotaron con aquellos ilustres santos. Aunque pienses que fue para otros tiempos donde no había tanta maldad y perversión e iniquidad como hay en esta generación, aun así aplica, porque Dios dice "que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado." Dios perdona toda clase de pecado, sea este por naturaleza o debilidad; por ignorancia o con conocimiento.
 
Alguien comentará que hablar así es peligroso, suena como si hubiese licencia para pecar contra Dios o dar rienda suelta a los malos deseos de la carne. 
De ninguna manera pienses así, porque el propio pasaje nos advierte: “Pero que de ninguna manera dará por inocente al culpable; que castiga la maldad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación".

Ahora bien, a un pobre pecador, un hombre temblando por la carga del pecado sobre su atribulada alma y quien desea conocer mi Nombre, dígasele a él y a todos, que por siempre Dios será conocido así: “¡Jehová, Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad. Que conserva su misericordia por mil generaciones, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado; pero que de ninguna manera dará por inocente al culpable; que castiga la maldad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación
!" (Exodo 34:5-7).
 
La fe conduce a la palabra de Dios y guía el alma para apoyarse en el Nombre de Dios y el corazón se aquiete contra toda turbación o desaliento.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

sábado, 23 de octubre de 2010

Meditación del 23 de Octubre

"Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo" (Lucas 22:31).

Cuando un cristiano es tentado, una pobre alma ha sido llevada al campo de batalla a pelear un duelo contra Satanás. Pedro ni siquiera sabía que iba a ser tentado pero le fue comunicado por el Señor para que entendiera que no estaba solo y que El pelearía por Pedro.

Todas las tentaciones son solicitadas por un espíritu cruel e inmundo e incluso cuando el hombre no sea consciente ni mucho menos esté de acuerdo con tal petición, sufrirá. Una mujer casta y buena considerará como gran aflicción el hecho de ser violada; sufrirá, y aun cuando fue forzada, siempre le será motivo de tristeza. Cuando un verdadero creyente es tentado al mal, aunque no tenga su voluntad en ello, sufrirá.
Por eso es muy saludable que en nuestras oraciones nunca falte aquella petición que el Señor nos ha enseñado, que pidamos y roguemos a Dios que no nos meta en tentación, o no nos deje caer en ellas.

Ninguno se hace consciente de que va a ser tentado. El enemigo lo solicita y se le concede, sigamos entonces la exhortación que nos da el Espíritu cuando nos dice: "Velad, y orad para que no entréis en tentación” (
Mateo 26:41). Velar debe entenderse como diligencia en nuestra vida espiritual, orar muestra dependencia de Dios pues sin El nada podemos hacer, mucho menos vencer.
Cuando vencemos tentaciones Dios se glorifica, porque mediante este triunfo el Señor manifiesta Su poder: nosotros como Sus criaturas venimos a ser instrumentos de Su poderío, como un soldado lo es del ejército al que pertenece. 

Las tentaciones son mayores cuando tocan alma y cuerpo, la aflicción es mayor. Si en una pareja de esposos el marido enferma y la esposa sana o viceversa, no será tan malo como cuando ambos están enfermos.
Así, cuando alma y cuerpo son tentados, el dolor es muy grande y la tristeza es mayor. Pues a veces el cuerpo ha sido atacado pero no el espíritu, y con su fortaleza el espíritu entonces respalda y mantiene el cuerpo en lucha.
"Y para que las grandezas de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no enaltezca sobremanera" (2Corintios 12:7).
El consuelo del Espíritu Santo fue derramado sobre el hombre interior del apóstol, quien lleno de gozo se mantuvo en actitud firme. 
Roguemos al Señor, que nos enseñe a cultivar buenos pensamientos de El y a esperar pacientemente en Su misericordia.
Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

viernes, 22 de octubre de 2010

Meditación del 22 de Octubre


"Porque se os ha concedido a vosotros, a causa de Cristo, no solamente el privilegio de creer en él, sino también el de sufrir por su causa” (Filipenses 1:29).
 
Desánimo o depresión espiritual hace que aflicciones y sufrimientos parezcan durar más tiempo del normal, porque la impaciencia hace que el enfermo vea al médico como un hombre cruel, o que mientras más grita un niño bajo la vara, más duelen los azotes.
Pero si consideramos y aplicamos al corazón lo que son las aflicciones del creyente, el mal de la depresión disminuye y hasta desaparece. De modo que es muy conveniente mirar en detalle aquello de las aflicciones de los santos. 

El Nuevo Testamento enseña que ellas fueron compradas por el Señor Jesucristo para los suyos: "Así que nadie se gloríe en los hombres; pues todo es vuestro, sea Pablo, sea Apolos, sea Pedro, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo porvenir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios" (1Corintios 3:21-23).
Pablo dice que la muerte, reina de miedo y angustias, es uno de los bienes que Cristo compró en Su sacrificio, y lo compró para usted y se lo dejó a usted. 
Si la muerte es suya, luego entonces todas las aflicciones -hijas de ella- también son suyas: ¿Quien tendrá miedo de lo que es de su propiedad?

Por otro lado se nos dice que las aflicciones son parte de los dones de Dios: “Porque se os ha concedido a vosotros, a causa de Cristo, no solamente el privilegio de creer en el, sino también el de sufrir por su causa" (Filipenses 1:29). 
Cristo no da males a los suyos, de ninguna manera, y aunque las aflicciones parezcan ser un mal, en realidad son un bien. Lo que Cristo nunca dará son tu desespero e impaciencia, esto no procede de Dios sino de tu propia incredulidad y mal corazón.
Pero es bueno decirte que es inevitable, en muchos casos, que los sufrimientos traigan tristeza debajo del brazo, como está escrito: "Al momento, ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados" (Hebreos 12:11). 

Esas verdades generales pueden individualizarse con la vida de un hombre en Cristo: "Como no conocidos, pero bien conocidos; como muriendo, pero he aquí vivimos; como castigados, pero no muertos; como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero  enriqueciendo a muchos; como no  teniendo nada, pero poseyéndolo todo" (2Corintios 6:9-10). 
Observa el "como" empleado por el apóstol, habla de las aflicciones como si no fueran sufrimientos; como un hombre que se ha enfermado de gripe para curarlo de tuberculosis. Pablo llama medicina-enfermedad a sus aflicciones. 
El vómito, por ejemplo, es un mal contra el estómago, pero cuando una persona se intoxica al ingerir una sustancia venenosa, la medicina en general es inducir al vómito. Un mal menor salva de uno mayor, en este caso hasta morir.

Las aflicciones del creyentes son medicina-enfermedad. La angustia no es un bien en sí, sino mal necesario en muchos casos, dada por la mano del Padre. Los cosecheros de arroz dan de golpes a la mata del grano para separar el grano útil de la paja inútil. Usan lo malo para sacar limpio lo bueno.

En las palabras del profeta notamos la promesa de Dios: "Su Dios le enseña y le instruye en cuanto a lo que es correcto: que el eneldo no se trilla con el trillo, ni sobre el comino se hace rodar la rueda de la carreta; sino que el eneldo se golpea con un palo, y el comino con una vara. Por cierto, no se muele el grano indefinidamente, ni se lo trilla sin fin. Pero haciendo pasar la rueda de la carreta, lo esparce y no lo tritura. También esto procede de Jehová de los Ejércitos, maravilloso en designios y grande en logros" (Isaías 28:26-29). 
Dios ha prometido no pasar la rueda de molino sobre los débiles, a ellos los trillará. Cada instrumento de limpieza se aplicará en proporción a la fortaleza de cada quien. Veamos el proceso del arroz: primero se sacude con un palo, luego que el grano es cáscara se separa de la paja, se introduce en la rueda de molino, se extrae el grano limpio y por último se pasa por fuego antes de ser servido como alimento en la mesa.

Como dijera un mártir de siglos pasados: "Yo soy grano del granero de Dios; por tanto, debo pasar por su aventador, después por entre las piedras del molino, y de ahí al caliente horno, antes de ser pan para Cristo".
Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

ya volvimos!


















                                      Desde las cataratas del Niágara

jueves, 21 de octubre de 2010

Haciendo Planes en el Señor

“Oíd ahora, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia. Sin embargo, no sabéis cómo será vuestra vida mañana. Sólo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. Más bien, debierais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia; toda jactancia semejante es mala. A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado” (Stgo. 4:13-17).

Cuando Satanás cayó de su estado privilegiado, una de sus metas era deshacer lo que Dios había hecho. Fue por ello que se acercó a Adán y a Eva, pues quiso arrastrarlos a ese estado de rebelión. La manera en que lo hizo fue con mentira, haciéndoles creer que ellos serían como Dios, autónomos y arquitectos de sus propios destinos. Es increíble como después de miles de años el maligno sigue con la misma trampa y millones y millones de personas siguen cayendo en la misma trampa; mas aun, si somos francos y sinceros con nosotros mismos, tenemos que admitir que también nosotros que profesamos creer y amar a Dios, muchas veces caemos en esta misma trampa, especialmente en el aspecto de nuestros planes futuros.

I- ¿A quien va dirigido este mensaje? “Oíd ahora, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia”. Si ponemos atención a las primeras palabras del texto notaremos que santiago se está dirigiendo a un grupo específico de personas: “los que decís…”. Probablemente Santiago se estaba dirigiendo de manera primaria a comerciantes judíos-cristianos que estaban dentro de la iglesia. Sin embargo, creo que por el uso de los verbos en futuro, los que apuntan a acciones potenciales pero no realizadas todavía, podemos darle al texto una aplicación más amplia. Podemos aplicarlo a todos aquellos que hacen planes para el futuro, ya sea un futuro lejano o un futuro cercano.

II- ¿Cuál es el llamado de Santiago a todos aquellos que hacen planes? “Oíd ahora”. Dios no se opone a que hagamos planes para el futuro, sin embargo, El tiene algo muy importante que decirnos al respecto.

1- Negativamente: Si hemos de hacer planes futuros, debemos entonces evitar una actitud de jactancia o arrogancia. ¿Cómo se manifiesta una actitud arrogante en nuestros planes futuros? Según Santiago, una actitud arrogante implica no tomar en cuenta a Dios, ni a Su voluntad y ni a nuestra dependencia de El.

¿Cómo podemos conocer esta actitud en una persona? Por lass palabras, es decir, por la forma en que hablamos. Santiago comienza haciendo un llamado a aquellos que dicen... y luego agrega: “En lugar de lo cual deberías decir”. De la abundancia del corazón habla la boca y cuando esta actitud inunda el corazón, eso mismo se revelará en nuestro hablar y aun en nuestro callar.

¿Realmente la Biblia enseña que esto es arrogancia y orgullo? El Salmista dice en el Salmo 10:4: “El impío, en la altivez de su rostro, no busca a Dios. Todo su pensamiento es: No hay Dios”. Según el salmista, ¿Cómo se le llama a aquel que no tiene a Dios en sus pensamientos? Impío y altivo (arrogante). Vivir sin tomar en cuenta a Dios en ninguno de nuestros planes es altivez y orgullo. De hecho, el vivir de esta manera apunta a un tipo específico de ateismo, el ateismo práctico, el cual, aunque puede confesar que cree en Dios, sin embargo, vive como si no hubiese Dios.
¿Por qué es arrogante esta actitud? ¿Qué es la jactancia y la arrogancia? La jactancia y la arrogancia son hermanas inseparables del orgullo, es decir, de tener un concepto de nosotros mismos mucho más elevado del que deberíamos tener. Cuando vivimos con esta perspectiva de la vida estamos actuando como si fuésemos Jehová. Jehová significa que solo El es el autoexistente y autosuficiente, quien no necesita de nada ni de nadie para su existencia. Nosotros, en cambio, somos criaturas necesitadas y dependientes de El para todas las cosas. Pero cuando hacemos planes sin tomar en cuenta a Dios actuamos como si fuésemos autoexistentes y autosuficientes, como si no dependiéramos de nada ni de nadie para nuestra existencia. Esa arrogante actitud exalta al hombre como si este fuera el arquitecto de su propio destino.

Santiago no reprende entonces aquí el hacer planes, sino la mundanalidad, el orgullo y la arrogancia de disponer y organizar toda nuestra vida como si Dios no existiera no interviniera en ella. Esta actitud es impía y mala. Podemos estar seguros que el mismo que tentó a Adán y a Eva con el pensamiento de que ellos serian como Dios, está también detrás de tal actitud.

2- Positivamente: tener una perspectiva correcta de Dios y de la vida. ¿Qué implica tener una perspectiva correcta de Dios y de la vida según Santiago?

a) Por un lado, implica reconocer de corazón, no solo de palabras la soberanía y el señorío de Dios sobre todas las cosas, aun sobre la vida y la muerte. Podemos hacer planes, podemos planificar el estudiar tal carrera, el ir a tal universidad, el trabajar en tal lugar, etc, pero siempre con la convicción de que Dios es quien decide en su soberana voluntad. Podemos entonces proponer nuestros planes, pero al fin y al cabo, es Dios quien dispone. Así lo dice el salmista: “del hombre son las disposiciones del corazón, mas la respuesta es de Jehová”. Se trata entonces de reconocer la soberanía de Dios sobre todos los aspectos y esferas de la vida. Se trata de reconocer que El hace según su voluntad en el cielo y en la tierra y que nada ni nadie puede detener su mano ni cuestionar sus propósitos.

b) Por otro lado, implica tener una perspectiva correcta de la vida. Santiago dice que nuestra vida es como una neblina, la cual aparece en un momento y al otro momento desaparece. La niebla no es más que un tenue vapor que se desvanece a la salida del sol. Es frágil y carece de durabilidad. Pudiera ser que vivas 80 años, pero puede ser que vivas solo 12. Sea como sea, cuando comparamos nuestra vida aquí en la tierra con la eternidad futura, llegamos a la conclusión de que la vida presente no es más que un vapor que pronto se desvanece. Mas aun, tener una perspectiva correcta de la vida implica el saber que nuestra larga eternidad futura depende de lo que hagamos en esta corta existencia presente. Por tanto, lo mas sabio que puede hacer es vivir en esta vida presente a la luz de la vida venidera, sembrando para la eternidad. Después de todo, una vez estés en el cielo o en el infierno, no importara mucho si en la vida presente eras ingeniero, arquitecto, limpiabotas, etc.

III- ¿Por qué es importante esta actitud? ¿Por qué es importante el vivir concientes de que dependemos de Dios para todas las cosas, aun para los planes futuros? ¿Por qué es importante recordar que hagamos lo que hagamos El tiene el control y la decisión final? ¿Por qué es importante vivir bajo la sombra de su voluntad?

El asunto radica en que para Dios importa una verdadera perspectiva de la vida, pues ella comunica y modela la forma en que pensamos y hablamos sobre los planes futuros. En otras palabras, la visión de la vida que tengamos determina lo que hacemos y el como lo hacemos en esta vida. Recuerda que Dios nos creó no solo para hacer cosas e ir a distintos lugares con nuestros cuerpos, sino también para asumir ciertas actitudes y convicciones que reflejen una visión real de la vida y de Dios. Dios quiere que la verdad sobre Si mismo y sobre la vida se conozca y se sienta como parte de nuestra razón de ser. Así que, en todo lo que hagas, Dios exige de ti una perspectiva correcta de la vida.

¿Cómo puedo obtener una visión correcta de Dios y de la vida? Las Escrituras es la respuesta: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16-17). Amados, la Biblia es la respuesta. Escudríñala, abrázala y atesórala. Solo ella puede producir en ti raíces, raíces tan profundas como para permanecer firmes cuando llegue el fuerte viento de la prueba. Amado joven, este libro (la Biblia) te apartará del pecado o el pecado te apartará de el. Pero te aseguro que si te apartas de el andarás desorientado, como una brújula sin norte, pues solo El te puede dar la perspectiva correcta y las respuestas precisas a todas las interrogantes que le tengas a la vida. Este libro es como el zapato de la cenicienta, es el único mensaje que encaja perfectamente a las necesidades y a los anhelos más profundos del corazón.

Una palabra más a los padres. Timoteo conocía las escrituras porque la había aprendido desde niño por medio de su madre y su abuela. Tú eres una pieza clave para que tus hijos crezcan con una visión correcta de Dios y de la vida. Si tú no te saturas de la Biblia, no tendrás nada que dar a tus hijos. Te ruego con todo el corazón que abraces la Biblia y la vivas. No hay mejor predicador para tus hijos ni nada que los prepare mas para vivir sembrando para la eternidad que el ver padres que aman la revelación de Dios, que la practican y que la practican con gozo para la gloria de Dios.

¿Qué mas puedo decir? “El fin de todo el discurso es el siguiente: teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre”.

- Juan Jose Perez

miércoles, 13 de octubre de 2010

lunes, 11 de octubre de 2010

Virtud

Meditación del 11 de Octubre

"Ama Jehová las puertas de Sion, más que las todas las moradas de Jacob" (Salmo 87:2).

¿Qué significa "las puertas de Sion"
El lugar de adoración pública bajo el ceremonial levítico. Dios había ordenado un lugar especifico para adorarle: "Llevaréis al lugar que Jehová vuestro Dios haya escogido para hacer habitar allí su nombre todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, la ofrenda alzada de vuestras manos, y todas vuestras más selectas ofrendas votivas que hayáis hecho a Jehová" (Deuteronomio 12:11). 
Años después, ese Sion fue el lugar indicado claramente por el designio divino: "Jehová de los Ejércitos, quien habita en el monte Sion… Será traído presente al lugar dedicado al nombre de Jehová de los Ejércitos, al monte Sion" (Isaías 8:18;18:7).
 
Dios hizo habitar Su nombre en el monte de 
Sion, entonces, las puertas deben entenderse como el lugar público donde los creyentes se reunían a adorarle, el lenguaje del texto es metafórico. En contexto histórico, el monte Sion designaba el Templo. Cuando dice que Dios ama más las puertas de Sion, entiéndase que los afectos divinos se deleitan más en la adoración pública que en la personal o privada.

Alguien dirá que el Señor era adorado no solo en las puertas de Sión sino también en las  moradas de Jacob. 
Nadie suponga que la posteridad de Israel despreciaba la adoración familiar para adorar en el Templo. De ninguna manera, puesto que Josué dice: "Yo y mi casa serviremos a Jehová" (Josué 24:15). 
La adoración divina era siempre en ambos lugares. En Sion era pública y en las moradas o tiendas de Jacob, privada. El significado del verso es que Dios se deleita más en la pública que en la personal o privada. 
Jehová se deleita en la adoración que personas y familias hacen,  pero más en el culto público. Así fue en aquel entonces y así es ahora, con la salvedad que en el Nuevo Testamento no hay un lugar más santo que otro, como hubo en el Antiguo Testamento, específicamente con el Monte de Sión.

¿Por qué en el NT no hay tal lugar santo como antes? 
El templo del AT fue hecho mediante ordenanza venida del cielo: "Ten cuidado de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas. Mas bien, solo en el lugar que Jehová haya escogido en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando" (Deuteronomio 12:13-14)
El Templo fue sombra o tipo de Cristo, y cuando Cristo vino, las sombras o tipos desaparecieron: "Respondió Jesus y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré" (Juan 2:19). En el NT no hay mandamientos que indiquen que tal o cual lugar sea mejor para adorar a Dios que otro. El sitio es indiferente, y ha de ser escogido por la prudencia humana como aquel que sea más conveniente para todo.

No hay regla obligatoria para el lugar, es general:
"Hágase todo decentemente y con orden" (1Corintios 14:40). Es superstición decir que una adoración es más santa que otra en razón del lugar donde se realice. La promesa de Cristo despeja cualquier duda al respecto: "Porque donde dos o tres están congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20). No dice cuando dos o tres estén reunidos en tal lugar, sino donde dos o tres estén reunidos.

Pablo define a sus hermanos en la fe con estas palabras:
"Nosotros tenemos la mente de Cristo" (1Corintios 2:16). Se esforzarán en amar lo que Dios ama y preferir lo que Dios prefiere. No deshonres a tu Dios y Redentor. 
¿Podrá haber un texto tan a la mano y que con tanta fuerza te ponga en la misma onda que tu Señor?
"Ama Jehová las puertas de Sion, más que todas las moradas de Jacob".

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

sábado, 9 de octubre de 2010

Cuán grande es nuestro Dios

Meditación del 9 de Octubre

"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos"  (Gálatas 6:9)
 
El apóstol trae una atinada precaución, tenemos la tendencia a cansarnos de hacer el bien u obedecer a Dios, que es lo mismo.
Somos muy propensos a inflarnos, pero muy rápidos para excusar nuestra irresponsabilidad, sobre todo en lo que aquí se refiere, hacer el bien a otros. Virtud escasa, precisamente aquélla que más ayuda a dar gloria a Dios e identificarnos como criaturas redimidas por Cristo, como está escrito: "En esto conocerán todos que soy mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:35).  Las virtudes más altas son difíciles de alcanzar, y en las que más nos cansaremos.
El texto supone (1) paciencia y (2) hacer el bien; cualquiera que falte lo echa a perder.
 
Paciencia. "No nos cansemos". 
Si la distancia entre dos ciudades es de 146 kms., y alguno sólo ha recorrido 100 km, no puede decir que ha terminado la jornada; debe seguir hasta el fin: "Que le serviríamos en santidad y en justicia delante de El, todos nuestros días" (Lucas 1:75). 
Los buenos frutos aceptables delante de Dios son aquellos que están sazonados con la paciencia, Cristo no los comerá si le ponemos otra salsa: "Mas la que cayó en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia" (Lucas 8:15); buenas obras, con paciencia. Un corazón que se deleita en hacer el bien, siempre. 
No faltará la tentación a desmayar y apartarse del deber, pero la gracia de Dios nos sostendrá.

¿Cómo mantener la paciencia? 
Mientras mantengas tu esperanza de felicidad en el mundo porvenir que Cristo ha prometido, estarás corriendo con paciencia, esperando en quietud la cosecha.

Ahora bien, el cristianismo es religión del corazón más que de la conducta. 
No que la buena conducta se desprecie, de ninguna manera, sino que es como el buen cheque bancario que resuelve muchas necesidades siempre y cuando el papel esté respaldado por lo que se ha depositado en el banco. 
De manera semejante, un acto piadoso será aceptado delante de Dios cuando tiene un corazón temeroso y recto que lo respalda.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

viernes, 8 de octubre de 2010

Fortaleza

Pide excusas.
Sé deferente con otros.
Evita el camino corto.
Di la verdad.
Ofrece gentileza.
Busca alianzas.
Sé voluntario y toma el palillo roto.
Trabaja a largo plazo, sacrifica lo corto.
Demuestra respeto a todos, no sólo a los obviamente fuertes.
Comparte crédito y sé público en tu gratitud.

Arriesgar apariencia de debilidad toma fortaleza. Y el mercado lo sabe.

Seth Godin.

Meditación del 8 de Octubre

"El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de 430 años" (Exodo 12:40).
 
En una tierra donde somos peregrinos no esperemos vivir como los que aman o son naturales de esa tierra. Los moradores de este mundo aman las facilidades y prosperidad terrenal de aquí, porque es su único anhelo. 
Si tú eres hijo de Dios no olvides nunca tu condición de peregrino, estás aquí de paso hacia la patria celestial. No te extrañe que los hombres mundanos vivan con más facilidad que tú, porque no eres de aquí sino de arriba, del cielo, los que han nacido de Dios son de Dios y hacia Dios van.
Esfuérzate en mantener conciencia de tu condición, no aspires  a vivir como viven los incrédulos. Sea tu corazón como el de David: "Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mi" (Salmo 131:1).
 
Hay conexión íntima entre tu corazón y los ojos: mirarás hacia donde esté inclinada tu alma. Cuida tu corazón, que no se envanezca con las cosas de este mundo y entonces todo lo demás estará en orden. 
Cuán hermosa es la humildad de corazón. Imitemos esto en la piedad, modestia y sencillez de los hijos de Dios. Los peregrinos y todos los que dicen ser Cristianos profesan serlo, pues la mortalidad del cuerpo y la inmortalidad del alma así lo confirma, que somos extranjeros en este mundo.
 
El extranjero mira en su corazón el lugar donde pertenece y también orienta sus pasos hacia la patria: "Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la porvenir" (Hechos 13:14). La vida del c
ristiano se resume en buscar otro país. Esta actitud de corazón puedes verla sin mucha dificultad al leer la vida de los patriarcas, que sea la tuya también.
Esta época de materialismo desenfrenado es tiempo muy adecuado para practicar moderación, propia de los peregrinos que van hacia la patria celestial.

Amén
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

jueves, 7 de octubre de 2010