jueves, 7 de octubre de 2010

Meditación del 7 de Octubre

"Los días de nuestra vida son setenta años; y en los más robustos, ochenta años. La mayor parte de ellos es duro trabajo y vanidad; pronto pasan, y volamos" (Salmos 90:10).

El acortamiento en edad debiera hacernos reflexionar sobre la brevedad de la vida. En la época antes del diluvio los hombres alcanzaron larga edad, el registro bíblico nos refiere de 900 años en algunas personas, pero a medida que el tiempo ha ido transcurriendo la edad se ha ido acortando y los muy robustos apenas llegan hoy a 80 años.  
Recientemente me enteré que la edad promedio en ancianos es de unos 65 años. Si mil años son pocos en comparación con la eternidad, mucho más 65. Medita, pues, en la brevedad, no de la vida humana, sino de tu propia vida.

En un mundo de tantos avances computacionales donde ya ha sido medida con precisión la distancia que hay entre la Tierra y muchos astros del universo, es verdaderamente lamentable y triste que los más robustos no puedan contar o ver por sí mismos setenta años.

Multitud de hombres y mujeres mueren cada día, todos testigos 
presenciales de esta realidad. Y sin embargo, no obtenemos sabiduría de esa cita ineludible, que un día moriré y tendré que dar cuenta a Dios. 
Que nuestra oración delante del Creador sea: "Señor, dame un corazón diligente y entendido para trabajar en procura de obtener un juicio correcto de la vida humana".

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

miércoles, 6 de octubre de 2010

Cinturón de seguridad

Meditación del 6 de Octubre

"Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos" (2 Corintios 5:14-15)

Es sabiduría de todo creyente usar el tiempo presente y esforzarse al valioso deber de vivir para Dios y no para sí mismos. Que el esfuerzo se haga así: con un motivo y una dirección.

Que tu móvil a la obediencia sea la auto negación de Cristo
Para empezar debo decirte que empieces no buscando tu gloria personal, porque si lo personal crece puede ser clara señal de que la gloria de Dios esté decreciendo en ti por causa de ti. 
El ejemplo general y particular a seguir lo dice así: "Yo no busco mi gloria" (Juan 8:50). Y en otro lugar agrega: "Porque ni aun Cristo se agradó a Sí mismo" (Romanos 15:2). 
¿Cómo saber si uno se agrada a sí mismo? 
Cuando estés mas atento a los resultados que al cumplimiento del deber frente a Dios.

Será de muy pobre resultado cuando al final te des cuenta que gastaste la vida en vanidad, en lo que no aprovecha al alma. Será de inefable gozo y consuelo cuando puedas decir tal como  el apóstol: "He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día. Y no solo a mí, sino también a todos los que han amado su venida" (2Timoteo 4:7-8).

Entrégate sin reservas tu mismo a Dios
Toma la llave de tu corazón y dásela a Cristo y no guardes una copia de reserva para ti. Dile como el apóstol: "Señor, ¿qué quieres que yo haga?" (Hechos 9:6). Y si ya lo hiciste, entonces toma ocasión para renovar tu entrega de corazón a Cristo.

Asegúrate de preferir los intereses de Cristo antes que los tuyos. Porque si por amor a Dios puedes olvidarte de ti mismo, entonces el Señor se acordará mejor de ti. 
Esto es, que tomes el debido cuidado de tu deber y Dios cuidará de ti. 
Pon vela y guarda sobre tus motivos carnales, porque las Escrituras nos enseñan el triste cuadro de los que seguían a Cristo por interés material, no para servirle en espíritu y verdad: "Me buscáis, porque comisteis el pan y os saciasteis" (Juan 6:26). 
Quienes son así, suelen abandonar su fidelidad al ser visitados por calamidad o adversidad. 
Que nunca sea tu caso.
Será siempre tu sabiduría y tu deber referir toda buena acción, no al Yo, sino a nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

martes, 5 de octubre de 2010

Lo que no es perdonar.2


¿Qué sucede cuando no hemos pecado, sino más bien otros han pecado contra uno? ¿Qué hacer? El sermón del Pastor Mark Driscoll (this week’s sermon on Luke 11:1-4,)se enfoca en la Oración del Señor, en particular en cómo Jesús encara el pecado que se comete en contra de uno, y explica que hay dos opciones: perdonar o amargarse. Perdonar es la opción bíblica. 
He aquí un resumen. Si desea leerlo completo o incluso descargarlo, here.

5. Perdonar no es olvidar.
Uno de los grandes mitos cristianos. 
Bueno, perdona y olvida.” 
No, no es así. No puedes perdonar y olvidar. No puedes.

Fuiste violada, molestada, maltratado, golpeada, traicionado, abusado, mentido. “¿Olvidarlo?” No. Es imposible. 
Algunos citan el libro de Jeremías, donde dice que Dios no recordará más el pecado. Y argumentan “¿ves? Dios no recuerda nuestro pecado.” 
Pero deja decirte esto: Dios recuerda nuestro pecado. El es omnisciente, todo lo sabe, no olvida nada, sabe todas las cosas, ¿correcto?
Si Dios en los cielos dijera “olvidaré un montón de cosas”, cesaría de ser Dios.
¿Qué significa entonces que Dios no recuerda más el pecado?
Significa que Dios ha escogido no interactuar con nosotros basado en lo que hemos hecho, sino que interactuará con nosotros basado en lo que Cristo ha hecho. 
Significa que ha escogido vernos como nuevas criaturas y ha escogido trabajar por un nuevo futuro. 
Significa que el primer pensamiento de Dios hacia nosotros no es el pecado que hemos cometido, sino la obra que Jesús ha hecho por nosotros y en nosotros, y por gracia, seguirá haciendo.
No significa que Dios no tenga ni idea de lo que hiciste ayer. Dios no olvida nada.
Luego veo esto en consejería, cuando alguien peca contra otro y dice “no debieran ni recordar eso.” Es imposible. Recientemente me encontré en una situación donde el esposo cometió adulterio. Lo miré y le dije algo así: “Te acostaste con la mejor amiga de tu mujer. Ella nunca olvidará eso. Ahora bien, puede escoger no interactuar contigo a la luz de eso. Ella podría escoger perdonarte. Pero nunca olvidará lo sucedido, porque fue un cataclismo." 

6. 
  1. Perdonar no es cesar de sentir dolor.

El hecho de doler no quiere decir que has fallado en perdonar. Todavía duele. Algunos han hecho cosas horribles contra ti. Cosas horribles hechas a ti. Con toda sinceridad, lo siento.
Y sería cruel decir “si los perdonaste no debiera dolerte más.” Claro que duele.  
La Biblia dice que nuestras lágrimas secarán en la resurrección de los muertos, cuando llegue el reino. Significa que lloramos todo el camino hasta Jesús. Todavía duele. 
Está bien que lo sientas.

7. Perdonar no es un evento aislado.
No es que perdonaste y se acabó. A veces, continúa la pecaminosidad y es necesario continuar perdonando. Otras veces has perdonado, pero luego hay momentos emocionales donde se siente como la primera vez.
Conozco a una mujer cuyo esposo cometió adulterio en su contra. 
El realmente se arrepintió y ella honestamente lo perdonó, y ambos han seguido consejería bíblica y han marchado bien. Pero hay ocasiones, confiesa ella, incluso en la iglesia, cuando su esposo no ha hecho nada malo -y han pasado años del suceso- y ella lo ve hablando con otra mujer, y la sola ocasión de verlo en tal circunstancia levanta en su alma todo aquel antiguo sentimiento de traición. Y necesita perdonarlo una vez más por lo que sucedió en el pasado.
Algunas veces requerimos perdonar constantemente.

8. Perdonar no es descuidar la justicia.
Puedes perdonar y llamar a la policía y arrestarlos. 
Puedes perdonar y testificar en su contra en un tribunal. 
Romanos 13 insta a obedecer al gobierno.

Algunos dirán “creí que me habías perdonado.” Sí, hemos perdonado. Pero has cometido un crimen, violado la ley. Y eso trae consecuencias.
Si has robado, debes restituir. Si has mentido, necesitas ir y decir la verdad.
Puedes perdonar y perseguir justicia.

9. Perdonar no es confiar.
Escucho lo siguiente todo el tiempo: 
Mi papá abusó de mí. Me ha pedido perdón. ¿Puede cuidar a mis hijos pequeños?.” 
No. De ninguna manera.
Mi novio o mi esposo me golpeó, pero me ha pedido perdón. ¿Podemos dejarlo como estaba y seguir adelante?" 
No. De ninguna manera.
Sabes, la confianza se construye lentamente. Se pierde muy rápido. 
La confianza se construye lentamente.
Aquellos de ustedes con cierta simpleza, aprendan a otorgar confianza lentamente; se pierde muy rápido. Algunos entregan todo el corazón y nunca lo recuperan. Otórgalo paso a paso, y si alguien peca groseramente contra ti, la confianza debe reconstruirse con el tiempo. No es confiable, de confiar. 
Algunas personas podrán ser confiables si hay frutos y arrepentimiento continuos luego de recibir ayuda. Otras gentes nunca serán confiables porque sencillamente el riesgo es muy alto. 
Especialmente con niños, porque son vulnerables.

Hemos de ser extremadamente cuidadosos con aquellos en quienes confiamos.

10. Perdonar no es reconciliar.
No se trata de andar juntos y que todo esté bien. Cerraste el capítulo y todo ha vuelto a lo normal. No es cierto. Toma una persona arrepentirse. Toma una persona olvidar. Pero son necesarias dos personas para reconciliación.
Pablo dice “en todo lo que esté a tu alcance, procura vivir en paz con todos.” Analiza lo que dice: “haz lo mejor de ti, pero nunca estarás en paz con cada uno. Si no logras paz, procura no tener tú la culpa.” Toma dos personas reconciliarse.
Una amiga mía está en proceso de divorcio ahora mismo porque ella reconoce su pecado, el problema realmente es del marido; ella dice “te amo y te perdono, si te reúnes a consejería, te sometes a las autoridades de la iglesia, extenderé mi mano hacia ti y nos podemos reconciliar y salvar este matrimonio.” 
El contesta “no. yo no he hecho nada malo, no tengo por qué escuchar al pastor ni buscar consejeros, no necesito escuchar a nadie. Es tu culpa.
No habrá reconciliación. No con un hombre así. Arrepentirse toma uno, perdonar toma uno, reconciliarse es de dos.
Perdón y Justicia
Al oír estas cosas, en algunos de ustedes -igual que en mí- se levantará un fuerte sentido de justicia. Dirán “si perdono, ¿dónde está la justicia?
Amados, la justicia llega por medio de Jesucristo.
O bien los otros vendrán a fe en Cristo y tú obtendrás justicia en la cruz, donde Jesús derramó su sangre por sus pecados así como la derramó en tu lugar por tu pecado, porque el Señor sabe que hemos herido a otros también. 
O, si permanecen no arrepentidos, tu perdón no significa que en última instancia sea final.

Pecaron contra ti y contra Dios, y a medida que perdonas, los dejas en manos de Jesús. Y si continúan en su estado de no arrepentimiento y no procuran al Señor buscando ser perdonados, enfrentarán a Cristo al final. Y serán juzgados y sentenciados a tormento eterno consciente en el infierno, sufrirán por la eternidad por todo su pecado, pagando así su deuda eterna al Dios viviente.
Al perdonar, no se descuida la justicia.

Dejamos en manos del Juez perfecto ejecutar justicia perfecta, bien sea en la cruz o en el infierno; de cualquier modo se hará justicia.
Perdonemos a la luz de esto.
P.Mark Driscoll. http://blog.marshillchurch.org/2010/09/27/10-things-forgiveness-is-not/

Meditación del 5 de Octubre

"A él, Dios le resucitó, habiendo desatado los dolores de la muerte; puesto que era imposible que él quedara detenido bajo su dominio" (Hechos 2:24).
 
Los dolores de la muerte y sus cadenas fueron muy débiles para mantener encerrado al Señor Jesús.
 
En el Señor Jesús hubo debilidad visible, pero al mismo tiempo Omnipotencia invisible: "Por esto me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar" (Juan 10:17)
Murió en esa visible debilidad. Su muerte fue claro ejemplo de esa fragilidad que ocultaba Su deidad, se vistió a Sí mismo de infinita humillación. Pero Su resurrección hizo manifiesta Su divinidad.
La fuente de consuelo del creyente es la resurrección del Señor Jesús, se trata de Su victoria contra el mayor mal de los hijos de los hombres, el enemigo de la muerte. Tomó la muerte como toma el león su presa: por el cuello, la sacudió y la enterró para siempre: "Por medio de la muerte venció al que tenia el imperio de la muerte" (Hebreos 2:14)
Quitando el mal hizo el bien.

Por esta misma razón, el artículo mayor en la Confesión de Fe apostólica es el hecho de la resurrección. Como dice Pablo: "Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación; vana es también vuestra fe" (1Corintios 15:14). La misma puerta a salvación es también la confianza en este hecho: "Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y si crees en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos, serás salvo" (Romanos 10:9). 
Este es el centro del Cristianismo, que Dios levantó a Cristo de la muerte. El Evangelio cuelga de esto: "El Señor Jesús resucitó".

La resurrección del Señor es la llave que abre el chorro de las misericordias divinas. Por este hecho son encarcelados todos nuestros enemigos espirituales: "Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad" (Efesios 4:8). La muerte halló la muerte matando a Cristo y él resucitar para nuestra justificación. Por so dice nuestro Salvador: "No temáis manada pequeña" (Juan 14:33).

Toda gracia y bendición espiritual viene por la resurrección: perdón, justificación, santificación y glorificación: "Quien fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación... Como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida... Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios traerá por medio de Jesús, y con él, a los que han dormido" (Romanos 4:24;6:4; 1Tesalonicenses 4:14).

Además, el poder de la Gracia de Dios se canaliza y vigoriza al creyente a través de la resurrección de Cristo: "Anhelo conocerle a él y el poder de su resurrección, y participar en sus padecimientos, para ser semejante a él en su muerte" (Filipenses 3:10). 
La vida y capacidad de sufrir negándonos a nosotros mismos por amor a Dios, fue creada en nuestra alma por el mismo poder que levantó a Jesucristo de entre los muertos. 
Él fue resucitado para ser la raíz o fuente de la vida sobrenatural o espiritual.

El poder del Espíritu te levanta y sostiene a ti. 
Dios opera en el creyente teniendo siempre como referencia la resurrección de Jesucristo. 
El poder de la resurrección actúa en el creyente, levantó a Cristo de la peor corrupción -la muerte por nuestros pecados- y ese mismo poder te levantará a ti en el Día de gloria.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

lunes, 4 de octubre de 2010

Lo que no es perdonar.1


¿Qué sucede cuando no hemos pecado, sino más bien otros han pecado contra uno? ¿Qué hacer? El sermón del Pastor Mark Driscoll (this week’s sermon on Luke 11:1-4,)se enfoca en la Oración del Señor, en particular en cómo Jesús encara el pecado que se comete en contra de uno, y explica que hay dos opciones: perdonar o amargarse. Perdonar es la opción bíblica. 
He aquí un resumen. Si desea leerlo completo o incluso descargarlo, here.
Y digo esto... con un sentido enorme de amor y compasión y esperanza para ti. Necesitas perdonar aquella persona o grupo que te ha herido en lo profundo... Pienso que muchos cristianos no saben discernir lo que en verdad es perdonar, así que les escribo esta larga lista
  1. Perdonar no es aprobar o disminuir el pecado. 
No es decir “está bien, todo el mundo se equivoca, nadie es perfecto”, o decir “bueno, ni que fuera tan grande, han pasado cosas peores.” ¡Sí es un asunto grande! Es tan grande que Dios envió a Su Hijo a morir por ello. No deshonres la cruz de Cristo al aprobar o disminuir algo que requirió la muerte de Dios.

2.Perdonar no es permitir pecado. 
Veo esto con frecuencia, esposas que malinterpretan la sumisión. Dice “bueno, el esposo es la cabeza del hogar, se supone que debe dirigir amorosamente.” Cierto. Se supone que guíe en amor siguiendo los pasos de Cristo, y si no sigue a Jesús, la esposa no debiera seguir al esposo porque en última instancia quien guía es el Señor y la primera descripción de la esposa es ser ayuda idónea.
Y algunas veces los esposos son tontos. Toman decisiones financieras estúpidas. Toman decisiones espirituales inadecuadas. Evitan la autoridad -buena y espiritual- que intenta corregirlos.
Y en el juego del perdón, la esposa consiente y permite. Se convierte en cómplice de la rebelión y pecado y tontería [del esposo]. 
Es posible perdonar sin permitir o participar en el pecado. Por ejemplo, tienes un amigo o algún miembro de la familia que es adicto a drogas, puedes perdonarlo sin facilitar su pecado. Perdonar no es permitir. Perdonar incluso incluye confrontación y amonestación, y luego es algo que debemos hacer.

3. Perdonar no es negar lo mal hecho. 
No fue así, no sucedió. Olvidé todo el asunto y sigo adelante. Es como si nunca hubiera pasado. No he permitido que me afecte.” 
No es verdad. Perdonar no es negar lo mal hecho. Perdonar no es negar que alguien pecó contra ti.

4. Perdonar no es esperar a que te pidan perdón. 
Algunos dicen “perdonaré tan pronto como vengan a pedirlo.” Odio tener que decirlo, pero hay gente que nunca pedirá excusas. 
Algunas gentes continuarán su curso de vida rebelde, destructivo y tonto. 
Algunas gentes seguirán en su necia y religiosa auto-justicia y nunca confesarán o lo admitirán. 
Algunas gentes se mudarán lejos, nunca podrás hablarles otra vez. 
Algunas gentes morirán antes de que puedan articular arrepentimiento. 

Perdona antes de que vengan a pedírtelo.

P.Mark Driscoll. http://blog.marshillchurch.org/2010/09/27/10-things-forgiveness-is-not/

Tributo

UNA MAJA
Muerden su pelo negro, sedoso y rizo
los dientes nacarados de alta peineta,
y surge de sus dedos la castañeta
cual mariposa negra de entre el granizo.

Pañolón de Manila, fondo pajizo,
que a su talle ondulante firme sujeta,
echa reflejos de ámbar, rosa y violeta,
moldeando de sus carnes todo el hechizo.

Cual tímidas palomas por el follaje,
asoman sus chapines bajo su traje
hecho de blondas negras y verde raso,

y al choque de las copas de manzanilla
riman con los tacones la seguidilla,
perfumes enervantes dejando el paso.
Julian del Casal, 
Cuba (1863-1893)

Meditación del 4 de Octubre

"A lo suyo vino, pero los suyos no le recibieron" (Juan 1:11).

Jesús no tuvo el respeto y valor que justamente debió recibir. Y por cierto que es algo muy miserable ser despreciado por quienes uno intenta hacerles bien. No le dieron respeto ni como profeta, ni siquiera como alguien que debía ser valorado por ser muy religioso. 
Fue considerado bajo y digno de ser despreciado: "No le recibieron".

Todos le reconocieron, menos el hombre. 
Los ángeles en Su nacimiento: "¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres de buena voluntad!" (Lucas 2:14)
El viento y el mar le obedecían: "Los hombres se maravillaron y decían: ¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y el mar le obedecen?" (Mateo 8:27)
Cuando estuvo en el desierto las fieras no se atrevieron a tocarle: "Estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba con las fieras, y los ángeles le servían" (Marcos 1:13)
Los demonios que poseyeron aquel hombre testificaron de Su honra: "Cuando vió a Jesús, exclamó, se postró delante de él y dijo a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Te ruego que no me atormentes!" (Luc.8:28)

Los gobernantes de Jerusalén trataron con más honra a Juan el Bautista que a Jesús, aunque Juan nunca hizo milagros ni enseñó con la autoridad que Jesús lo hizo. Para interrogar al Señor no enviaron una delegación distinguida como hicieron con Juan, sino que simplemente enviaron a preguntarle si era el Mesías o no: "Este es el testimonio de Juan cuando los judíos le enviaron de Jerusalén unos sacerdotes y levitas para preguntarle" (Juan 1:19)
Juan fue hijo de sacerdotes, familia distinguida en Israel. Jesús fue hijo de carpintero.

No sólo prefirieron a Juan antes que a El, sino peor, a un maleante como Barrabás: "Entonces todos gritaron de nuevo diciendo: ¡No a éste, sino a Barrabás! Y Barrabás era un asaltante" (Juan 18:40). Preferirían a cualquiera antes que a Jesús. Tuvieron muy poca estima de Cristo, si es que tuvieron alguna, para agravación de su culpa: "Vosotros negasteis al Santo y Justo; pedisteis que se os diese un hombre asesino" (Hechos 3:14)
El peor de los hombres fue más digno que Cristo a los ojos de sus contemporáneos. En sus pensamientos y palabras fue menospreciado a grados muy bajos, como alguien repugnante, le respondían con palabras ofensivas y sin razón: "Respondieron los judíos y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros que tu eres samaritano y que tienes demonio?" (Juan 8:48)
No había en aquel tiempo insulto más hiriente que decirle a alguien samaritano y endemoniado, traficante de drogas es decente en comparación, en aquella sociedad. 
Para Cristo las ofensas fueron mucho más fuertes porque conocía el corazón humano y veía la tirria con que decían. Además de que sus sentidos eran más despiertos que los demás hombres, causándole más impresión que a otros. Se trataba de un hombre que tan pronto como nació empezó a ser perseguido. 
La condición de Cristo fue la más miserable que ha habido en este mundo: "Como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos".

Esto nos hace ver la diferencia entre el hombre carnal y el pueblo de Dios. 
El incrédulo prefiere tener su porción en esta vida que en el Paraíso. Para ellos el domingo es día de fiesta. Para el hijo de Dios es el día de adorar al Señor.  Los profanos se dedican a profanación. Tú, como creyente, sé diferente: estima y valora comunión con Cristo. Sintoniza tu corazón con el profeta:
"En gran manera me gozaré en Jehová; mi alma se alegrará en mi Dios. Porque me ha vestido con vestiduras de salvación" (Isaías 61:10).

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

sábado, 2 de octubre de 2010

Privacidad

¿En verdad te importa la privacidad?

No estoy seguro de ello.
Si te importara, no tendrías tarjetas de crédito, porque después de todo, ellos sabrían en qué gastas tu dinero. Y no usarías el teléfono, porque en alguna parte una computadora se dedica a rastrear tus llamadas.

Lo que nos importa a la mayoría es ser sorprendidos. No deseas que la compañía de tarjetas de crédito sepa dónde te hospedaste y si compraste flores a alguien que no es tu cónyuge -y que luego te envíe un cupón con ofertas de descuento, ¿correcto? Incluso si es un buen cupón, e incluso si saben que lo necesitas. No, no quieres esto porque las sorpresas molestan.

Mucha gente se pierde en esto de la privacidad. Facebook es la compañía que ha tomado la posición de que la privacidad no se asume. Han tenido uno que otro problema, mal manejado algunas comunicaciones de sus usuarios, pero básicamente ofrecen la religión de la no-privacidad. Una o dos generaciones enteras listas para crecer -creciendo- en público.
Que después no nos sorprenda.

Seth Godin.
http://sethgodin.typepad.com/

Meditación del 2 de Octubre

"Por lo cual también Dios le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre" (Filipenses 2:9).
 
La exaltación del Señor Jesús comenzó en la resurrección y terminó sentándose a la diestra del poder de Dios. Su exaltación fue una respuesta a Su humillación, Su muerte fue respondida con Su resurrección, al ir a la tumba ascendió a los cielos y echándose en el sepulcro se sentó a la diestra del Padre.

Ahora bien, en relación a Su exaltación, literalmente fue tomado de la tierra y llevado arriba: "Mientras ellos le veían, él fue elevado; y una nube le recibió ocultándole de sus ojos" (Hechos 1:9). Fue llevado adonde todos los creyentes también serán llevados. Cuando subió, ya glorificado, no cambió de naturaleza sino de lugar. Su cuerpo sigue siendo de naturaleza creada, finita. 
Esta es la glorificación de Su persona que habla el texto de hoy. Todas las nubes que eclipsaban Su divinidad fueron quitadas. Pero nadie entienda que echó a un lado la naturaleza humana con que se vistió, porque esto es parte esencial de Su oficio como Mediador que continuará por toda la eternidad. 
Lo que puso a un lado fueron todas las debilidades que conlleva el cuerpo humano. Sobre la tierra fue ignorante de algunas cosas referentes al Juicio Final, pero ahora tiene toda la sabiduría y todo conocimiento.

Se sentó a la diestra del poder de Dios: "Jehová dijo a mi señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies" (Salmo 110:1). Como si fuera la bienvenida a Cristo tan pronto entró al cielo: Dios tomó a Su Hijo por la mano y lo sentó en el trono.
Darle todo poder y toda autoridad para gobernar significa que le fue restaurado el pleno uso de Su deidad. 
Tenía eterno poder como la Segunda persona de la Trinidad, igual al Padre, pero ahora como Dios encarnado le es restaurado: "Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: Toda potestad me ha sido dada en el cielo y en la tierra" (Mateo 28:18). 
Más aún, todos Sus enemigos doblarán sus rodillas delante de El. 
Jesús recibirá adoración de todos los ángeles, de todos los hombres y aún de los demonios.

Que tu sabiduría sea dedicarte a buscar las cosas celestiales. 
¿Cómo? 
Imitando a Jesucristo, lo que El hizo corporalmente, hazlo tú en lo espiritual. Pón alegría y buenos afectos a todos tus deberes. 
Lo que otorga buenos sentimientos al trabajo de un obrero es la recompensa del salario, obreros mal pagados suelen ser lentos y perezosos, los bien pagados suelen ser entusiastas y diligentes.
Por tanto, piensa más a menudo en la venida de Cristo, quien coronará todas y cada una de tus buenas obras: "Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1 Corintios 15:58). 
Fe en Cristo nos hace dar obras de fe, esperanza de gloria nos hace parir más frutos.

Si inflas una vejiga y la sueltas para que ascienda, notarás que su tamaño aumenta ha medida que sube. De manera similar, a medida que busques las cosas de arriba -lo celestial-, aumentará el poder de tu corazón y la promesa del texto será más segura: "Como tú estás muerto; tu vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo tu vida se manifieste, entonces tú también serás manifestado con él en gloria" (Colosenses 3:4).

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org

viernes, 1 de octubre de 2010

Lectura

Meditación del 1 de Octubre

"Y ahora vosotros sabéis qué lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio" (2 Tesalonicenses 2:5-7).
 
Es como si dijera que, parte del juicio divino sobre quienes desprecian a Cristo, ya el misterio de la apostasía obra secretamente como sistema, estaba en sus inicios, y que un impedimento presente pronto sería quitado y el Anticristo manifestado.

El misterio de la iniquidad. 
En palabras del ministro Manton es: "Un sistema espiritual maligno, cuyo fin es usurpar el reino de Cristo, sus dignidades y prerrogativas sobre la Iglesia, y bajo una máscara de religión y piedad introducir allí un reino de tinieblas y pecado". Es opuesto a la esencia del Evangelio, aunque se presenta como evangélico, un misterio.
Para entender mejor este misterio es necesario presentar qué es la piedad y luego la iniquidad. 

Cuando el hombre desobedeció a Dios se hizo un extraño para sí mismo, el pecado se entronizó y el hombre cayó de sí mismo. De ahí en adelante su yo o principal interés no fue más su alma, sino su yo carnal o pecaminoso. 
Muchos hacen daño a sus almas, pero nunca a su carne. 
Son gobernados por los apetitos de la carne: "Lo que ha nacido de la carne, carne es" (Juan 3:6). Aman  placeres, honores y ventajas de este mundo en desprecio de lo espiritual: "Porque en otro tiempo nosotros también éramos insensatos, desobedientes, extraviados. Estábamos esclavizados por diversas pasiones y placeres, viviendo en malicia y en envidia. Éramos aborrecibles, odiándonos unos a otros" (Tito 3:3). 
No todos son fornicarios o ladrones o asesinos, ni todos viven en la misma forma de pecado, pero todos se han apartado de Dios, su mente es carnal.

La piedad rescata hombres y mujeres de ese estado espiritualmente caído y los trae a Dios y Su Cristo: "Porque la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres, enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas" (Tito 2:11-12). 
La piedad nos trae conocimiento, amor, adoración y obediencia al Único Dios verdadero. Dios lo hace a través de la fe, en la obra perfecta de su bendito Hijo Jesucristo: "Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus transgresiones y encomendándonos a nosotros la palabra de la reconciliación. Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él" (2Corintios 5:19-21). 
El misterio de la piedad es principalmente visto en esto: "Grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en la carne" (1Timoteo 3:16).

Ahora bien, el misterio de la iniquidad es lo contrario a esto, aunque procura mantener una imagen que se le parezca. 
Profesan conocer a Cristo, cuando en realidad son enemigos de Su cruz,  la auto-negación evangélica (Filipenses 3:19). 

No resulta difícil distinguir los verdaderos ministros de Cristo de los falsos: "Más bien, en todo nos presentamos como ministros de Dios: en mucha perseverancia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias… en pureza, en conocimiento, en tolerancia, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor no fingido" (2Corintios 6:4-6). 
La regla es muy clara, donde los hombres procuran la grandeza del mundo allí es seguro que el Evangelio no reina, porque la gran lección del camino de la fe es la auto-negación, los falsos son conocidos por el amor a la pompa y facilidad terrenal.

Está prohibido meternos en las cosas secretas de Dios, pero no es curiosidad adentrarnos en las cosas reveladas. Al leer ciertos pasajes de la Biblia se levantan interrogantes, aprendamos entonces a diferenciar verdades reveladas de las escondidas, sin incursionar en las  escondidas por Dios mismo porque El ha puesto un velo para cubrirlas.

Y en las reveladas seamos prudentes, conocer la medida de uno, no aventurarnos en asuntos más allá de nuestra capacidad interpretativa. Primero  verdades sencillas y poco a poco ganar terreno hacia lo difícil. No te apresures. Compara las profecías con los hechos de la historia que parecen guardar relación con nuestra fe.

Amén.
P.Oscar Arocha; www.ibgracia.org