viernes, 9 de abril de 2010

Meditación del 9 de Abril

“Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos” (Números 13:30).


Entre el pueblo hubo una facción creyente. Su reacción fue buena, confiada no en su poder, sino en el poder y promesa de Dios: Dios conocía lo que había en el corazón del pueblo de modo que nos les mandó a espiar la tierra, más bien se los permitió para probarles lo que había en sus corazones.
Caleb salió victorioso de la prueba.

Es sabido, por la Biblia y nuestra experiencia, que en toda sociedad hay hombres y mujeres corruptos, pero al mismo tiempo es difícil que no aparezca un hombre fiel, helo aquí. Entre los doce apóstoles hubo un Judas, y entre los doce espías un Caleb y un Josué. Dios no abandonará nuestras buenas causas, aun cuando sea con muy poco.


Josué calló y sabiamente pospuso hablar para un momento más adecuado, con que sólo hablara
Caleb era suficiente. Es notorio que éste fue un hombre de fe o de mente espiritual, pues su convicción le impulsó a hablar y le sostuvo cuando toda la multitud estaba en contra de los que ellos creían.

En ningún momento se le oyó decir: "que puedo hacer Yo y Josué contra todo un pueblo, o ir en contra de diez príncipes" por el contrario mire su valentía de fe: “Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego”.

Esto es lo que llamaríamos nadar en contra de la corriente, conducir sus amigos a la verdad y los enemigos contra su persona. Aceptó el reto y enfrentó la multitud.


Aprendamos de
Caleb: cuando un hombre de convicción se dispone a defender un caso, no considera tanto el número o capacidad de sus oponentes sino la legitimidad de la causa a defender. En tales casos el individuo tampoco pone mucha atención a si está sólo o acompañado.

Será siempre el amor a la popularidad lo que arrastre muchos a equivocarse con la masa de gente. Caleb no cuidó ser popular o impopular, sino agradar a Dios. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

jueves, 8 de abril de 2010

Oh mi Señor!

Grupo de la fe

La Biblia usa la palabra fe en dos maneras:
Romanos 10:8-11 En primer lugar para referirse a la fe salvífica en Jesucrito. En otras palabras, fe significa creer en nuestro corazón que Dios aceptó el sacrificio de Jesús como pago por nuestros pecados (ver 1Corintios 15:17) y vivir de tal manera que se vea que Jesús es nuestro Señor.
Marcos 11:20-24 En segundo lugar, para referirse a la confianza que uno coloca en Dios todos los días, sabiendo que (a) Dios es soberano, (b) El nos ama y hace lo mejor para nosotros. Esta confianza sólo es válida para mí, si Dios me ha concedido fe salvífica y yo la vivo.

Ahora bien, de la combinación anterior siempre nace gozo:
Juan 16:22,24 Luego pensamos que somos felices con muchas cosas, pero la verdadera felicidad, inamovible, sólo viene cuando estamos en comunión (en buenas relaciones) con Jesús (v.22) y cuando hacemos la voluntad de Dios (esto es lo que significa 'en el nombre de Jesús', v.24).

Salmo 37:4 Si bien Dios nos da el gozo, nosotros hemos de disponer activamente nuestra voluntad a gozarnos en Dios. En otras palabras, la vida cristiana no es vivir igual que antes pero con menos pecado. La vida cristiana significa que uno hace y dispone todo lo posible (leer su Biblia, orar -pasar tiempo a solas con Dios-, ir a la iglesia, llevarse bien con los otros cristianos -tener comunión con el cuerpo de Cristo-, etc.). Vivir lo que uno aprende en la Biblia, esto es, hacer la voluntad de Dios por que somos felices en Dios.

Deuteronomio 28:47 La importancia del gozo y la alegría es que son compañía del servicio a Dios, buscando el agrado de Dios (recordar el ejemplo de Abel y Caín). Si tenemos en cuenta que el servicio a Dios es toda nuestra vida, significa que toda nuestra vida ha de estar llena de gozo en Dios. Dios no se agrada de gente que es o se dice "cristiana por obligación."

Santiago 1:2 Lo anterior no quiere decir que nuestras vidas serán sin dolor. Más bien significa que, en medio del dolor, siempre tendremos el consuelo de que Dios nunca nos dejará. Significa que aunque seamos entristecidos, siempre podremos tener gozo (2Corintios 6:10).
Persio David.

Meditación del 8 de Abril

Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura” (Números 13:31).


Subieron a investigar confiando en su propia capacidad, y ahora se muestra la verdadera motivación -la realidad de sus almas-, que no confiaban en Dios sino en ellos mismos.

Eso es idolatría: “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.” (v.31). Dios nunca les dijo que haría esa obra con el poder de ellos, sino con el Suyo: “Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo Jehová” (Exodo 6:8).

Hubiese sido mejor examinar su propia debilidad y no ponerse a investigar la fortaleza de sus enemigos. Su tarea era confiar en la promesa divina. Si se hubiesen examinado, habrían visto su debilidad y habrían doblado sus rodillas en oración para mortificar el corazón incrédulo.


Cuando medimos nuestro éxito espiritual basados en nuestro propio poder, seremos vencidos antes de pelear.

El que espera vencer el mal, no debiera esperar sobre su propio poder sino apoyado en la boca y mano de Dios, quien lo ha prometido y es poderoso para cumplirlo. No tenemos fuerzas para luchar contra las obras de las tinieblas.


Cuántas veces hemos sido avergonzados por las debilidades de nuestro carácter moral o le hemos daño a aquellos a quienes amamos, les prometemos cambiar de carácter y no podemos, repetimos las mismas ofensas contra el prójimo, caemos en desespero y nos deprimimos. No podemos, la lucha es desigual. Somos como hormigas frente al poder de los demonios, pero si vemos y aceptamos el poder de Dios entonces no seremos frustrados; la victoria estará de nuestra parte.

¡Oh si viésemos esta realidad más a menudo, tendríamos mucho menos problemas entre nosotros mismos!


La incredulidad anula la razón y borra de la memoria las buenas experiencias que hayamos tenido con Dios. Los hijos de Israel olvidaron que los amalecitas eran mucho más fuertes que ellos, lo mismo Faraón y su gente armada; y sin embargo fueron derrotados.

El ejército de Israel destruyó a los amalecitas con sólo Moisés mantener su mano levantada, y los egipcios ahogados en el mar como si fueran plomo sumergido. Decimos que la incredulidad anula el buen pensar o razonamiento porque el comparar es una facultad del buen juicio y ellos no pudieron comparar sus adversarios con otros, sino sólo con ellos mismos. Como si no estuviesen pensando, o estaban apoyados en su propia prudencia y capacidad.


La fe es el canal para traer a nuestro favor el poder de Dios, pero la incredulidad lo aleja. El reporte fue veraz: “El pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas” (v.28). El miedo les hizo subestimar su propia fuerza, rebajó sus propios tamaños y agrandó la estatura del enemigo.

La desconfianza en Dios hace ver nuestros peligros más grandes de lo que son y nuestra ayuda más débil, y peor aún, predecimos una derrota más grande; y si el peligro es tan sólo una posibilidad, entonces lo vemos seguro. Desfigura la realidad, y somos vencidos antes de salir.

La dicha de un hombre descansa en confiar en Dios. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

miércoles, 7 de abril de 2010

Grupo de la mansedumbre

Fragmento del estudio en Los Platanitos, para jovencitos, sobre El Fruto del Espíritu y sus Características.

Templanza significa 'dominio propio' (el significado viene de la palabra griega que Pablo usa en Gálatas 5:22). Es decir que el fruto del Espíritu (el cristiano de verdad), se caracteriza porque sus emociones (cualquiera de ellas) no le gobiernan, sino que él las gobierna.
La palabra que en español traducimos como 'paciencia' puede provenir de dos palabras griegas diferentes (makrothumia y jupomone).
Una de ellas se refiere a la perseverancia en seguir adelante (haciendo la voluntad de Dios) cuando las circunstancias son desagradables (que cansan o duelen). Por ejemplo, en Romanos 5:3-4.
La otra palabra se refiere al dominio propio y al amor que se tiene cuando alguien peca en contra de uno y uno no responde con venganza (sea ésta violenta o pasiva); por ejemplo, Mateo 18:29; Lucas 21:19.

¿Por qué la mansedumbre necesita de la templanza y de la paciencia?
Si substituimos cada palabra por lo que significa entonces veremos la razón: para tratar a los demás con amor y respeto, es necesario que una persona pueda dominar sus propios sentimientos y deseos, y es necesario que pueda amar incluso cuando le han hecho daño.
Además, para uno poder ser humilde es necesario que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios en todo momento.

¿Importancia práctica de todo esto?
(1) Como hijos de Dios, no podemos dejar que nuestras emociones nos gobiernen. Quiere decir que mi razón, apoyada en las enseñanzas de la Biblia, debe gobernar lo que yo amo, lo que yo odio, mi tristeza, mi alegría, mi aburrimiento, mis deleites, mis disgustos, mi ira... Todas, todas mis emociones.

(2) Como hijos de Dios, vivamos en santidad sin importar las circunstancias. Quiere decir que, pase lo que pase, sea por obra directa de la providencia o porque alguien hizo algo, nosotros buscaremos agradar a Dios siguiendo Sus caminos. ¡No somos veletas!

(3) En particular, como hijos de Dios no nos vengaremos. Dios nos manda a dejar en Sus manos la venganza (recuerda: El es quien defiende y juzga sobre los mansos), sea física como un golpe, emocional como cualquier maniobra para hacer sentir mal a otros, mental como malos pensamientos y deseos de que le pase algo malo a la otra persona. ¡Estamos llamados a santidad!

(4) Como hijos de Dios, trabajaremos en ser humildes. Lo haremos recordando que Dios siempre es todopoderoso, sabio, totalmente santo, increíblemente misericordioso, justo, amoroso, con humor, perdonador... y que nosotros no somos así. Y recordaremos que, si los demás son malos, nosotros no somos mejores que ellos. ¡Sólo Dios es bueno!

(5) Finalmente, como hijos de Dios nos ocuparemos en el corazón. En otras palabras, no trataremos de comportarnos de cierta manera porque "así es como debe verse un cristiano", sino que trataremos de ser de cierta manera porque así es como es un hijo de Dios. Trabajaremos de adentro hacia afuera, del corazón hacia la conducta, y que Dios nos ayude.
Persio David.

Meditación del 7 de Abril

"Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se restaurará, y serás limpio" (2 Reyes 5:10).


La sencilla dirección que Eliseo le dio por medio del mensajero encierra una gran verdad: que cuando Dios hace un favor lo hace completo, no sólo para sanar la lepra de
Naamán sino que también modificó su mente mundana, lo humilló para salvarlo.


Eliseo le dio una simple dirección con su correspondiente promesa, sin ninguna formalidad. Nótense que ni siquiera salió a la puerta para recibirle sino que le mandó un mensajero. El propósito de la dirección no fue tanto un medio de cura sino más bien como signo de curación y prueba de su obediencia. Porque el baño frío pudiera ser dañino para los que tienen lepra, pero hay una enseñanza en esto y es que quienes esperan ser ayudados por Dios deben hacer lo que El les mande.


¿Por qué Eliseo le envió un mensajero? Por un lado, porque Eliseo se había recluído para orar por la curación y nada debía apartarle de ese santo deber; y por otro, porque sabía que
Naamán era un hombre inmundo a causa de su lepra y además orgulloso.

Para curarlo era necesario enseñarle que delante de Dios todos los hombres están al mismo nivel, que la posición social es una ventaja con las criaturas pero no para con el Creador. Solamente la humildad es ventaja para con Dios.

Naamán se disgustó con la manera que Eliseo le trató porque no fue como él esperaba, y de esta forma salió a luz el orgullo de su corazón, el valor que el individuo tenía de sí mismo.

Cuán irracional es la soberbia: el sirio ha venido considerando a Eliseo como el único médico que puede sanarle y debido a que el asunto fue diferente a como pensó, entonces se enoja contra su sanador.

El orgullo le perturbó la mente, fue confundido en sí mismo por la manera en que se le trató lo cual resultó en perjuicio, ya que perdió u olvidó la esencia del viaje, buscar el remedio de su mal: “Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra" (v.11).


Dos cosas disgustaron al general. Primero, que el profeta despreció su persona al enviarle su sirviente y no vino él mismo, el hombre tenía un alto concepto de sí mismo. Segundo, que Eliseo también debía pensar igual; le pareció que lo espiritual era como se es en este mundo.

Hoy día muchos tienen la misma mente que Naamán. Su imaginación vuela tan alto, que se fascinan con ellos mismos.

El individuo no se preguntó si el método prescrito le curaría o no, sino que su pasión carnal se levantó porque no se había hecho como pensaba. Oremos a Dios, que nos libre de semejante arrogancia. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

martes, 6 de abril de 2010

Grupo de la mansedumbre

Fragmento del estudio en Los Platanitos, para jovencitos, sobre El Fruto del Espíritu y sus Características.

(Isaías 11:4) La importancia de la mansedumbre es vital: quienes sean mansos serán defendidos por Dios mismo, cuando juzgue la tierra (Salmo 76:9). En consecuencia, los mansos son los únicos que heredarán la tierra (Salmo 37:11; Mateo 5:4).
Pero, ¿qué es la mansedumbre?

La Biblia no define directamente esta característica pero podemos saber cómo es un hombre o una mujer mansa y deducir lo que tienen en común:
(Números 12:3, 13) No responden mal por mal
(Mateo 11:29) Son mansos desde el corazón hacia afuera
(Salmo 25:9) Son humildes (no se creen más grandes de lo que realmente son)
(Salmo 34:2) Se alegran cuando oyen que alguien se deleita en Dios
(Gálatas 6:1) Corrigen siempre que tienen que hacerlo, y lo hacen con y en amor

Además, podemos ver qué efectos produce la mansedumbre a su alrededor:
(Eclesiastés 10:4) Detiene las grandes ofensas, incluso las que vienen de gente importante
(Sofonías 2:2) Libra del juicio de Dios
(Gálatas 6:1) Pertenece a personas que son espirituales (de los verdaderos hijos de Dios)
(Tito 3:2) El manso no anda hablando mal de otros, ni buscando pleitos; la mansedumbre es la esencia de la amabilidad
(Santiago 1:21) Permite recibir la palabra de Dios
(Santiago 3:13) Es la muestra de que una persona es sabia delante de Dios
(1Pedro 3:15) Caracteriza a la verdadera defensa del Evangelio

Tomando todo el conjunto, podemos decir que la mansedumbre es la característica del hijo de Dios que le hace ser humilde, recordando quién es él delante de Dios. En consecuencia, le lleva a tratar a los demás amablemente, en amor y respeto, en todo momento.
En otras palabras, la mansedumbre es el amor de Dios vivido en la manera en que uno piensa de sí mismo y de los demás.

Ahora bien, para poder existir en un corazón, la mansedumbre necesita también que en ese mismo corazón existan la templanza y la paciencia.
Persio David.

Meditación del 6 de Abril

"Naamán descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio." (2 Reyes 5:14).


La palabra del varón de Dios fue de reprensión, o que la reprensión fue el medio para humillarse. Esto es, que la cura fue manifiesta tan pronto el sirio utilizó los medios que y cómo se le habían indicado.

Casi siempre es así: segundos pensamientos son mejores que primeros, pues Naamán cedió finalmente a la insinuación de esos segundos pensamientos e hizo el experimento y fue sanado.


Cuán consoladora y estimulante es esta historia desde el punto de vista de la misericordia de Dios, porque el Señor honró Su palabra dada por medio del profeta a pesar de la incredulidad de Naamán: "Su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio" (v. 14). Viene a nuestra mente lo dicho por el salmista: "Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; porque has engrandecido tu nombre y tu palabra sobre todas las cosas" (Salmo 138:2). Cuán agradable y consolador saber que Dios es fiel a Su Palabra y a Sus promesas a pesar de nuestras debilidades e infidelidad.


Por tanto, aunque los medios bíblicos te parezcan no tener conexión con el fin, Dios los ha unido para ese fin, no los menosprecies.

El Señor había resuelto curar y salvar a Naamán pero el sirio quiso escoger otro camino más de acuerdo a su imaginación y concepto. Escucha: aunque el consejo del Redentor te parezca extraño, escoge el Suyo y no el tuyo para que te vaya bien. Cristo le puso lodo en los ojos a un ciego para curarlo (Juan 9:6-7), algo extraño a nuestra razón, pero el ciego fue obediente cuando se le dijo ve y lávate en el estanque de Siloé y sus ojos le fueron abiertos.


Haz tú lo mismo. Aunque el Evangelio te parezca contrario a tus deseos mundanos, sométete a Dios y te irá bien. Dios te hará el bien, pero eso no anula que tú debes obedecer, las dos cosas van juntas. Asunto muy claro en este ejemplo de la curación de Naamán.

Observamos lo mismo en Pedro, quien se sometió a ser lavado aunque no podía ver los beneficios: “Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después” (Juan 3:6-7). Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

lunes, 5 de abril de 2010

Seguros en Cristo

D.A. Carson, Scandalous: The Cross and Resurrection of Jesus (Wheaton, IL: Crossway, 2010), 70-71; para conocer la ganancia de haber sido comprados:

Todo lo que sabemos y apreciamos y alabamos a Dios en nuestra experiencia de vida cristiana, en esta vida y en la futura, se origina en la sangrienta cruz.

¿Tenemos el don del Espíritu? Asegurado por Cristo en la cruz.

¿Disfrutamos la compañía de los santos? Asegurado por Cristo en la cruz.

¿Nos consuela en vida y muerte? Asegurado por Cristo en la cruz.

¿Nos cuida fielmente, providencialmente, graciosamente, de acuerdo al pacto?Asegurado por Cristo en la cruz.

¿Tenemos esperanza en los cielos por venir? Asegurado por Cristo en la cruz.

¿Anticipamos la resurrección de nuestro cuerpo en el día final? Asegurado por Cristo en la cruz.

¿Hay cielos nuevos y tierra nueva donde mora la justicia? Asegurado por Cristo en la cruz.

¿Disfrutamos nuestra nueva identidad, de tal modo que ya no nos vemos a nosotros mismos sino como parias morales pero amados en profundidad, comprados y redimidos por la sangre de Cristo, declarados justos por Dios mismo? ¿Gracias a que Dios mismo presentó a Su Hijo Jesús en propiciación por nuestros pecados? Todo esto es asegurado por Cristo en la cruz y otorgado a quienes tenemos fe en él.

http://firstimportance.org/2010/03/26/all-good-things-secured-by-christ-on-the-cross/

Cántico de Resurrección

Meditación del 5 de Abril

“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen” (Mateo 7:6).


Estamos llamados a predicar el evangelio a los pecadores, pero si se predica la salvación una y otra vez a una persona y ella no muestra interés alguno, entonces es necesario ponerle buen juicio a tu amor por las almas perdidas, no malgastar tu tiempo, dedicarlo a otras almas que sí quieran oír la palabra de Dios.

Un carácter afable y amoroso necesita conocimiento y buen juicio para evitar que tal virtud degenere en sentimentalismo carnal.

En toda obra espiritual se necesita discernimiento. Amor y conocimiento sin discernimiento pierden su valor. El amor de por sí tiene un gran valor, pero no puede ser ciego sino con conocimiento espiritual, y sobre todo con buen juicio, tal es la idea.


Naturaleza del discernimiento. Las Escrituras enseñan que hay fe falsa y fe verdadera. La verdadera tiene un ojo capaz de ver las cosas invisibles. Y aquí radica la importancia vital del discernimiento, ya que indica cuando la fe es verdadera: no sólo ve lo invisible sino que además distingue entre un objeto espiritual bueno y otro que no lo es.

No podemos decir que alguien tiene su visión buena sólo porque es capaz de ver, sino porque puede distinguir entre lo que dice ver.

La fe expresa en una sola palabra lo que el apóstol Pablo expresa en otro lugar con dos: conocimiento y discernimiento.


¿Qué es la fe? Un sentido de lo invisible o espiritual. El conocimiento es la unión de la visión y el objeto. La vista se pone en contacto con la pared, y conocemos que es una pared, y percibimos que es un objeto duro, no blando.

El conocimiento espiritual es la unión de los ojos del alma con el objeto invisible del mundo espiritual. Con el discernimiento se siente, se percibe, se distingue su cualidad, si es buena o mala.

El verdadero cristiano, el hombre o mujer nacido de nuevo, que ha sido regenerado, no sólo ve el Reino de Dios sino que además distingue el camino que lleva a la perdición del que lleva a la vida, desecha uno y escoge el segundo, entra al Reino de Dios.

En otras palabras, que el discernimiento espiritual corona la fe verdadera. Discernimiento es la facultad espiritual de la mente regenerada que capacita para sentir, entender, percibir y juzgar asuntos espirituales. Oremos a Dios por ese discernimiento para aprobar siempre lo mejor, no solamente lo bueno. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

domingo, 4 de abril de 2010

Cuando los santos marchemos ya...

LA FOTO DE HOY

¡Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra!
Venid ante sus atrios con júbilo, porque Jehová es bueno,
para siempre es su misericordia y su verdad por todas
las generaciones.

sábado, 3 de abril de 2010

Gracias Padre Nuestro

Meditación del 3 de Abril

"Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová" (1Samuel 2:12).


Elí fue sumo sacerdote y juez en Israel, un buen hombre, y no se duda que haya educado sus hijos, dándoles buenas instrucciones, buenos ejemplos y orado por ellos. Los hijos sabían que hay un sólo Dios, tenían en sus mentes el conocimiento de cuál es Su voluntad, además de que eran sacerdotes y por eso no podían ser totalmente ignorantes. Pero no fueron hombres sabios sino rebeldes, no aplicaron el conocimiento que tenían sobre sus vidas.

Lo que alguien conozca de la voluntad de Cristo sin la debida práctica, es como si no lo conociera: "El impío no entiende sabiduría" (Proverbios 29:7).

Lo mismo hicieron los fariseos en tiempo de los apóstoles pues Pablo les dice: "Que tienes en la ley la forma del conocimiento y de la verdad" (Romanos 2:20).

El conocimiento sin práctica no es conocimiento delante de Dios sino tan sólo forma de conocimiento. Es como el fuego pintado: ni ilumina ni calienta.

En una sana teología no se puede conocer más que lo que se practica.

Hay personas que tienen la forma del cristianismo en lo externo pero no el poder de la fe en sus corazones. La sana doctrina no es sólo conocimiento fiel de la Biblia sino sobre todo su práctica; así se lo hace saber Pablo a Tito: “Pero habla tú lo que está de acuerdo con la sana doctrina; que los hombres mayores sean sobrios, serios y prudentes, sanos en la fe, en el amor y en la perseverancia” (Tito 2:1-2). La sana doctrina es luz y calor. Mueve la voluntad.


Las Escrituras usan una figura para referirse al Espíritu de Dios, muy apropiada a nuestra meditación de hoy, esa figura es como una llama de fuego (
Hechos 2:3). Entiéndase que el conocimiento es el gas o aceite, y el Espíritu es la llama, esa llama sólo vive sobre el conocimiento práctico.

Tú eres siervo del Creador, habrá un día en que serás llamado a dar cuenta de tu servicio; reflexiona y esfuérzate en mejorar tu servicio a Dios.

Aprovecha todas las oportunidades para hacer bien a tu alma y a la de los demás. Amén.

P.Oscar Arcoha, www.ibgracia.org

viernes, 2 de abril de 2010

Qué aprender de maestros mediocres

Si tienes algún maestro (de la clase o curso que sea) que no te agrada, del cual eres incapaz de aprender, que se muestra incapaz de llevarte adonde necesitas llegar porque es alguien que simplemente defiende el "status quo" y que revela tus fallas en cualquier reporte de notas que él o ella escogen, es posible que llegues a considerarte a ti mismo como un fracaso.

O, podrías recordarte a ti mismo lo siguiente:

(1) los grados son una ilusión
(2) tu pasión y visión interior son reales
(3) tu trabajo es de más valor que la mera congruencia de un inciso correcto
(4) que ser persistente frente a una figura de autoridad escéptica es una poderosa capacidad
(5) que encajar en estrategias de plazo corto obtendrá recompensa a largo plazo
(6) que si te preocupas lo suficiente hoy por las críticas recibidas a tu trabajo, has aprendido lo suficiente para el día de hoy.

Meditación del 2 de Abril

"Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás ser más mi mayordomo" (Lucas 16:1).


Mire usted que el siervo infiel recibió ciertas palabras de parte de su amo: fue enterado que su tiempo de servicio con el amo había terminado.

¿Cuál fue su reacción? Enseguida actuó en base al conocimiento recibido, practicó lo aprendido, y se dijo a sí mismo: "Ya sé lo que haré para cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas" (v.4).

Es en ese sentido que Cristo elogia la sabiduría del siervo injusto porque actuó en base al conocimiento que tuvo de su estado futuro: "Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz" (v.8).

Mero conocimiento sin práctica es como gas sin llama: no produce fuego ni podemos cocinar el alimento que ha de nutrir nuestras almas hacia la madurez espiritual, para enfrentar con fuerza y éxito todas las adversidades que podamos conocer en el futuro.

El siervo injusto se preparó para no ser vencido por lo que le esperaba, y en ese sentido es digno de elogio.


El siervo injusto se empleó a fondo para seguir teniendo sustento después que lo despidieran de su mayordomía. El amo elogió al siervo por su sabiduría pues supo cómo beneficiarse a sí mismo, cómo mejorar su situación presente, y cómo proveer para su futuro. Su caso es como la hormiga que prepara la comida del invierno en el verano, de modo que cuando el alimento escasee ella no pase necesidad. El hombre no fue elogiado por haber engañado sino porque actuó sabiamente para sí mismo.


Acentuando la explicación, “Si sabéis estas cosas, bienaventurado seréis si las hicieres" (Juan 13:17). Nuestro Salvador sentencia con toda solemnidad y reverencia que la felicidad presente y futura es fruto de la obediencia.

Repetimos: el siervo injusto fue obediente a lo que conocía de cómo asegurar su futuro, en este sentido fue sabio.

Aunque es una gran ventaja saber nuestro deber, nos quedaremos cortos de la verdadera felicidad si no lo hacemos. Esa es la esencia de la verdadera humildad delante de Dios, hacer todo aquello que entendemos es Su voluntad. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org

jueves, 1 de abril de 2010

¿Qué nos pasa?

El siguiente artículo se publicó en el periódico "El Heraldo", del Estado de Chihuahua, allá en México. Es un periódico secular, no religioso.

¿Qué nos pasa? ¿Qué es lo que nos hace suponer que alguien más tiene la responsabilidad de cuidar de nuestros hijos, si nosotros, que se supone que somos los que más los amamos, no queremos tomar esa responsabilidad?

Es ridículo ver esas mesas redondas en las cuales funcionarios públicos, dueños de bares y discotecas, miembros de comités ciudadanos y medios de comunicación se culpan unos a otros por algo que no es mas que falta de responsabilidad de nosotros los padres.

Que si en los bares le venden alcohol a menores; que si los agentes de tránsito reciben sobornos, que si no cierran estos lugares a la hora señalada; que si... etc., ¿En dónde están los padres de este menor que tomó mas de la cuenta?
¿Quién lo recibe en su casa a esas horas y en ese estado?
¿Quién le dió dinero para entrar en el bar, para el alcohol y para el soborno?
¿Dónde están los padres que le dieron el carro a un menor que no es capaz de hacerse responsable y maneja un vehículo aunque esté tomado?
¡Por favor! ¿En qué piensan los padres de esos jóvenes que salen de su casa a las 11 de la noche, habiendo empezado a tomar desde en la tarde, durante el partido de béis o de basquetbol o cualquier otro?

¿Y en qué están pensando los padres de la jovencita de 16 o 17 años, que va a regresar con la mamá de fulanita, sin siquiera enterarse de que esa mamá ni siquiera está en la ciudad?
¿Quien será responsable de ver en que estado llegó esta joven? ¿Con quien se queda a dormir? ¿Cuáles son las costumbres de la familia en donde se quedó (si es que conocemos a la familia)?

¿Por qué queremos pasar a nuestros hijos la responsabilidad de decidir en manos de quién ponen su vida, si todavía no son capaces de decidir de qué color pintarse el pelo, hoy con rayitos, mañana mejor negro? ¿Por qué les damos permiso a nuestras hijas de irse a dormir después de la disco a casa de una amiga y cargamos la responsabilidad de traerlas a casa a los novios de 19, 20 años, quién sabe a qué hora y no sabemos ni cómo?
¿Por qué queremos creer que son maduros y responsables si nosotros mismos no lo estamos siendo? Nos volvemos ciegos a los peligros, por comodidad, nos decimos que somos padres 'buena onda', 'es que yo sí le tengo confianza a mi hija' y palabras por el estilo.

Lo que tenemos es miedo, flojera, comodidad, no actuar como padres.
Nuestros hijos no necesitan que seamos sus amigos. Ellos ya tienen un montón de amigos de su edad.
Nuestros hijos necesitan padres valientes y responsables que pongan reglas seguras y luego estén ahí para ver que se cumplan.

¿Cómo va a depender la seguridad de mi hijo del barman de un antro o del agente de tránsito,o del dueño de la disco si cumple la ley y cierra a las 3:00 a.m. en lugar de las 6:00 a.m.?
Yo creo que sí debería haber una ley, pero para los padres de familia.
Yo creo que sí debería de haber un horario, pero el que los padres pongan en su casa independientemente de la hora que cierren los antros.

¿De qué tenemos miedo, papás?
¿Por qué no podemos poner reglas para proteger a los hijos?
¿Por qué no podemos exigir que se cumplan?.
Si los jovenes no necesitaran guía, si no necesitaran límites o una autoridad a quien respetar,
no existiríamos los padres.

Se nos encomendó una misión muy especial, la más grande: colaborar con Dios en la Creación y es a nosotros a quien se nos pedirá cuentas por nuestros hijos, no al dueño del bar, no al amigo de nuestro hijo que iba conduciendo borracho cuando chocaron, no al policía, no al maestro... ¡a nadie más!
Nunca, nadie podrá hacer que nuestros hijos regresen a casa a tiempo y a salvo, si nosotros no podemos hacerlo.

No existe ley, ni horario, ni funcionario capaz de hacer por nuestros hijos lo que nosotros no queremos hacer. Actuar como padres es difícil, claro, pero oír de nuestros hijos 'es que todos mis amigos dicen que eres mala onda, papá', ¡no debiera importarnos!
No estamos en campaña de elecciones para ser el "papá más popular del año"; cada quien tiene el padre que tiene y sería estúpido poner en peligro la seguridad de nuestros hijos por quedar bien con sus amigos.

Además, es terriblemente injusto que estén en peligro jóvenes que sí tienen reglas en su casa, que saben que al llegar estarán esperándolos sus padres, desvelados pero contentos de saber que se divirtieron y orgullosos de comprobar que van madurando y que actúan de acuerdo a lo que se les está tratando de inculcar: libertad con responsabilidad.
Es horrible oír de muertes de muchachos así, que han tenido la desgracia de toparse con esos otros jóvenes, hijos 'huérfanos' de padres 'buena onda'.

No estaría mal ganarnos el respeto de nuestros hijos, tomando las riendas de su vida, haciéndonos responsables de su hora de llegada, de lo que toman, de sus calificaciones, haciéndoles saber lo que esperamos de ellos y creando los medios para ayudarles en su lucha para conseguirlo.
Pongamos los pies en la tierra, seamos conscientes. Los jóvenes lo único que necesitan,
es que:
ACTUEMOS COMO PADRES.

Meditación del 1 de Abril

La blanda respuesta quita la ira” (Proverbios 15:1).


La mansedumbre no siempre está en operación, pero siempre está dispuesta a hacerlo si se lo permitimos. Cuando somos injuriados u ofendidos, nos sentimos amenazados, el instinto natural nos pone en pie de guerra, pero allí la mansedumbre inicia su trabajo, cuando la ira inflama los sentimientos de venganza. La obra inicial de la mansedumbre es deliberar.


Deliberar. Tan pronto como somos ofendidos se levanta nuestro mecanismo de defensa pues hemos sido atacados, pero la mansedumbre indica que no es tiempo de manifestar nuestro disgusto, sino madurar el asunto y estudiarlo.

Porque el propósito final de la redención en Cristo es honrarnos, devolvernos la gloria como seres hechos a Su imagen, y en este sentido mantener la razón en su trono regulador en uno, por eso nos manda a deliberar o pensar bien para que los sentimientos no nublen nuestra mente y el sano juicio no sea enturbiado.

Que la provocación no nos vuelva como animales irracionales, sino que como seres humanos podamos ver las cosas en sus colores. Hay personas que en ocasiones reaccionan como si fuesen toros de lidia: como el toro, ven un paño rojo enfrente y desatan su ira. La mansedumbre nos pone a deliberar para evitar reacciones así. Manteniendo el buen juicio se determina si es o no una amenaza, y además cómo y cuándo defendernos.


El ejemplo del Señor Jesús nos indica que debemos deliberar antes de manifestar: “Entonces Jesús, al verla llorando y al ver a los judíos que habían venido junto con ella también llorando, se conmovió en espíritu y se turbó” (
Juan 11:33).

Consideró a los otros, deliberó y vió que era propio conmoverse.

En el caso de las provocaciones las cosas irán correctas en el alma cuando no dejemos que la amargura gobierne los sentimientos. La mansedumbre no elimina el resentimiento o amargura de ánimo, sino que no lo deja entrar a los afectos para que la mente no sea molestada en su deliberación. Amén.

P.Oscar Arocha, www.ibgracia.org