domingo, 6 de diciembre de 2009
Trabajo en equipo
Cambio y poder
lunes, 30 de noviembre de 2009
Virtud
¿Qué es una virtud?
[Hay] motivos, intenciones, disposiciones subyacentes. Lo que tienen en común, en primer lugar, es que todas estas cosas son estados internos más que conductas manifiestas, y en segundo lugar, que son cosas afectivas más que estados puramente cognitivos.
Una virtud es una disposición interna correcta, y una disposición es una tendencia a actuar de cierta manera. La disposición es más básica, perdurable y permeante que el motivo particular o la intención detrás de una cierta acción. Difiere del impulso súbito pues se trata de una hábito mental establecido, un rasgo que se ha internalizado y reflexionado.
Las virtudes son rasgos generales del carácter que proveen sanción interna a nuestros motivos particulares, intenciones y conducta externa.
....virtud es el amor por lo que es justo y bueno.
Ethics: Approaching Moral Decisions (Contours of Christian Philosophy) by Arthur Holmes. http://www.whatsbestnext.com/2009/11/what-is-a-virtue/?
domingo, 29 de noviembre de 2009
LA FOTO DE HOY
Porque Tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.viernes, 27 de noviembre de 2009
Tetelestai
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Fracasos en los Matrimonios
- John Piper
sábado, 21 de noviembre de 2009
LA FOTO DE HOY
Maimónides
domingo, 15 de noviembre de 2009
Los Platanitos
martes, 10 de noviembre de 2009
Criando hijos que esperan el triunfo de Dios
Pablo dice “no provoquéis a ira vuestros hijos”. ¿Qué quiere decir? No significa “no te atravieses en su voluntad”. Tampoco significa “no te niegues a sus deseos”.
1. Lo primero que los padres necesitan hacer para criar hijos que esperan el triunfo de Dios es hacer que toda su vida esté saturada de Dios.
2. El triunfo llega solo por gracia y solo en respuesta a la oración. La oración es el primer y fundamental camino donde unimos fuerzas con Dios en su victoria sobre el pecado, la maldad y la incredulidad. Así que lo segundo por hacer como padres es orar por nuestros hijos y enseñarles a ellos a orar.
3. Lo tercero por hacer para criar hijos que esperan en el triunfo de Dios es hacer que la Biblia sea el libro más importante en sus vidas.
4. Si tuviéramos tiempo hablaríamos de la necesidad de ser ejemplos vivos de fe y esperanza para nuestros hijos de manera práctica. Y les contaría historias de cómo mi padre sustentaba su familia dependiendo por entero de invitaciones para predicar en las iglesias y de cómo decía, cuando habían tremendos agujeros en su calendario, que Dios proveería para aquellos que confían en El. El lo creía. Y nunca se me ocurrió a mí como hijo suyo dudar de la palabra de Dios o de la fe de mi Padre en que Dios siempre triunfa.
5. Hablaríamos de la necesidad de ser felices o nuestros hijos tendrían la impresión de que el triunfo de Dios sería el triunfo de la melancolía.
6. Hablaríamos de la necesidad de disciplina corporal firme, con sentido, y recordaríamos la obra de ella en la vida de Amy Carmichael para entrenarla, como dice Elizabeth Elliot, “a soportar las bofetadas” en su camino al triunfo de Dios.
7. Hablaríamos sobre humildad y la disposición de pedir perdón a nuestros hijos, y de mostrarles que la cruz puede triunfar incluso sobre los errores de papá.
8. Hablaríamos de la necesidad de adorar juntos y que nuestros hijos vean a mamá y a papá alabar a Dios e inclinarse con reverencia y atesorar la predicación de la palabra de Dios, y gustar lo que será cuando el Señor venga en triunfo al final de las eras.
9. Y hablaríamos sobre estándares de santidad en la vida diaria sin la cual nadie verá al Señor. Estándares sobre pureza sexual, integridad financiera, veracidad rigurosa, dominio propio y trabajo duro –lo que significa en términos prácticos estar del lado de la justicia y la gracia que algún día triunfará sobre todo mal.
10. Y finalmente hablaríamos del amor. Padres que aman a sus hijos e hijos aprendiendo a amar –aprendiendo que al final todo es en vano si no tiene amor, que en el mundo el amor es la expresión visible de la fe en el triunfo de Dios, que para el alma el amor –no importa el costo- es el camino del gozo.
lunes, 9 de noviembre de 2009
sábado, 7 de noviembre de 2009
La Gloria de Dios
Solemos repetir tanto el término “gloria de Dios”, que luego perdemos de vista su fuerza bíblica. Pero el sol no calienta menos, ni es menos beneficioso, porque sea ignorado por la gente.
Ahora bien, Dios no se agrada en ser ignorado: entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que os despedace, y no haya quien os libre (Salmo 50:22). ¿De qué se trata? ¿Cuán importante es?
¿QUE ES LA GLORIA DE DIOS?
La gloria de Dios es la exhibición de la santidad de Dios. Esto es, el infinito valor de Dios puesto de manifiesto. Observen cómo Isaías gira de “santo” a “gloria”: santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria (Isaías 6:3). Cuando la santidad de Dios llena la tierra de tal modo que la gente puede verlo, se llama gloria.
El significado básico de santo es “separado” de lo común. Cuando llevamos esta definición hasta abarcar la infinita “separación” de Dios de todo lo que es común, el efecto inmediato le hace ser el infinito “único de su clase” -como por ejemplo el diamante más perfecto y raro del mundo. Solo que no hay otros dioses-diamantes. La singularidad de Dios como el único Dios -su no hay más Dios- le convierte en infinitamente valioso, esto es, santo.
El significado más frecuente en la Biblia sobre la gloria de Dios asume que este valor infinito ha permitido experiencia creada. Ha, como hubo, brillado. La gloria de Dios es el resplandor de su santidad. Es la irradiación hacia fuera de su valor infinito. Y cuando se irradia, cuando resplandece, se nota su hermosura y su grandeza. Tiene ambas cosas: calidad infinita y magnitud infinita.
Podemos entonces definir la gloria de Dios como la belleza y grandeza de las múltiples perfecciones de Dios.
Digo “múltiples perfecciones” porque sabemos que los aspectos específicos de Dios contienen gloria. Por ejemplo, la gloria de su gracia (Efesios 1:6), y la gloria de su poder (2 Tesalonicenses 1:9). Dios es glorioso en sí mismo porque El es la perfecta unidad de todas sus múltiples y gloriosas perfecciones.
Sin embargo hemos de calificar esta definición. La Biblia también nos enseña sobre la gloria de Dios antes de ser revelada en la creación. Por ejemplo, Jesús al orar dice: Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese (Juan 17:5). De modo que sugiero una definición como esta: la gloria de Dios es el resplandor [irradiación hacia fuera] de la belleza y grandeza intrínseca de sus múltiples perfecciones.
Estoy consciente de que las palabras son insuficientes. He reemplazado una palabra inadecuada con otras dos: gloria, con hermosura y grandeza. Pero debemos intentarlo. Dios se nos ha revelado a sí mismo en palabras tales como “la gloria de Dios”. Y El no desea que las palabras no tengan sentido o carezcan de significado.
Hemos de recordar constantemente que hablamos de una gloria que, en última instancia, se encuentra más allá de toda comparación creada. “La gloria de Dios” es la manera conque designamos la infinita belleza y la infinita grandeza de la Persona quien es desde antes que el mundo fuese. En otras palabras, es la hermosura y grandeza que existe sin origen, sin comparación, sin analogía, sin ser juzgada o valorada por algún criterio externo. Es el original todo-definitorio y absoluto de grandeza y hermosura. Toda grandeza y hermosura creada proviene de ello, apunta hacia ello, pero no es posible reproducirla de manera adecuada o comprensiva.
“La gloria de Dios” es la manera de señalar que existe una realidad absoluta, objetiva, hacia la cual apunta toda admiración humana, toda veneración, asombro, alabanza, honor, loor, aclamación y adoración.
Fuimos hechos para encontrar nuestro más profundo placer en admirar aquello que es infinitamente admirable, esto es, la gloria de Dios. La gloria de Dios no es la proyección psicológica humana suspirando sobre la realidad. Al contrario, el inconsolable suspiro humano es la evidencia de que fuimos hechos para la gloria de Dios.
¿CUAN CENTRAL ES LA GLORIA DE DIOS EN LA BIBLIA?
La meta de todas las cosas es la gloria de Dios. Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31); para gloria mía los he creado, los formé y los hice (Isaías 43:6-7). La gran misión de la iglesia es declarar es declarar la gloria de Dios entre las naciones. Proclamad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas (Salmo 96:1-3; Ezequiel 39:21; Isaías 66:18-19).
¿CUAL ES NUESTRA ESPERANZA? VER LA GLORIA DE DIOS
¡Ver la gloria de Dios! y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Romanos 5:2), Dios nos presentará sin mancha delante de su gloria con gran alegría (Judas 1:24), para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria (Romanos 9:23). El nos llamó a su reino y gloria (1 Tesalonicenses 2:12), aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:13).
Jesús, en toda su persona y obra, es la encarnación y revelación última de la gloria de Dios. El es el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia (Hebreos 1:3), Padre, quiero que donde yo estoy... estén conmigo, para que vean mi gloria (Juan 17:24).
¿CUAL ES NUESTRA ESPERANZA? COMPARTIR DENTRO DE LA GLORIA DE DIOS
Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada (1 Pedro 5:1). Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios (Romanos 8:21). Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria (2 Corintios 4:17). Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó (Romanos 8:30).
RESUMEN
Viendo y compartiendo dentro de la gloria de Dios constituye nuestra última esperanza a través del evangelio de Cristo.
Esperanza realmente conocida y atesorada tiene impacto decisivo, inmenso, sobre nuestros valores y elecciones y acciones actuales.
Cultiva conocer la gloria de Dios. Estudia la gloria de Dios, la gloria de Cristo, la gloria del mundo que revela la gloria de Dios, la gloria del evangelio que revela la gloria de Cristo.
Atesora la gloria de Dios por encima de todas las cosas.
Estudia tu alma. Estudia cuál gloria seduce tu alma, conoce por qué atesoras glorias que no son la gloria de Dios. Estudia tu propia alma y aprende cómo hacer para que las glorias del mundo colapsen en pedazos sobre el piso de los templos mundanos, como Dagón: he aquí que Dagón había caído postrado en tierra delante del arca de Jehová; y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral (1 Samuel 5:4).
Sé hambriento, ten hambre por compartir dentro y ver más de la gloria de Cristo, la imagen de Dios.
P.JohnPiper. http://www.desiringgod.org
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Notas al margen
Sólo los ingenuos creen que el amor es de cemento y que basta tenerlo para que dure eternamente. Es todo lo contrario: frágil como un costoso jarrón de porcelana china. Y necesita arte, mimos, cuidados. Y mucha atención a la menor grieta, que dolorosamente tienden a crecer.
Vivirlo sin cuidarlo, para después llorar sobre su tumba, es la mejor manera de destrozar la vida.
Porque cuando se pierde un amor se pierde mucho más que eso. Si un amor es capaz de iluminar toda una vida, ¿no será la vida la que se oscurece cuando el amor se apaga?
Una palabra a predicadores jóvenes
Tus primeros sermones son terribles siempre, no importa quién seas. Si piensas que tus primeros sermones son grandiosos, con seguridad te has autoengañado. Si tus amigos de la iglesia piensan que tus primeros sermones son buenos, muy probablemente sea porque te aman y se sienten orgullosos de ti.
Así que tus primeros sermones, a menos que seas muy atípico, son con toda probabilidad malos, realmente malos.
¿Y qué?
La gran cosa del ministerio cristiano es que Jesús no empieza todo otra vez de nuevo en su iglesia en cada generación. Proporciona hombres maduros, viejos en el ministerio, quienes dan forma, discipulan y dirigen a hombres jóvenes en el ministerio. Esto incluye (aunque no se limita a) criticar tus sermones.
Tus sermones serán criticados. Tu mismo querrás ser criticado, y ásperamente.
Ahora bien, no querrás ser ásperamente criticado por tu congregación (amados hermanos, actitudes críticas hacia la predicación de sus pastores no son un fruto del Espíritu). Pero tú querrás que tus sermones sean criticados, y criticados ahora.
Tus sermones serán fuertemente criticados en tu temprano ministerio, cuando todavía estás en formación, o puede suceder que seas simplemente dejado solo.
Anota esto: esos grandes predicadores que escuchas o has leído en tus libros de historia de la iglesia no son ni fueron grandes predicadores al inicio de sus ministerios.
Grandes predicadores son aquellos que predican sermones realmente malos. La diferencia es que predicaron malos sermones cuando eran jóvenes, y han sido aguzados en la vida gracias a la crítica.
Predicadores mediocres son aquellos que empiezan con sermones bastante buenos, pero nunca fueron criticados y por tanto nunca crecieron.
Así que si estás al inicio del ministerio y predicas un sermón malo, ¿qué? Te hallas en el mismo tren de malos predicadores previos que se extiende desde Moisés y Aarón y Simón Pedro hasta cada buen predicador del evangelio que hayas escuchado con tus propios oídos.
Tus malos sermones no dicen nada sobre tu futuro. Si tus amigos en la vida te dicen “oye, que sermón más malo”, esto sí indica algo para tu futuro, da gracias a Dios por ello. Es signo probable de que Dios tiene más para ti, para que lo hables, para el resto de tu vida.
Russell D. Moore. http://www.russellmoore.com/2009/10/30/a-word-to-young-preachers/





