lunes, 5 de enero de 2009

╬ 6. DISCIPLINA DEL SERVICIO ╬

Francisco de Asís decía que “de todas las gracias y dones del Espíritu Santo dados por Cristo a sus amigos, sobresale con mucho el conquistarse a uno mismo y voluntariamente soportar sufrimiento, insultos, humillaciones y durezas por amor a Cristo”.

Servicio en la plaza del mercado

Servicio no es una lista de cosas que hacemos, aunque al servir descubrimos cosas por hacer. Tampoco es un código de ética. Servicio es una forma de vida. Realizar actos específicos de servicio no es lo mismo que vivir en la disciplina de servir. Una cosa es actuar como siervo y otra muy diferente ser un siervo. Es decir que, como en las otras disciplinas, alguien podría engañarse al tener una maestría en la mecánica del servicio pero sin experimentar la disciplina en sí.

No es suficiente enfatizar la naturaleza interna del servicio. Para que el servicio sea servicio debe tener en cuenta la forma y manera del mundo en que vivimos. Es importante que busquemos percibir cómo luce el servicio en el supermercado de nuestra vida diaria.

Está el servicio hecho en lo secreto. Incluso figuras muy públicas pueden cultivar tareas de servicio que permanecen desconocidas. Trabajar en lo secreto es reprensión de la carne, disminuye el orgullo grandemente.

En principio podría parecer que tal servicio es sólo en beneficio de la persona que recibe. No es así. Los ministerios anónimos afectan incluso a personas que no saben nada de ellos: estas personas perciben el amor profundo y la compasión aún cuando no sepan la razón, reciben inspiración a una devoción mayor pues se dan cuenta que la fuente del servicio es más profunda de lo que se ve.

Es un ministerio que todo el mundo puede hacer. Que llena de celebración y gozo a cualquier comunidad.

Está el servicio de las pequeñas cosas. Igual que Dorcas, hallaremos el modo de hacer “túnicas y vestidos para las viudas” (Hechos 9:39).  Las grandes virtudes y las pequeñas fidelidades son como el azúcar y la sal. El azúcar es de gusto exquisito pero su uso es menos frecuente. La sal se halla dondequiera. El uso de grandes virtudes es eventual; el ministerio de las pequeñas cosas es el servicio diario. Grandes tareas requieren grandes sacrificios por un momento; las pequeñas cosas son de sacrificio constante: regresan cada instante.

¿Quieres ser fiel en esto? Sabe que naturaleza no te dará tiempo a respirar y has de morir a todas tus inclinaciones. ¡Cien veces mejor hacer un gran sacrificio a Dios, no importa cuán violento o doloroso, a condición de que fuésemos liberados y poder seguir gustos y hábitos legítimos en cada detalle!

Pero en el espíritu pronto descubriremos que los verdaderos asuntos se encuentran en las “esquinitas”, en los insignificantes y pequeños detalles de la vida diaria. Nuestra infatuación con los “grandes hechos” nos ciega.

El servicio de las pequeñas cosas confronta nuestra pereza e indulgencia porque ellas son los asuntos centrales de la existencia. Es nuestra cortedad de vista que ve como pequeño lo que en realidad es de suma trascendencia.

CELEBRATION OF DISCIPLINE. The discipline of service. Richard J Foster               

domingo, 4 de enero de 2009

╬ 5. DISCIPLINA DEL SERVICIO ╬

Disciplina de la carne resultará en crecimiento de la gracia de la humildad. Crecerá nuestro sentido de amor hacia Dios y aumentará el gozo, el deleite en El.

Sí, pero...

Es comprensible que aparezca la incertidumbre en cualquier discusión sobre el servicio. La duda refleja prudencia, puesto que es sabio calcular costos antes de zambullirse en cualquier deber. Luego experimentamos el temor de que otros tomen ventajas sobre uno.

Es aquí donde aprendemos a ver la diferencia entre escoger servir y escoger ser un siervo. Cuando escogemos servir, nos hallamos al mando: decidimos a quién servir y cuándo servir. Y si estamos a cargo, nos preocupará mucho si alguien “pisa el terreno”, es decir, si quiere gobernar por encima de nosotros.

Cuando escogemos ser siervos, abandonamos el derecho a estar al mando. ¡Qué gran libertad es ésta! Ser siervos voluntarios nos librará de manipulaciones al abandonar el derecho a decidir a quién y cuándo servir. Nos hacemos disponibles y vulnerables.

Considera la perspectiva: un siervo a fuerzas –un esclavo, por ejemplo- mirará todo en la vida desde el punto de vista de un esclavo, no se verá a sí mismo con los mismos derechos de un hombre o mujer libre. 

Pero alguien que de modo voluntario se hace siervo encontrará deleite al servir. 

Pablo tenía muy claro el concepto de “amor del esclavo” (aquel esclavo que, por amor, renuncia a ser libre), alguien que libre y voluntariamente renuncia a sus derechos. Es comprensible y justificado el temor de que otros se aprovechen de nuestra condición disponible y vulnerable. Esto es exactamente lo que puede suceder. Sin embargo, ¿quién podrá herir o pisar sobre alguien que por voluntad se ha colocado como siervo?

Francisco de Asís decía que “de todas las gracias y dones del Espíritu Santo dados por Cristo a sus amigos, sobresale con mucho el conquistarse a uno mismo y voluntariamente soportar sufrimiento, insultos, humillaciones y durezas por amor a Cristo”.

Cuán difícil encontramos esta declaración hoy.

Nos atemoriza que esta actitud conduzca a excesivo ascetismo y/o autonegación. Y este peligro acecha en verdad, es algo de lo que debemos cuidarnos y evitar caer en la “teología del gusano” que devalúa el potencial y capacidad humana. 

Pero en el otro extremo hay otro enemigo mortal: los deseos de nuestro yo.Si no hay elementos de ascetismo en nuestra vida, si damos curso libre a los deseos de nuestra carne, hallaremos imposible el servicio a Cristo.

CELEBRATION OF DISCIPLINE. The discipline of service. Richard J Foster               

Oremos por nuestros hijos

1. Para que el Señor les llame y ninguno tenga obstáculos en acudir.

Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto sobre ellos las manos,  se fue de allí (Mateo 19:13-15).

2. Para que ellos respondan en fe, al persistente y fiel llamado de Cristo.

El Señor no retarda su promesa,  según algunos la tienen por tardanza,  sino que es paciente para con nosotros,  no queriendo que ninguno perezca,  sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

3. Para que sean santificados mediante la obra transformadora del Espíritu Santo y que vaya en aumento su deseo de cumplir el más grande mandamiento.  

Jesús le dijo:  Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante:  Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22:37-39).

4. Para que no sean uncidos en yugo desigual en relaciones íntimas, especialmente el matrimonio.

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque  ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?  ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? (2 Corintios 6:14).

5. Para que sus pensamientos sean puros. 

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad (Filipenses 4:8).

6. Para que sus corazones se derritan en generosidad hacia la obra del Señor.

De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová (Exodo 35:29).

7. Para que cuando llegue el momento oportuno, ¡vayan! 

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén. (Mateo 28:18-20).

John Piper, Desiring God blog. Disponible en http://www.desiringgod.org/Blog/590_texts_to_pray_for_our_children/

sábado, 3 de enero de 2009

╬ 4. DISCIPLINA DEL SERVICIO ╬

Humildad es una de esas virtudes que nunca se alcanzan buscándolas. Mientras más la perseguimos, más distante se coloca. Pero hay algo que podemos hacer. De todos los deberes, la disciplina del servicio es el camino que conduce a crecer en humildad.

Servicio y humildad

Nada disciplina mejor los desordenados deseos de la carne que servir, y nada transforma mejor los deseos de la carne que servir en lo secreto.

Porque la carne murmura contra el servir, pero grita cuando se sirve en secreto. Nos empuja a buscar honor y reconocimiento. Procura medios sutiles, religiosos, aceptables, de llamar la atención. Pero si resistimos este llamado de la carne, lo estaremos crucificando, mortificando. Y cada vez que crucifiquemos la carne, crucificaremos nuestro orgullo y arrogancia.

Luego no entendemos la fuerza de pasajes sobre los deseos de la carne porque pensamos solo en pecado sexual. Pero los deseos de la carne se refieren a la falla en disciplinar todas nuestras humanas pasiones naturales. Los deseos de los ojos a nuestra tendencia a ser cautivados por la apariencia. La vanagloria de esta vida al egoísmo pretencioso (1 Juan 2:16).

En cada uno vemos lo mismo: el endiosamiento con capacidades y poderes humanos, en total independencia de Dios. Esto es la carne en operación. Y la carne es enemiga mortal de la humildad.

Es indispensable la más estricta disciplina personal para mantener bajo control tales pasiones. Nuestra carne debe aprender la dolorosa lección de que no tiene derechos propios.

Cada día es un día de oportunidad para la humildad. ¿Cómo? Aprendiendo a servir a otros. William Law aconseja que, si anhelamos humildad, “condesciende a toda debilidad de tu prójimo, cubre sus faltas, ama sus excelencias, alienta sus virtudes, alivia sus necesidades, alégrate en su prosperidad, ten compasión de su angustia, recibe su amistad, pasa por alto su falta de amabilidad, olvida sus malicias, sé un siervo entre los siervos, y condesciende a realizar los más bajos oficios a quienes ocupen últimos puestos en la sociedad”.

El resultado de esta diaria disciplina de la carne será el crecimiento en la gracia de la humildad. De alguna manera –sin poder explicar el cómo- tendremos un nuevo espíritu de identificación con los descastados, la “escoria” del mundo (1 Corintios 4:13).

Y todavía más importante que nuestra transformación interna, crecerá el sentido de profundo amor y gozo en Dios. Y se manifestará en cantos espontáneos de alabanza y adoración. Servicio a otros, gozoso, hecho en secreto, es una oración actuada de acciones de gracias.

CELEBRATION OF DISCIPLINE. The discipline of service. Richard J Foster 

Ω

Meditando en la Palabra de Dios

¿Te ha pasado que has leído algunos capítulos de tu Biblia, cierras el libro, y te das cuenta que “no recuerdo nada de lo que acabo de leer”?

Cuando esto sucede, no culpes a tu edad, al coeficiente intelectual o a tu educación, porque  ninguno es la causa. Casi todos los lectores de Biblia experimentamos este olvido con frecuencia. Sin embargo, en la mayoría de los casos el problema tiene que ver con el método de lectura de la Escritura más que con cualquier otra cosa.

Porque si solamente leemos la Biblia, no es ninguna sorpresa que olvidemos la mayor parte –o todo- de lo que leímos.

¿Cuál es la sencilla solución? (y pienso que beneficiarse de la lectura debe ser fundamentalmente sencillo, puesto que el Señor espera que todo su pueblo se beneficie, sin importar la edad, el IQ o el nivel de educación).

La solución no es leer solamente, sino meditar en la lectura. Leer es exponerse a la Escritura, meditar es absorber la Escritura. Y es la absorción de la Escritura lo que conduce a vidas transformadas.

¿Cómo meditar en la Palabra de Dios de modo que no seamos “oidores olvidadizos” como dice Santiago 1:25?

Don Whitney nos ofrece varias ayudas metodológicas en su página web At his website 

1.       Repetir el verso o frase haciendo énfasis en una palabra diferente cada vez.

Por ejemplo: (Juan 2:5)

* Haced todo lo que El os dijere

* Haced todo lo que El os dijere

* Haced todo lo que El os dijere

* Haced todo lo que El os dijere

* Haced todo lo que El os dijere

 Reescribir el verso o frase con nuestras propias palabras.

 Buscar aplicaciones del  texto ¿Qué haría yo en respuesta?

 Orar a través del texto.

2.      Hacer las preguntas de Filipenses 4:8 al meditar sobre un evento, o experiencia, un encuentro, etc., y especialmente sobre una historia o evento de la Escritura:

* ¿Qué es verdad aquí? ¿Qué verdad ejemplifica?

* ¿Qué hay de honorable en esto?

* ¿Qué es correcto sobre esto?

* ¿Qué es puro, o qué ejemplo de pureza hay?

* ¿Qué hay de buen nombre aquí?

* ¿Qué hay de admirable, recomendable, fortalecedor de la reputación aquí?

* ¿Qué encuentro excelente? (¿excelente sobre otros de su clase?

* ¿Qué hay digno de alabarse en esto?

3.      Hacer las preguntas tipo “Joseph Hall”. El puritano inglés J.Hall, en su libro The Art of Divine Meditation (1606)  ofrece un listado de preguntas para hacer al texto de la Escritura:

* ¿En qué consiste? (definir o describir lo que es)

* ¿Cuáles son sus divisiones y partes?

* ¿Cuál es la causa?

* ¿Qué produce? (frutos y efectos)

* ¿Cuál es su lugar, localización, uso?

* ¿Cuáles son sus cualidades y añadidos?

* ¿Qué es contrario, contradictorio o diferente a ello?

* ¿A qué se compara?

* ¿Cuáles son sus títulos o nombres?

* ¿Cuáles son los testimonios o ejemplos de la Escritura sobre ello?

4.      Descubrir el número mínimo de mensajes del texto (establezca el número con anticipación).

5.      Encontrar el hilo o la trama relacionada entre todos los capítulos o párrafos que haya leído.

6.      Elaborar un mapa de meditación:

* Coloque el verso(s), frase, palabra o tópico a ser meditado en la mitad de una página o cartulina (y si es posible, en un datashow).

* Permita que las ideas, pensamientos y mensajes fluyan rápido y libremente.

* Detecte y use palabras clave para representar sus ideas.

* Conecte mediante líneas las ideas-palabras-clave con el punto central.

* Use la menor cantidad posible de palabras por línea.

* Escriba o imprima todas las palabras para facilitar la lectura.

* Use color, para énfasis y recordatorio.

* Elabore y haga uso frecuente de símbolos y fotos además de las palabras.

            (Tony Buzan, The Mind Map Book, and Joyce Wycoff, Mindmapping)

Josué 1:8

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito.

Salmo 1:2

En la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.

Justin Taylor, Between Two Worlds blog. Disponible en http://theologica.blogspot.com/2009/01/meditating-on-gods-word.html

viernes, 2 de enero de 2009

LA FOTO DE HOY


No es verdad que un pajaro carpintero puede hacer mas diferencia que nosotros.

Hagamos la diferencia!
En la escuela.
En el trabajo.
En la universidad.
En la oficina.
En la comunidad que nos rodea.
En la ciudad donde vivimos.
En el pais que radicamos...

Si, pues, comeis o bebeis, o haceis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios
(1 Corintios 10:31)
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╬ 3. DISCIPLINA DEL SERVICIO ╬

Cristo redefinió por completo liderazgo y líneas de autoridad. La verdadera autoridad espiritual no se halla en la posición o el título, sino en la toalla.

Servicio genuino versus servicio en autojusticia

Es preciso distinguir con claridad ambos conceptos, si queremos entender y practicar un servicio verdadero, genuino. 

Servicio genuino

Servicio en autojusticia

Ministra de modo sencillo, en fidelidad, porque hay una necesidad. Sabe que “sentir la necesidad” es un obstáculo al servicio verdadero. El servicio disciplina los sentimientos, no al revés.

Dependiente según el temperamento o el estado de ánimo. Sirve cuando “siente” la necesidad (cuando es “movido por el Espíritu”, dirán algunos).

Servir es su estilo de vida. Proviene de un patrón de conducta entretejido en los hilos de la vida diaria. Surge de modo espontáneo para suplir la necesidad humana.

Es temporal. Funciona solo cuando  realiza actos específicos de servicio. Luego de servir toma descansos.

Con libertad, puede retener o realizar un servicio. Escucha con paciencia, es sensible a la necesidad, antes de actuar. Puede incluso servir al esperar en silencio

Es insensible. Insiste en satisfacer la necesidad aun cuando hacerlo resulte destructivo. Demanda la oportunidad para ayudar.

Construye la comunidad. En quietud y sin pretensiones toma cuidado de las necesidades de otros. Recoge, une, sana, construye. Centrado en dar gloria a Dios.

Fractura la comunidad. En último análisis, una vez removida la máscara, se centra en la glorificación del individuo. Coloca a otros en deuda y se convierte en una de las más sutiles y destructivas formas de manipulación conocidas.

Servicio y humildad

Más que ninguna otra cosa, se requiere que la gracia de la humildad trabaje en nosotros a través de la disciplina del servicio. Humildad, como sabemos, es una de esas virtudes que nunca se alcanza buscándola. Mientras más la perseguimos, más distante se coloca. Creer que la tenemos es evidencia segura de que no es cierto. Tristemente, luego caemos en el error de pensar que como no podemos hacer nada para ganar esta preciosa virtud cristiana, pues mejor no hacer nada.

Pero hay algo que podemos hacer. De todos los deberes, la disciplina del servicio es el camino que conduce a crecer en humildad.

 CELEBRATION OF DISCIPLINE. The discipline of service. Richard J Foster.

                                                               

 

jueves, 1 de enero de 2009

╬ 2. DISCIPLINA DEL SERVICIO ╬

Cristo redefinió por completo liderazgo y líneas de autoridad. 

La autoridad es de función, no de estatus. Jesús declara “sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre vosotros” –total y absolutamente rechaza “filas indias”. ¿Cómo será entonces?  “sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor” (Mateo 20:25-28). 

La autoridad espiritual de Jesús no se halla en la posición o el título, sino en la toalla.

Servicio genuino versus servicio en autojusticia

Es preciso distinguir con claridad ambos conceptos, si queremos entender y practicar un servicio verdadero, genuino. 

Servicio genuino

Servicio en autojusticia

Deriva de una relación íntima, de comunión profunda, con el Único Dios. Proviene de urgencias divinas internas; se gasta energía, pero no la frenética energía de la carne.

Proviene del esfuerzo humano. Consume cantidades inmensas de energía al calcular, esquematizar, cómo rendir el servicio. Cartas sociológicas, estrategias de investigación, de cómo ayudar a “esa gente”…

Encuentra imposible diferenciar entre servicio pequeño y grande. Y si la hay, el siervo genuino irá a lo pequeño, pero no por falsa modestia, sino porque lo ve como importante. No discrimina la oportunidad para servir, todo es bienvenido.

Impresiona con la “idea total”. Se preocupa por obtener ganancias de cualquier índole que destaquen en murales eclesiásticos. Disfruta servir, en especial cuando el servicio es titánico.

Descansa en contentamiento al pasar desapercibido. No teme hallarse en la luz o llamar la atención, pero tampoco busca colocarse en esta posición. Como vive bajo un nuevo Centro de referencia, le es suficiente el sello divino de aprobación

Demanda recompensas externas. Necesita saber que otros ven y aprecian su esfuerzo. Busca el aplauso humano  –con la apropiada modestia religiosa, por supuesto.

Es libre de la necesidad de calcular resultados. Su deleite es el servicio mismo. Puede servir a enemigos con la misma libertad que amigos.

Altamente preocupado por resultados. Espera con ansia que la persona servida reciproque el servicio. Se amarga cuando el resultado es menor de lo esperado.

No discrimina en su ministerio. Ha escuchado el mandato de Jesús para ser servidor de todos (Marcos 9:35).

Selecciona y escoge a quien servir. Algunas veces escogerá a ricos y fuertes, porque tiene ventajas. Otras veces a débiles e indefensos porque asegura una “imagen de humildad”.

CELEBRATION OF DISCIPLINE. The discipline of service. Richard J Foster                                                                               

SALMO 118:24

Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él .

¿Alguna vez ha escuchado a alguien decir: “oh, él tiene más tiempo que yo”?

Bueno, perdone usted, pero eso no es verdad. Nadie tiene más tiempo que otro.

Sólo hay 86,400 segundos en un día. Nadie tiene más tiempo que ese. Ni siquiera alguien que posea un reloj costosísimo tiene un segundo más de los que usted mismo tiene.

Usted tiene un día completo, un regalo, hecho por Dios y dado por Dios:

-          Sus misericordias son nuevas cada mañana

-          Hay un nuevo “presente” cada mañana

-          Cada mañana nos regala tiempo suficiente para aprender, trabajar, reír,  llorar, edificar, curar, hablar o callar, para buscar y para perder, para romper y para coser, para amar y aborrecer… etc.

Dios nos da tiempo suficiente para hacer todo, con total gracia: todas las cosas que El quiere que hagamos. Un regalo.

¿Cómo administramos ese regalo, hoy?

╬ 1. DISCIPLINA DEL SERVICIO ╬

Así como la cruz es el símbolo de la sumisión, la toalla es el símbolo del servicio. Cuando Jesús reunió a sus discípulos para la última cena, ellos debatían entre sí sobre quién era el mayor. Un debate bastante viejo (Lucas 9:46).

¿Por qué discutían? Porque si alguno es mayor, significa que otro ocupa el último puesto. Y así es con cada uno de nosotros. Muchos sabemos que nunca seremos los primeros pero tampoco queremos ser los últimos.

 Habían llegado al sitio y alguien debía lavar los pies de los demás. Estaban muy conscientes de que quien lo hiciera sería el último entre todos. De modo que ahí estaban, todos con los pies llenos de tierra, muy sentados. Un punto tan delicado que nadie ni siquiera lo mencionó. Ninguno quería ser considerado el último.

Entonces Jesús tomó una toalla y una vasija y redefinió la grandeza.

 Habiendo vivido como siervo, Cristo les enseña ahora el cómo del servicio:  pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis (Juan 13:14-15).

Luego preferimos oír el llamado de Cristo a dejar padre, madre, casa, tierra, por causa del evangelio y no oír su palabra [¡deber!] de lavar los pies. ¡Oh, la autonegación radical se siente como una aventura! Hasta existe la oportunidad del martirio glorioso. ¿Pero, lavar los pies…? 

En el servicio cotidiano solo experimentaremos múltiples muertes pequeñas al caminar la milla extra. El servicio nos aterriza en lo ordinario, lo trivial, lo mundano [a nuestros ojos].

Pero al servir hallamos libertad. Servir nos capacita a decir “¡no!” a los juegos de promoción y autoridad. Elimina nuestra necesidad (y deseo) de ir en “fila india”, igual que los patitos detrás de la madre. Qué frase tan reveladora. En un corral no hay paz sino hasta que se determina con claridad quién va primero, quién va de último, y quién va en medio.

Un grupo de gente no permanecerá junta mucho tiempo a menos que se establezca “el orden de la fila”. Lo vemos al escoger los asientos, cómo caminan unos detrás de otros, quién da paso o cede en una conversación, quién se adelanta o quién da dos pasos atrás cuando es necesaria una tarea (según la tarea, porque puede ser señal de maestría –de estar arriba- o señal de servidumbre). Estas cosas se hallan escritas en la faz de la sociedad humana.

 El punto no es abatir todo sentido de liderazgo o autoridad. El punto es que Cristo redefinió por completo el liderazgo y reordenó líneas de autoridad.

Cristo nunca enseñó que todo el mundo tiene igual autoridad. De hecho, habló muchas cosas sobre la genuina autoridad espiritual y enseñó que muchos no la tienen. Ahora bien, hemos de entender que la autoridad establecida por Cristo no se refiere a la fila india. Muchos suponen que El reordenó la fila, pero no es así.

En realidad, Cristo eliminó este orden de fila.

 La autoridad que denota es una autoridad de función, no de estatus.

CELEBRATION OF DISCIPLINE. The discipline of service. Richard J Foster